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jueves, 15 de abril de 2010

Ganache de kéfir y naranja para mis primeros macarons


Nada, que no tengo tiempo para sentarme a escribir el resumen de semana santa..... en los próximos dos meses tengo que terminar un artículo, escribir otro, preparar un poster, ir a un curso en Londres, asistir a una conferencia en San Diego, y empezar con mi nuevo contrato. Eso, y volver a aprender a conducir, lo que me tiene amargá. En fin, que o me dedico a escribir a las 5 de la mañana o me tendré que conformar publicando cuando buenamente pueda. Creo que la opción va a ser la segunda, porque si reduzco más mis horas de sueño voy a perecer en el intento.

Mientras, he decidido enseñaros este desastre. Mis primeros macarons. Dudaba si enseñarlos, pero tengo un buen motivo. Salieron feos, feos, pero la ganache que hice de relleno me gustó mucho, y era muy sana, con kéfir en lugar de nata. Además, si alguna experta en macarons los ve me podrá decir que es lo que no funcionó. ¿Por qué salieron con esa superficie tan rara? ¿Por qué no se formó el pie?

La receta que seguí fue la del libro de Ottolenghi, pero no la voy a dar, por motivos evidentes. ¿Cómo voy a dar una receta que no funcionó? Pero la ganache fue invención propia y salió buena , así que esa sí la voy a dar.

Ganache de kéfir y naranja

Ingredientes (para unos 20 macarons)
65 gr de chocolate negro
15 gr de mantequilla buena
50 ml de kéfir espeso
la ralladura de la piel de media naranja

Calentar a fuego suave la mantequilla junto con el kéfir. Retirar del fuego y rallar el chocolate sobre esta mezcla aún caliente y remover bien. Cuando esté bien integrado (lo que es muy fácil gracias a haberlo rallado) rallar la piel de la naranja y mezclar bien.
Dejar reposar hasta que se enfríe totalmente antes de usarlo, pero no meterlo en la nevera porque se endurecería y no podríamos ponerlo en los macarons.

La verdad es que aunque salieron muy feos, estaban buenísimos. D. decía que le gustaban más que los originales, jajajaja. Creo que eso es exagerar. Pero bueno, lo digo para animar a todo el mundo a que los prepare, porque aunque no salgan perfectos malos no estarán.

lunes, 5 de abril de 2010

Pain de mie, la mejor receta para la máquina de pan


Ayer volvimos a Tenerife. Ha sido una semana bien aprovechada. Durante el día viendo a la familia, por la noche con los amigos. Un curso de baguettes en Babette, una visita al molino de Rincón del Segura.... a ver si a lo largo de la semana tengo tiempo de sentarme a escribir y contároslo todo.
Ayer, según llegamos a casa, dejamos las mochilas y nos fuimos corriendo a ver cómo estaban nuestras pequeñas tomateras que plantamos justo antes de irnos, y nuestras fresas y lechugas. Llovía, y la huerta estaba espléndida. Nos regaló dos kilos de fresas, y una caja llena de rabanitos. Una lechuga, espinacas, hierbabuena. Coles de Bruselas. Sí, soy pesada y os doy la lata con mi huerta, pero es que estoy encantada. No me digáis que no es una maravilla llegar de vacaciones y encontrarte esto.


Y esta mañana desayunamos unas rebanadas de pan de mie que preparé y congelé antes de irme, con mermelada de moras. Mmmmm. Este es uno de los mejores panes para la máquina, lo adapté de una receta de Gusete que a su vez le robó/sonsacó a QJones. Yo la he adaptado a la máquina de pan, y he cambiado la nata por kéfir. Y de verdad que sale buenísimo. Tan bueno, que yo que estaba pensando deshacerme de mi máquina de pan he decidido guardarla porque me viene muy bien cuando no tengo tiempo, y con recetas como esta, el resultado es más que digno.

Ingredientes:
140 gr de leche
100 gr de kéfir
34 gr de mantequilla
17 gr de azúcar
375 gr de harina de fuerza
4,6 gr de levadura seca de panadería (un sobrecito de la marca Vahiné)
6 gr de sal

Poner en la cubeta de la máquina primero los ingredientes líquidos y luego los sólidos (o sea, en el orden en que los he escrito). Programa básico. Voilá voilá.

miércoles, 17 de marzo de 2010

HEMC#42: helado de té verde y kéfir


Este mes el Hecho en mi cocina lo organiza La Mambalina, y ha elegido como tema "Postres con té".
Tengo que reconocer que al primer momento pensé "uf, ni idea..." Luego pensé en hacer un helado de té verde, pero como era tan obvio lo fui dejando, hasta que el otro día vi que todo el mundo era mucho más original que yo y que nadie había hecho helado hasta ahora, y buceé en mis libros de cocina hasta dar con esta receta. Bueno, es posible que nadie haya hecho helado porque la mayor parte de vosotros vivís en sitios menos "afortunados" en lo que se refiere a temperaturas. Aquí es que se puede comer helado todo el año.... En todo caso, aunque no sea muy original, esta receta me gusta por varios motivos: es sencilla, se puede hacer sin máquina, utiliza té verde en hojas y no té matcha, que además de caro es imposible de encontrar en Santa Cruz, y además el sabor es exactamente igual al helado de té verde que te sirven en los restaurantes japos. Os recomiendo que lo probéis, el resultado es estupendo, un helado ligero y cremoso.

Ingredientes (para 3-4 personas)

2 cucharadas de té verde japonés en hojas (yo usé té sencha)
250 ml de leche
125 ml de yogur y 125 ml de kéfir (en la receta original utiliza nata líquida)
65 gr de azúcar
3 yemas de huevo

Calentamos la leche en un cazo con las hojas de té, dejando que llegue a ebullición a fuego lento. Cuando la leche rompa a hervir, lo retiramos del fuego y lo dejamos reposar. Yo lo dejé 20 minutos. Lo colamos, y dejamos que se enfríe un poco.
En un cuenco mezclamos las yemas con el azúcar, batiendo bien hasta que se disuelva. Agregamos la leche templada y removemos hasta tener una mezcla homogénea.
Ahora lo ponemos en un cazo a calentar al baño maría, y removemos sin cesar hasta tener una mezcla espesa. Se retira del fuego y se sigue removiendo mientras se enfría un poco. Entonces añadimos el kéfir y el yogur, lo ponemos en un tupper y lo metemos en el congelador un par de horas.
Pasado ese tiempo, lo sacamos del conge, lo batimos bien, y lo volvemos a meter en el conge. Repetimos esta operación un par de veces más, cada dos horas. Luego lo podemos dejar en el congelador hasta el día que vayamos a consumirlo.
Sacar del conge 15 minutos antes de comerlo (bueno, 15 minutos aquí, si vivís en un sitio menos calido igual es mejor sacarlo media hora antes).
¡Que aproveche!

Receta original del libro "Cocina japonesa" de J. Garro y Y. Kitazawa.



martes, 24 de marzo de 2009

Pan de kefir, miel de palma y mango

Mañana me voy a Madrid. Por unos días vuelvo al bullicio, al ruido, a los atascos. A la Filmo, al Melo's, al mejor vermú de grifo. A mi ciudad.
Pero vuelvo enseguida, sólo me escapo por unos días, para tener mi dosis de gran ciudad. La necesito de vez en cuando. Mientras tanto, os dejo este pan. Es un pan enriquecido, por eso tiene la miga densa. Es un poco dulce y muy bueno para desayunar. Y es muy canario, con su mango, su gofio y su miel de palma.

Mezclar primero

200 gr de masa madre de trigo
200 gr de kefir
50 gr de miel de palma
50 gr de agua
200 gr de harina de fuerza

batir bien, y dejar fermentar hasta que haga burbujas. A continuación añadir

300 gr de harina de fuerza
2 cucharadas soperas de gofio
8 gr de sal
trozos de mango seco

Amasar bien, y dejar levar. En mi caso, estuvo 3 horas de fermentación primaria (hasta que dobló su volumen) a temperatura ambiente. Y luego, le di forma de bola, y como nos fuimos a currar a la huerta, lo dejé que hiciera la fermentación secundaria en el frigorífico. A la vuelta ya había doblado su volumen, precalenté el horno y lo horneé 15 minutos a 220º y otros 20 minutos a 190º, con la piedra de hornear.
Con lo poco que me gusta volar, cómo se me ocurre irme a vivir en medio del océano..... ¡hasta la próxima semana!

domingo, 25 de enero de 2009

Kefircotta: pannacotta de kefir y arándanos


El viernes celebramos el cumpleaños de Daniel. Queríamos preparar una buena cena a nuestros amigos, así que lo pensamos todo con antelación para tenerlo a tiempo. El primero fue un timbal de batata, bacalao y calabaza inspirado en este de Adormidera (¡gracias!). El segundo, los afamados spirocaneloni de Daniel. Y el postre, pues no terminábamos de decidirnos. El viernes por la mañana decidí hacer pannacotta, pero como nunca la había preparado tenía bastantes dudas. Por un lado, como estaba trabajando no iba a poder prepararla hasta que llegara a casa, y no sabía si le iba a dar tiempo a enfriarse. Por otro, no quería usar ni nata ni leche para prepararla, porque al cumpleañero no le sienta muy bien la lactosa. Hice una llamada al servicio "Canny online 24h" y tras resolver mis dudas (¡gracias Canny!) me puse manos a la obra teniendo en cuenta las cantidades indicadas por Cannella.
Para su preparación utilicé sólo productos lácteos que entran dentro de la categoría de "leches fermentadas" según H. McGee: kefir, crème fraîche y yogur. Son productos en los que la lactosa ha sido parcialmente digerida por algún tipo de bacteria beneficiosa, lo que los hace más digeribles. Por lo demás, la receta es sencilla y rápida. Estos son los ingredientes que yo usé para 10 pannacottas (en moldes de silicona para magdalenas, de los grandes):

150 ml de kefir
200 ml de crème fraîche
300 ml de yogur natural
125 gr de azúcar moreno
25 gr de azúcar vainillado
100 ml del almibar de un bote de arándanos en almibar, + unas cucharadas de arándanos
5 hojas de gelatina neutra (9 gr)

pusimos por encima miel de palma

Ponemos en un cazo al fuego el kefir, la crème fraîche y el yogur, añadimos el ázucar y el almibar de los arándanos. Hay que vigilar que no llegue a hervir. Por otro lado se ponen las hojas de gelatina en agua fría, y se espera unos 5 minutos a que se ablanden. Se les escurre el agua y se añaden a la otra mezcla. Se remueve bien hasta que la gelatina se disuelva completamente. Se retira el cazo del fuego, se pone en los moldes y se mete en la nevera durante, se supone, al menos 12 horas. En mi caso, no disponía de esas 12 horas, así que cuando empezamos a cenar metí las pannacottas en el congelador. Y aquí cometí un error, porque se me olvidó sacarlas un buen rato antes del postre, y cuando las serví estaban demasiado frías. Las dos que sobraron las dejamos en la nevera y nos las tomamos al día siguiente, y estaban mucho mejores. Así que en caso de urgencia lo del congelador puede ser una opción, ¡pero acordaos de sacarlas del congelador y pasarlas a la nevera al menos una hora antes de tomar el postre!
De todos modos al cumpleañero le encantó, que era lo importante.