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viernes, 4 de noviembre de 2011

Cocina de temporada: manzanas reinetas de Tenerife asadas


Lo primero de todo quiero agradeceros a los que habéis enviado vuestras recetas para el II Concurso de Comida Silvestre. En breve (probablemente esta noche) haré el resumen y publicaré las recetas, y anunciaré el resultado del sorteo. Se que este año ha sido particularmente difícil porque el otoño se ha retrasado en todas partes y en ausencia del producto silvestre estrella (las setas) habéis tenido que recurrir a la inventiva, así que valoró muchísimo vuestra participación. Gracias, gracias, gracias.

Antes de seguir con el resumen del viaje a Canadá, y aprovechando que hoy entro a currar tarde porque me toca laaaarga noche en el Observatorio :) os dejo esta recetita tan fácil, tan rápida y tan de temporada.
Como sabeis en esta cocina nos hemos vuelto 100% locávoros en lo que respecta a productos frescos. Toda la fruta, verdura o pescado que compramos es de las islas. No me malinterpreteis, no lo hacemos por rollo político, sino porque nos parece absurdo comer calabacines traídos de, mínimo, 3000 kilómetros, cuando aquí tenemos unos bubangos estupendos. Las verduras empiezan a perder propiedades nada más recogerse, y además es un despropósito ecológico la cantidad de CO2 que se genera en el transporte. 
Y bueno, eso significa que en verano no se comen naranjas y en invierno no se comen tomates. Cuando hay berenjenas bien, y cuando no hay también. En el fondo, el cuerpo de uno agradece alimentarse siguiendo las estaciones, aunque haya que agudizar el ingenio y cocinar cosas que nunca antes habías cocinado (apionabo, colirrábano). Y las manzanas, en particular, sólo las pillamos durante su breve estación, que en Tenerife son los meses de octubre-noviembre. La manzana reineta se da sobre todo en el norte de la isla, por la zona de El Sauzal, y es ideal para cocinar por su textura, suave y nada ácida.

Así que aquí va mi sencillo homenaje a este humilde pero delicioso producto.


Ingredientes,
8 manzanas reinetas de Tenerife
8 cucharaditas de aceite de oliva virgen + 8 cucharaditas de azúcar moreno + 2 cucharaditas de ron
8 cucharaditas de mermelada de higos

Preparación,
Calentar el horno a 180ºC.
Lavamos las manzanas y les quitamos el corazón (si tenéis un "descorazonador" de manzanas, mejor para vosotros, y si no os aseguro que con un cuchillo pequeño, una cuchara y un poquito de maña y cuidado se saca perfectamente).
Les hacemos un corte alrededor a media altura, para evitar que revienten durante la cocción.
Mezclamos bien el aceite con el azúcar y el ron.
Ponemos las manzanas en fuentes de horno, y rociamos cada manzana con un par de cucharadas de la mezcla anterior. Luego ponemos una cucharada de mermelada de higos en el hueco que quedó de quitarles el corazón.
Asamos durante unos 30-40 minutos.

El resultado es un postre sanísimo, o se pueden tomar también para merendar, y descubrí que son perfectas para llevarlas en un tupper al trabajo, se calientan un poco en el micro y están tan buenas.

Ale, me voy al tajo. ¡¡Buen fin de semana a todos!!




jueves, 4 de agosto de 2011

Trillando y aventando el trigo, y nuestro nuevo molino


Hace ya unas semanas que tenía que haber colgado estas fotos, pero por una cosa u otra lo he ido postponiendo hasta esta semana. Pero ya no podía dejarlo pasar, porque, por fin ayer ¡llegó nuestro molino! Así que este fin de semana moleremos un kilito al menos de nuestro trigo y después de dejar que la harina se oxide durante unos días haremos nuestro primer pan. 
Pero antes quería enseñaros el proceso de trillado y avienta que tuvimos que hacer para sacar el grano de la espiga.
Lo primero, como lo recogimos antes de tiempo por culpa de los "marditos roedores" tuvimos que montar un pajar en casa. Sí, así cómo os lo cuento, mirad cómo convertimos nuestro pisito urbano en una granja.

Una vez seco el trigo lo trillamos, una parte "a patadas" cómo podéis ver en la primera foto de esta entrada, metiendo las espigas en sacos y, literalmente, pateándolas. Otras opciones son liarte a palos con un bate de béisbol, pasar el coche por encima o hacer que lo pisoteen unos cuantos caballos, pero esta es la opción que nos pareció más civilizada. La cuestión es que el grano se desprenda de la espiga.
Otra parte la trillamos con una máquina que nos prestó una amiga. Y, reconozcámoslo, esta opción era muuuucho más rápida que la anterior. Pero el hecho es que no todo el mundo tiene una trilladora, así que también hay que aprender el otro método.


Y luego llegó el momento de aventar. Como al trillar se mezcla mucha paja con el grano luego hay que aventarlo para separarlo. Este proceso sí que nos resultó sencillo. Como el viento ese día era racheado pusimos un ventilador para que hubiera una corriente constante en una dirección. En esa dirección pones tres recipientes, de manera que en el primero caerá el grano más pesado y en los siguientes irá cayendo la paja acompañada de granos más ligeros. Luego se puede volver a pasar el contenido de los recipientes más alejados, para asegurarnos de que no perdemos mucho trigo en el proceso. En la foto del medio podéis ver perfectamente cómo van cayendo los granos mientras la paja sale volando.


Y tras la avienta gruesa viene el proceso de inspección "manual" para evitar que haya quedado alguna piedra o semillas que no sean de trigo. Esto lo mejor es ponerse unos cuantos entorno a una mesa, recuperando esa buena costumbre que tenían en los pueblos de reunirse para hacer las tareas más aburridas en buena compañía y hablando de lo divino y lo humano, para hacerlas más amenas.


Hasta conseguir que quede así de limpio,


¡5 kilitos de trigo barbilla!
Y tras mucho pensarlo finalmente me decidí y me compré un molino, así que ahora pasamos a formar parte del selecto grupo de frikis que, no contentos con hacer su propio pan, también muelen su propia harina. El olor de la harina recién molida es increíble, de verdad, no os podéis imaginar qué diferencia con la harina comprada, incluso con la ecológica molida en piedra. Aún no hemos hecho pan, ya que como os dije antes hay que dejar que la harina se oxide unos días, porque "los sulfitos y disulfitos que se producen refuerzan el gluten durante esa oxidación de la harina y el oxígeno estabiliza la harina y mejora las cualidades de horneado" según dice Javier en el Foro del Pan.
Como todo el mundo dice que hacer pan con harina fresca es diferente a hacerlo con harina comprada he empezado a hacer prácticas con trigo "ajeno", comprado en la tienda ecológica, para ir pillándole el punto al proceso de molienda, y este ha sido el resultado después de pasar la harina completa por un tamiz de 0.5 mm. Una harina fragante y color crema, con la que haremos un pancito que os enseñaré en breve, ¡qué nervios!



martes, 26 de febrero de 2008

Explorando Santa Cruz: Restaurante Convivio

Llevamos poco tiempo en Santa Cruz, y conocemos todavía pocos restaurantes, porque entre que nos gusta mucho cocinar, y que nos hemos vuelto un poco "tiquismiquis" (vamos, que cada vez llevamos peor pagar por comida hecha con ingredientes de baja calidad y peor cocinada) pues cada vez más a menudo si queremos una cena especial la preparamos en casa.

El otro día, sin embargo, salimos a probar un italiano al que le habíamos echado el ojo, un local pequeñito, con una carta no muy larga, con buena pinta. La crítica gastronómica no es lo mío. Mira que me gusta cocinar, pero yo para las críticas soy muy simple, soy de "me gusta" o "no me gusta". Punto pelota. Pero este restaurante me gustó mucho, y me preocupa que el hecho de que esté en una calle un poco escondida acabe obligándoles a cerrar (no fuimos más de ocho clientes en toda la noche). Así que he decidido escribir esto para animar a cualquiera que vaya a visitar Tenerife a que se pase a verles. Es un restaurante italiano, que no una pizzería. Aclaro esto porque en España todavía hay mucha gente que cree que son sinónimos. Pedimos de primero un "antipasti toscano" (no recuerdo el nombre exacto, algo así) que consistía en una berenjena rellena, y unas bruschetas con mozarella y anchoa y otras con tomate muy picadito con aceite y sal. Algo muy simple, sin trampa ni artificio y que se basa sólo en que los productos sean buenos. Y lo eran. Las bruschetas estaban crujientes, el tomate sabroso....mmm. Y la berenjena se notaba que la habían hecho en el horno despacito, porque estaba absolutamente tierna. De segundo, pedimos unos gnocchi caseros con salsa de setas y un risotto de alcachofas. Los gnocchi estaban perfectos, ligerísimos y nada harinosos. Eran caseros 100%, tenían la misma forma cilíndrica que se les queda a los míos. Y el risotto cremosito y en su punto. Y de postre compartimos una tarta de peras con chocolate que estaba para chuparse los dedos. Era dulce sin ser empalagosa, y las peras y el chocolate se combinaban perfectamente.

En fin, que a cualquier italiano, o a cualquiera que le guste la comida italiana (que no las pizzas del Telepizza) que esté por Santa Cruz le recomiendo ir a este restaurante, que no saldrá defraudado. Por mi parte, pienso repetir.


Restaurante Convivio

C/ Porlier 69, Santa Cruz de Tenerife

922 152613