lunes, 29 de febrero de 2016

Tangerine dream: mermelada de mandarina amarga, agua de azahar y jengibre


Ahora que estamos en invierno (de hecho, ¡por fin llegó el invierno!¡la nieve cubrió el Teide!) recupero esta entrada que escribí hace casi un año y que no publiqué porque pasó la temporada. Y en esta cocina, como sabéis, las temporadas son sagradas. Ahora que tenemos de nuevo mandarinas, aprovechadlas para hacer esta mermelada.

Último domingo de invierno. Hace una mañana espléndida, el calorcito de la primavera empieza a notarse. Preparo esta mermelada escuchando jazz mientras Sami duerme en su hamaca. Le oigo roncar y veo como de vez en cuando la hamaca se mueve un poco, como si hubiera un animalillo dentro, o uno de sus piececitos asoma por encima del borde. Acaba de cumplir 5 meses y cada día nos tiene más embelesados, con sus carcajadas, sus gorgoritos, esa forma de mirar tan intensa que tiene, de frente y directamente a los ojos. Y pienso en cuanto me gustaría que mantenga esa actitud toda su vida, siempre de cara y con la frente alta, que pueda mirar siempre a la gente a los ojos.

Y sí, a sus 16 meses sigue manteniendo su mirada directa y limpia. Ya no duerme en su hamaca porque ya no cabe, aunque se supone que le debía durar hasta los dos años...... Como dice su padre, es como un cachorro de San Bernardo, grandote y achuchable, en esa frontera sutil que separa a un bebé de un niño. Sigue riendo a carcajadas, le encanta hacer la croqueta, viajar, pasear por el monte y saludar a todo el que se cruza en su camino. ¡Y comer mandarinas! Es feliz.


Esta mermelada la he preparado con unas mandarinas amargas que me regaló un amable tendero en el Mercadillo del Agricultor de Tegueste. Fue precisamente en su puesto que compré hace unos años las naranjas amargas con las que preparé esta mermelada. Nos gustó tanto que he usado la misma técnica. Es laboriosa de preparar, más laboriosa que cualquier otra mermelada. Pero el resultado vale la pena y, además, con un kilo de mandarinas salieron 6 botes y medio de mermelada. Eso sí, es una mermelada de sabor fuerte y nada empalagosa. Si os gustan las mermeladas más dulzonas aumentad la cantidad de azúcar.

Ingredientes,

1 kilo de mandarinas amargas
1,650 gr de azúcar
1,6 l de agua
5 cucharadas soperas de agua de azahar
2 cucharaditas de jengibre picado

1- Lavar las mandarinas y ponerlas, enteras, en una olla con 1,6 litros de agua. Hervirlas a fuego suave hasta que estén blandas (unos 20 minutos). Retirarlas del fuego reservando el líquido.
2- Partirlas por la mitad y retirar la pulpa y los pipos, reservando ambos.
3- Poner los pipos y la pulpa en una cacerola y hervirlos con 200 ml del agua de cocción de las mandarinas durante 10 minutos.
4- Cortar finamente las pieles de las mandarinas, y ponerlas en la olla junto con el agua que reservamos en el paso 1. Colar el líquido de hervir los pipos y la pulpa, y añadirlo a la olla, junto con el azúcar y el jengibre. Ponerlo a fuego medio, removiendo todo el rato para que no se pegue.
5- Probad de vez en cuando la textura de la mermelada, ya que aunque parezca que está muy líquida cuando se enfría aumenta considerablemente su consistencia. Para ello ponemos un plato pequeño en el frigorífico, y cuando queramos comprobar el punto de la mermelada ponemos una cucharadita en el plato, lo volvemos a meter en el frigo, y a los pocos minutos lo sacamos. Si al presionar la mermelada enfriada con el dedo esta se arruga es que ya está a punto. Añadid el agua de azahar casi al final de la cocción.
6- Retiramos del fuego y dejamos reposar en la cacerola 20 minutos, sin remover.
7- Llenamos los botes previamente esterilizados y una vez fríos les hacemos el vacío como expliqué aquí.

Se conserva de maravilla. Nosotros estamos disfrutando del último bote. La combinación chocolate- mandarina es una delicia.

5 comentarios:

  1. ¡Qué gusto volver a leerte! Ha pasado tanto tiempo desde la última entrada (o quizás no tanto, pero a mí se me ha hecho largo). Hace relativamente poco que incluí las mermeladas en mi desayuno, antes no me gustaban porque las que suelen venderse se elaboran con demasiado azúcar. Hasta que probé una ecológica de naranjas amargas con panela que venden en mi ciudad, untada en unas tostadas acompañadas de otras con miel con cacao, riquísimo. Las mermeladas no son algo que se me dé bien hacer pero quizás algún día consiga cogerle el tranquillo y pueda tener en cuenta esta receta. La foto del campo cubierto de nieve es preciosa, quién pudiera vivir en esa naturaleza.

    Un abrazo. P.D.: porfiiii no tardes mucho en volver.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡hola Estela!! sí, ha pasado muuucho tiempo. Yo intento al menos publicar una vez al mes, pero en estos últimos meses ha habido mucha reorganización y no hay manera. A ver si ahora que parece que ya estamos "equilibrados" otra vez saco esto adelante. Y no será porque no cocinemos, eso lo seguimos haciendo a diario y tengo una lista de recetas que me gustaría publicar, cositas sanas, resultonas y rápidas de hacer. Pero hacer las fotos y demás ya es otra historia....
      ¡¡gracias por seguir ahí!!

      Eliminar
  2. Ay qué bonitas fotos! Y qué bonito todo lo que cuentas de Sami, que crezca tan bien tan sanote, tan feliz, y que sepáis aprovechar cada instante con él :).
    A mí me encantan las mermeladas potentes, poco dulces, y la de naranja amarga es de mis favoritas. Me encantaría probar la tuya de mandarina, a ver si saco tiempo algún día de estos para hacer conservas de temporada porque últimamente no me da la vida para nada.
    Pero me alegro un montón de volver a leerte :).

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola liliana!
      se ve que estamos todas muy liadas, el principio de año supongo. Nosotros ya empezamos a ver la luz al final del túnel, pero tuvimos un final de 2015 apoteósico.... en fin, ya pasó. a ver si hoy saco un rato y os escribo, a ver si nos animamos a juntarnos las VV!!

      Eliminar