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jueves, 10 de marzo de 2011

Pancake day! Tortitas de masa madre de espinacas y manzana


Este año no nos sentíamos muy carnavaleros, así que hemos aprovechado el puente para escaparnos a Londres, a casa de nuestra amiga M. Yo he estado en Londres unas cuantas veces, la verdad que la mayoría de ellas por curro, pero D. hacía tiempo que no iba. Juntarse con los amigos, visitar los estupendos museos londinenses, tomarse una pinta y pasear al lado del Támesis (weather permit) siempre es una buena idea. Así que allí que nos fuimos.


Visitamos la Tate Modern, donde el artista chino Ai Wei Wei tiene expuesta una obra que consiste en 100 millones (sí, un 1 con 8 ceros detrás) de pipas de girasol hechas en porcelana, a mano, una a una, y pintadas igualmente a mano, que cubren todo el suelo de la enorme sala de turbinas. También estuvimos en mercados, desafortunadamente no en el Borough Market, que estaba cerrado, pero sí en Spitalfields, donde dimos con un puesto donde la Flowerpower City Bakery vende sus panes (nos llevamos un Hoxton Rye Bread que duró muy poquito porque estaba buenísimo). Dedicamos casi un día sólo a las salas de mesopotamia y middle east del British Museum, y dimos con el restaurante Rasa Samudra, cuya fabulosa receta de dosas ,un tipo de pan plano del sur de la India, usé en una de los retos de los Daring Cooks hace algún tiempo.
Como siempre me traje un pequeño botín: dos tipos de harina malteada y un paquete de sumac, una especia que usan mucho en Ottolenghi pero que en Canarias es imposible de encontrar. Bueno, y por supuesto no faltó la visita al Ottolenghi de Notting Hill, en cuyo takeaway compramos la cena de nuestra última noche en Londres, ¿qué creíais?¿que podía ir a Londres sin pasar de nuevo por allí?¡ni hablar!


El martes de Carnaval en Inglaterra se celebra el "Pancake Day", también llamado Shrove Tuesday. Es una tradición que data de antes de la reforma protestante, y según la Wikipedia shrove viene de shrive que significa obtener la absolución (de los pecados, se supone) mediante la penitencia que se lleva a cabo en la Cuaresma. Por eso el martes antes de que empiece esta la gente aprovechaba para zamparse unos buenos pancakes con bien de sirope, al igual que en otros sitios se celebra el Carnaval (cada cual peca a su manera, por aquí por lo que se ve preferimos los pecados carnales).
Así que, aunque con dos días de retraso, aprovecho para traeros estas tortitas de masa madre, en su versión salada. La receta base es más o menos la de mis tortitas de masa madre. Es una buena opción para los que tenéis excedentes de masa madre y no sabéis qué hacer con ellos, o para una cena rápida o un picnic.

Ingredientes, para 4 tortitas bien grandes
250 gr de masa madre de trigo blanco, refrescada (quien aún no tenga un tarro de masa madre en su nevera, puede encontrar la manera de hacerla aquí)
1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
1 huevo
1/2 cucharada de café de sal
1/2 cucharada de café de levadura en polvo para repostería

1 manzana
1 puerro
1 tazón de espinacas frescas picadas

Rehogar la manzana cortada en daditos con el puerro picado. Reservar.
Hervir las espinacas en abundante agua durante un par de minutos y escurrir bien, asegurándonos de quitar bien todo el líquido. Reservar.
Mezclar la masa madre con el aceite, la sal, la levadura y la yema del huevo. Por otro lado montar la clara a punto de nieve, y mezclarla delicadamente con el resto de ingredientes. Añadir la manzana, el puerro y las espinacas.
Calentar una sartén antiadherente, echar la masa con un cucharón, y darle la vuelta a la tortita cuando aparezcan burbujas en su superficie.

Nosotros nos las comimos acompañadas por una sencilla ensalada de lechugas de la huerta y salsa de berenjena asada.


domingo, 28 de febrero de 2010

Crema de espinacas con aceite de albahaca y almendras


Con esta entrada inauguro oficialmente la etiqueta "platos de cuchara" donde están todos los potajes, cremas, sopas y curries cremosos que he publicado en el blog, en honor a ciertas fanáticas de estos platos, como Maite, Noema y Kako, de la que muchas nos hemos acordado especialmente en estos días, ¡va por vosotras!
En estos momentos la huerta sólo produce rabanitos, espinacas salvajes, alguna que otra lechuguita y unas pocas fresas. Las espinacas están dando mucho juego, tanto en ensaladas como en revueltos y cremas. Esta en particular quedó muy rica y es extremadamente fácil de hacer y muy resultona.

Para la crema:
1 batata roja, de buen tamaño
1/2 de litro de agua (aproximadamente, depende del tamaño de la batata)
un buen manojo de espinacas frescas
sal

Pelar la batata, y ponerla a hervir junto con las espinacas. Cuando esté blanda, pasarlo todo por la batidora, y si es necesario por el chino (en mi caso no fue necesario porque las espinacas eran fresquísimas).

Para el aceite de albahaca:
aceite de oliva virgen extra
un gran manojo de albahaca

Triturar la albahaca muy fina y mezclarla con el aceite. Guardarlo en la nevera y dejar reposar unos días antes de empezar a usarlo. Tiene que ser una buena cantidad de albahaca, en nuestro caso una vez triturada ocupaba como hasta la mitad de la aceitera.

Tostar unas almendras laminadas en una sartén con un poco de aceite.
Servir la crema con unas gotas de aceite de albahaca por encima y las almendras laminadas.

¡Que aproveche y que empecéis bien la semana!


domingo, 23 de noviembre de 2008

HEMC #27: spirocanelones de pasta fresca


El tema del HEMC de este mes, elegido por Ivana, del blog My little things, son los canelones. He estado dándole vueltas al tema todo el mes, por eso pongo la entrada con el tiempo justo justo antes de que termine el plazo. Tenía claro que debían ser de pasta fresca, porque me encanta hacer pasta y el sabor de la pasta casera no tiene comparación con nada que te vendan por ahí. Pero me apetecía hacer algo más original que una variación del relleno. Así que consulté con mi "asesor creativo", y él tuvo esta idea de hacer los canelones enrollados en espiral, como un brazo de gitano. La verdad que hacer canelones de pasta fresca es laborioso, porque hay que hacer la pasta, hervirla, hacer la bechamel, el relleno, rellenar los canelones, hornear.... en fin, que no os voy a engañar, ¡ayer cenamos a las doce y media de la noche! Pero el resultado es tan bueno, que sin duda repetiremos y se los prepararemos a los amiguetes un día de estos. En este caso, además, preparamos la pasta con mucho cariño porque utilizamos una harina que nos regaló Giusseppe, del Convivio, al que le comenté que en la isla es imposible encontrar harina 00 en un formato que no sean paquetes de 20 kilos y tuvo la amabilidad de darme un par de kilos de la que compra para su restaurante.

Ingredientes (para cinco o seis spirocanelones)

para la pasta:

100 gr de sémola de trigo de grano duro
100 gr de harina 00
2 huevos
aceite de oliva virgen extra
sal

para el relleno:

1kg de espinacas congeladas
1/2 cebolla

para la bechamel:

1/2 cebolla
harina
leche

y además: 1 bola de mozzarella di bufala campana, tomillo

El modo de hacer las placas de pasta fresca lo expliqué hace algún tiempo aquí. Se procede igual que cuando se hacen placas de pasta fresca para ravioli, la diferencia es que se dejan un poco más gorditas. En caso de usar la Imperia para hacer las placas, dejarlas en el grosor 4. Si se estiran a mano, dejar un grosor de unos milímetros. Se hierven las placas un par de minutos y se reservan encima de un trapo limpio.
Para hacer el relleno, se dora la cebolla picadita en una sartén, y se saltean con ella las espinacas. Se retira del fuego, y se pasa la batidora hasta dejar una pasta homogénea.
La bechamel la hicimos con aceite de oliva en lugar de mantequilla y 1/2 cebolla picadita, cuando la cebolla está dorada se añaden unas cucharadas de harina, se le dan unas vueltas con cuidado de que no se queme, se añade la leche, y se remueve hasta que espese.


El plato se monta de la siguiente manera: sobre una de las placas de pasta fresca, se pone una fina capa de crema de espinacas. Se enrolla en espiral, y se pone en una bandeja para horno cuyo fondo se ha pincelado de aceite. Se procede igual con todos los canelones, y una vez que está la bandeja llena, se cubren de bechamel y se ponen rodajitas de mozzarella por encima y se espolvorea con tomillo. Se dejan 20 minutos en el horno a 160º.
En el momento de servirlos les dimos a cada "spirocaneloni" cuatro cortes dejando ver las espirales de pasta y espinaca, y quedó de lo mas curioso!
El resultado está a medio camino entre los canelones y la lasaña. Y está muuuy bueno. Es lo que tiene la pasta fresca, con el mínimo acompañamiento está deliciosa.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Focaccia de jamón, espinacas y mozzarella

El fin de semana pasado nos subimos el Teide. Después de 6 meses en Tenerife ya teníamos la espinita de no haberlo subido aún. Lo más recomendable es subir en dos días, pasando la noche en el refugio de Altavista. No porque el camino sea muy largo o difícil, sino porque el cambio de presión que suponen los 3700 metros de desnivel en un día puede ser brutal para la cabeza de uno. Ya te deja un poco zumbao despertarte al nivel del mar y dormir a 3200 m en el refugio. Además, lo bonito bonito es ver amanecer en el pico. Salimos a las 5:45 del refugio para llegar a las 7:15 al pico, justo para ver salir el sol. La primera hora hay que andar con linterna, y hace bastante frío. Pero cuando estás arriba, y sale el sol y ves la sombra del Teide proyectarse en el mar, merece la pena el frío, el madrugón, todo.
Bueno, en realidad la excursión fue una excusa para hacer una focaccia. Tenía esta receta del libro "Elaboración artesanal del pan" de Linda Collister que llevaba un tiempo con ganas de probar. Se supone que la receta es de una mujer de Cerdeña. La focaccia viene a ser un "pan con cosas", así que era perfecta para no llevar el típico bocata. Porque una cosa es ir al monte, y otra bien distinta comer mal.
Estos son los ingredientes para la masa:

15 gr de levadura fresca de panadero
280 ml de agua tibia
3 cucharadas de aceite de oliva
500 gr de harina de fuerza
1 cucharada de orégano seco
2 cucharaditas de sal marina fina
pimienta negra en grano

Y para el relleno:

300 gr de jamón
1 bola de mozzarella
150 gr de hojas de espinacas
7 hojas de albahaca fresca

aceite para pincelar y sal gorda para espolvorear

Para hacer la masa, se desmenuza la levadura en un cuenco grande, se agrega la mitad del agua y se mezcla hasta que la levadura se haya desleído. Luego se vierte el resto del agua, las 3 cucharadas de aceite, la mitad de la harina, el orégano, la sal y unas vueltas del molino de pimienta. Se bate bien y se va añadiendo el resto de la harina hasta obtener una masa blanda pero no pegajosa. Yo en realidad use la máquina del pan como amasadora, puse primero los ingredientes líquidos y luego los sólidos y la deje un rato amasando.
Poner la masa en un cuenco tapada con un paño y dejarla levar hasta que haya doblado su tamaño (~1 hora).
Aplastar la masa levada y dividirla por la mitad. Extender una parte con el rodillo, dejándola bien delgada, y ponerla sobre la bandeja del horno (poner en la bandeja papel vegetal para que no se pegue). Poner encima las lonchas de jamón, lonchas de mozzarella, y encima las espinacas mezcladas con la hojas de albahaca. Extender la masa restante hasta que tenga el tamaño de la bandeja de horno, poner encima de la anterior, presionar suavemente y pinzar los bordes para sellarla. Pinchar la superficie para que el vapor que se forme durante el horneado entre la masa y el relleno pueda escapar.
Taparla y dejarla levar de nuevo hasta que haya doblado su tamaño.
Destaparla, pincelarla con el aceite de oliva y espolvorear con la sal gorda. Hornear unos 20 minutos a 220º, o hasta que esté dorada.
Una vez sacada del horno, hay que retirarla de la bandeja y dejar que se enfríe en une rejilla metálica, porque de la contrario quedará muy húmeda.

Esta es la pinta que tenía mi primera focaccia chispas.

Y esta la pinta que tenía dentro del tupper preparada para subir al Teide: