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jueves, 8 de noviembre de 2012

Le gâteau de marrons du papa de Clémentine - El pastel de castañas del padre de Clémentine


 (versión en castellano al final del texto)

Aujourd'hui, ce n'est pas Ajonjoli qui vous raconte ses idéaux socio-écologiques et ses réussites culinaires.
C'est Cl. & Al., depuis la colline de la Croix-rousse à Lyon, où Ajonjoli passe le mois de Novembre chez nous. Ajonjoli, à peine arrivée, nous régale tous les jours de ses bonnes recettes et de ses coups de cuillères de fée. Et on ne sait comment l'en remercier. En plus, comme elle passe Novembre loin de son île, elle n'a pas pu organiser le concours de cuisine sylvestre cette année, et c'est ma faute! C'est moi qui l'aie invitée à Lyon!

Alors pour essayer de me rattraper, je vous présente une recette de cuisine sylvestre que nous avons préparée samedi dernier avec elle: Le gâteau de marrons. Dans ma famille, cette recette, c'est la spécialité de mon papa. C'est à lui qu'on la réclame quand l'automne se fait sentir, et pour les dîners chaleureux des fêtes de fin d'année. Et comme tous ceux qui goûtent à ce gâteau en gardent un souvenir impérissable, j'ai décidé de noter la recette, de m'y essayer avec Al. et Ajonjoli, et puis pour mieux partager ce plaisir, la voici pour tous ceux qui veulent en faire autant!
La recette donnée ci-dessous est néanmoins un mélange d'indications et de conseils de mon papa, de ma maman et du livre de cuisine de ma maman!

ingrédients pour le gâteau:
-500g de marrons 
-environ 1/2 litre de lait
-150g de sucre vanillé (nous avons deux gousses de vanille en permanence dans notre pot de sucre).
- 50g de beurre (nous n'en avons pas mis)

ingrédients pour le moule:
- 20 g de beurre
-1 cuillérée a soupe de sucre.

ingrédients pour le nappage au chocolat:
-100g de chocolat noir
- un peu d'eau

Si vous faîtes comme nous et que vous allez chercher les marrons (des châtaignes bien sûr) en forêt, vous devrez passer par l'étape de l'épluchage. Vu que c'est une tache plutôt fastidieuse, essayez de ramasser seulement les châtaignes les plus grosses que vous trouverez. Une fois à la maison, il faut bien entailler avec un couteau toutes les châtaignes, et les mettre dans l'eau froide légèrement salée puis les faire bouillir. Retirez-les une par une sans leur laisser le temps de refroidir, pour pouvoir leur retirer la peau facilement. Si vous avez de la chance, les deux peaux de la châtaigne partiront d'un seul coup. Il est important d'enlever les deux peaux pour garantir un gâteau onctueux.

Une fois toutes les châtaignes épluchées, mettez-les dans une casserole et couvrez-les tout juste de lait. Poursuivez la cuisson environ 30 minutes. Égouttez-les, et passez-les à la moulinette ou réduisez-les en purée.


Mettez 150 g de sucre et un verre d'eau dans une petite casserole. Faîtes cuire à feu doux, jusqu'à ce que le sirop devienne épais. Avec une petite cuillère, prenez un peu du sirop et faîtes tomber une goutte dans un verre d'eau froide. Si le sirop fait comme une boule de gomme, cela signifie qu'il est prêt. Retirez-le du feu.

Mélangez le sirop à la purée de châtaignes, ajoutez le beurre (nous n'en avons pas mis mais le beurre aide sans doute le gâteau à durcir), le mélange doit être très épais. Beurrez largement un moule à savarin et saupoudrez de sucre. Nous l'avons fait dans un moule à Kouglof. Remplissez le moule avec le mélange. Mettez le gâteau au réfrigérateur pour qu'il durcisse suffisamment pour être démoulé.


Une fois démoulé, nous l'avons recouvert d'un nappage au chocolat. Pour cela, faîtes simplement fondre du chocolat noir au bain-marie. Si besoin est, ajoutez un petit peu d'eau pour que le mélange soit suffisamment liquide pour être étalé avec un couteau sur le gâteau. Remettez le gâteau au froid pour quelle chocolat durcisse. Et voilà!


Et cette fois-ci, c'est Al. qui a fait les jolies photos. Mais le photographe préféré d'Ajonjoli nous manque beaucoup!

Para una traducción al español, comuniquense con Ajonjoli. Gracias por leer el francés igual.


(Bueno, pues aquí está la traducción al castellano. Pero os recomiendo que leáis el texto de Clem. ¡es mucho más bonito en francés!)

Hoy Ajonjolí no os va a hablar de sus ideales socio-ecológicos o sus éxitos culinarios.
Hoy escribimos Cl y Al, desde la colina de la Croix-Rousse en Lyon, donde Ajonjolí pasa el mes de noviembre alojada en nuestra casa. Ajonjolí, que acaba de llegar, nos ofrece todos los días sus recetas. Y no sabemos cómo darle las gracias. Además, como pasa noviembre lejos de su isla, no pudo organizar el concurso de comida silvestre, ¡y es mi culpa! ¡soy yo quien la invitó a venir a Lyon!


A modo de reparación, les traigo una receta de cocina silvestre que preparamos con ella el sábado pasado: el pastel de castañas. En mi familia, esta receta es la especialidad de mi papá. Es a él a quien se la pedimos cuando llega el otoño, y para la cena de celebración  del fin de año. Y como todos los que prueban este pastel guardan de él un recuerdo inolvidable, me decidí a escribir la receta y a probarlo con Al. y Ajonjolí. Y para compartir este placer, aquí la tenéis para todos los que quieren prepararlo.
La receta a continuación es una mezcla de orientación y consejo de mi padre, mi madre ¡y del libro de cocina de mi madre!


Ingredientes para el pastel:
- 500 g de castañas
- Aproximadamente 1/2 litro de leche
- 150g de azúcar vainillada (tenemos siempre dos vainas de vainilla en nuestro bote de azúcar)
- 50 g de mantequilla (aunque esta vez no lo pusimos)
Ingredientes para el molde:
- 20 g de mantequilla
- 1 cucharada sopera de azúcar

Ingredientes para la cobertura de chocolate:
- 100g de chocolate negro
- Un poco de agua


Si hacéis como nosotros y salís a recoger las castañas al bosque, tendréis que pelarlas. Dado que esta es una tarea bastante tediosa, tratad de elegir sólo las castañas más grandes. Una vez en casa, hay que cortar con un cuchillo la piel de todas las castañas y ponerlas en agua fría con sal y llevar a ebullición. Ir sacándolas una a una sin darles tiempo a enfriarse, a fin de eliminar la piel fácilmente. Si tenéis suerte, las dos pieles de las castañas saldrán al mismo tiempo. Es importante eliminar las dos pieles para asegurarnos un pastel de textura suave.


Una vez que todas las castañas están peladas, ponerlas en una cacerola y añadir leche sólo hasta cubrirlas. Continuar la cocción durante unos 30 minutos. Escurrirlas y pasarlas por un pasapurés.


Poner 150 g de azúcar y un vaso de agua en una cacerola pequeña. Hervir a fuego lento hasta que el almíbar espese. Con una cuchara pequeña, tomar un poco del almíbar y echar una gota en un vaso de agua fría. Si el almíbar hace una bola, significa que está listo. Retirar del fuego.


Mezclar el puré de castañas con el almíbar, añadir la mantequilla (nosotros no la pusimos pero probablemente ayuda a endurecer el pastel), la mezcla debe ser muy espesa. Engrasar un molde de savarin con un poco de mantequilla y espolvorear con azúcar. Nosotros lo hicimos en un molde de kouglof. Llenar el molde con la mezcla. Colocar el pastel en el refrigerador para que se endurezca lo suficiente para desmoldarse sin problema.


Una vez desmoldado, lo cubrimos con una cobertura de chocolate. Para ello, hay que derretir al baño maría el chocolate negro. Si es necesario, añadir un poco de agua hasta que la mezcla sea lo suficientemente líquida para poder untarla en la tarta. Una vez cubierto de chocolate, poner el pastel al fresco para que el chocolate se endurezca. Y voilá!


Y esta vez, fue Al el que hizo las preciosas fotos. Pero echamos de menos al fotógrafo favorito de Ajonjolí!

domingo, 22 de enero de 2012

De la huerta a la mesa: crema de calabaza y castañas asadas


Esta es una receta muy sencilla. Con todo su sabor a otoño, aunque ya sea invierno. Se me ocurrió prepararla así porque de esta manera aprovechaba el horno para asar las dos cosas, y luego lo único que había que hacer era pasar todo por la batidora. Aproveché una calabaza que quedaba aún de la huerta que compartíamos con R., al que tanto echamos de menos, y unas castañas que recogí en Pinolere.
Tengo varios platos publicados en el blog que combinan la calabaza con las castañas, porque es una mezcla que me encanta. Entre ellos unos ravioli y varias cremas. Pero esta me ha gustado particularmente por el sabor tan pronunciado que le aportan las castañas asadas. El procedimiento es muy sencillo: cortamos la calabaza en trozos grandes, sin pelarla, y les hacemos una cruz a las castañas en la piel exterior (para que no revienten al asarlas). Lo metemos todo al horno, a unos 180ºC, durante 40 minutos más o menos, o hasta que veamos que está todo asado. Dejamos enfriar las castañas lo suficiente para poder pelarlas, y le quitamos también la piel a la calabaza. Lo pasamos todo juntito por la batidora, añadiendo un buen chorro de aceite de oliva, y agua hasta que tenga la consistencia deseada. Salpimentamos, y al servir, si os gusta, le podéis añadir un chorrito de algún aceite aromatizado, como el de hinojo, por ejemplo, y un poco de cebollino picado. Puro comfort food.

 Y ya que he mencionado la huerta, voy a aprovechar para enseñaros algunas fotos para que veais lo bonita que la tenemos. Ya os conté que con la partida de R. tuvimos que volver a empezar prácticamente de cero. Ahora los cultivos ya han crecido lo suficiente como para lucirse en todo su esplendor.

Habas, zanahorias, puerros, espinacas, rabanitos y remolachas
Lechuga negra palmera
Cosecha de rabanitos y zanahorias cabezonas
Fresas y tatsoi

En la primera foto podéis ver a la izquierda las habas, y al lado el bancal donde están las zanahorias, los puerros, los rabanitos y las espinacas, y las remolachas. También tenemos plantadas unas preciosas lechugas negras palmeras, rúcula, tatsoi, acelgas, guisantes... Tuvimos que trasladar de nuevo las fresas, así que están pequeñitas otra vez. Y las zanahorias las sembramos de semillero, y estaban ya un poco crecidas, por eso han quedado "cabezonas". Pero tienen un sabor espectacular. Junto con los tomates y los guisantes, son de las cosas cuyo sabor más cambia, es mucho más pronunciado que el de las zanahorias compradas.
Como veis seguimos enganchados a esto de huertear. Creo que ya no podríamos dejarlo.

jueves, 22 de abril de 2010

HEMC#43: Parfait de castañas a la vainilla, y cómo hicimos para conservar hasta la primavera las castañas que recogimos en otoño


Este mes el tema del HEMC lo ha elegido Cynthia y son los frutos secos. Tenía pendiente explicaros el método que usamos para conservar las castañas que recogimos el pasado otoño en Pinolere, y tenía también pendiente usar los últimos 200 gr de castañas que aún tenía por la cocina, así que me venía que ni pintado. Primero os doy la receta y luego al que le interesa el método de conservación que siga leyendo.

Parfait de castañas a la vainilla

200 gr de castañas pilongas (una vez rehidratadas, eran 300 gr)
50 gr de azúcar
250 ml de leche
125 gr de mascarpone
1 vaina de vainilla

Pelar las castañas. Si son pilongas, será necesario hervirlas para poder quitarles la piel interior y rehidratarlas. En mi caso las tuve una horita en agua hirviendo y luego las fui sacando por tandas y pelándolas aún calientes (si se enfrían se les vuelve a adherir la piel).
Poner las castañas ya peladas y rehidratadas en la leche con la vaina de vainilla abierta a lo largo y el azúcar. Hervirlas, a fuego bajo, hasta que estén blandas. Retirar la vainilla, y cuando la mezcla se haya enfriado un poco mezclar con el mascarpone. Batirlo todo hasta tener una mezcla homogénea. Poner en un tupper y meter en el congelador. A la hora, sacarlo, volverlo a batir y volverlo a meter en el congelador. Repetir esta operación una vez más pasada otra hora, y esta vez poner la mezcla, que ya tiene que estar cogiendo consistencia, en unos moldes. Dejarlo otra hora en el congelador, hasta que esté lo suficientemente frío como para que se pueda desmoldar con facilidad, desmoldarlo, y a comer. Es un postre fresco pero contundente, viene bien como colofón de una comida ligera de primavera. Para los que os gusten las castañas, es completamente adictivo.


Método para conservar las castañas al natural

El pasado otoño recogimos varios kilos de castañas en los bosques de Pinolere. Algunas de las castañas las conservamos en almíbar, otras nos las comimos en el momento o las cocinamos en cremas o de diversas maneras. Y a algunas otras les aplicamos un método de conservación que encontramos en un artículo del Instituto Federal de Ciencia suizo. Las castañas son los frutos secos cuya conservación es más difícil, pero a nosotros nos apetecía encontrar alguna manera de conservarlas así, de manera natural. Encontramos este método que se llama hidroterapia (trempage en eau froide o hydrothérapie, en francés) y lo pusimos en práctica.
Es un método tradicional de conservación que consiste en sumergir las castañas en agua fría durante varios días. Este método reduce el metabolismo celular en los frutos, induciendo un estado de inactividad. En esas condiciones de anaerobia (falta de aire) se desarrollan microorganismo capaces de realizar una fermentación láctica en detrimento de los azúcares presentes en los frutos. Este proceso elimina el sustrato del que se nutren los mohos y multiplica por 3 o 4 la duración de conservación de las castañas. Además, bloquea el desarrollo de las larvas de los insectos que puedan estar presentas en ellas.Justificar a ambos lados

Se debe proceder de la siguiente manera: se sumergen las castañas en agua fría. La relación castañas/agua debe ser de unos 2:3. Se retiran las castañas que floten, señal inequívoca de que viene con bicho o están podridas. Cada día retiramos el agua y ponemos agua nueva. Repetir esta operación durante 4-5 días. Cuando se observen pequeñas burbujas en el agua donde están los frutos es que el proceso está completado. Sacar las castañas del agua y ponerlas a secar sobre papel de periódico, bien extendidas en un sitio aireado. Cuando estén completamente secas las podemos poner en un bol (las nuestras han estado encima de la mesa de la cocina durante 6 meses) o guardar en un cajón que tenga ventilación.

El método no es 100% efectivo pero funciona bastante bien. De los 200 gr que nos quedaban tan sólo cuatro estaban malas. Los que sois castañeros sabréis la rabia que da que se te estropeé un saco de castañas porque los gusanos hagan de las suyas y se pasen de unas a otras. Con este método te evitas el disgusto. Las castañas así conservadas tienen un cierto olor láctico, pero a la hora de comerlas o cocinar con ellas no afecta al sabor.

lunes, 22 de febrero de 2010

Ravioli de castaña rellenos de calabaza con salsa de rebozuelos


Pues seguimos con las recetas a base de rebozuelos. Aquí hay rebozuelos, ¡todo el año! ¿No es alucinante? Hemos tenido fresas hasta diciembre, y hay setas en el monte todo el año. Para los que nos gusta alimentarnos con lo que recolectamos nosotros mismos esto es el paraíso.
El día que salimos a por setas con nuestros amigos recogimos bastantes y dieron para varias recetas. Y una de ellas tenía que ser, inevitablemente, pasta fresca. Llevaba una temporada sin hacer pasta en casa. Últimamente siempre que nos apatece pasta fresca vamos al Convivio, el único sitio donde la preparan realmente casera. Hacer pasta no es difícil, pero hay que ponerse y requiere su tiempo. Y tiempo es lo que siempre falta, ¿verdad?. Pues durante el Carnaval nos dieron un par de días libres, hizo mal tiempo y D. tenía que trabajar, así que nos quedamos en casa y era la excusa perfecta para echar la tarde preparando unos ravioli.
Además de los rebozuelos tenía claro que quería probar una harina de castañas que compré hace un tiempo. y pensé que las castañas y la calabaza van muy bien juntas. Pues ya estaba la receta: ravioli de castaña rellenos de calabaza con salsa de rebozuelos.


Para la masa de los ravioli:
150 gr de sémola de trigo duro
50 gr de harina de castañas
2 huevos
1 chorrito de aceite de oliva virgen
agua (la que pida)
sal

Amasar todos los ingredientes juntos, a mano o con amasadora. Ir añadiendo el agua que pida la masa hasta tener una masa que no se pegue a las manos pero que sea elástica. Dejar reposar en un bol durante un par de horas. Y recomiendo no saltarse este paso, porque el reposo hace que la textura de la masa cambie un montón. También recomiendo usar sémola o harina 00, pero no harina común de repostería, el resultado es muy diferente.

Para el relleno:
un buen trozo de calabaza
salvia
orégano fresco

Picar la calabaza en trocitos pequeños, rehogarla a fuego medio en una sartén, junto con el orégano y la salvia. Que se haga bien. Retirarla del fuego, aplastarla con un tenedor para hacer un puré y reservar. Hacerla con antelación porque tiene que estar fría cuando rellenemos los ravioli.

Para la salsa de rebozuelos:
aceite de oliva virgen
rebozuelos (unos 250 gr)
un chorrito de leche
una cucharada sopera de harina

Limpiar los rebozuelos con un cepillito o un pincel. Partirlos en trozos grandes. Rehogarlos brevemente en aceite de oliva, y justo cuando empiecen a soltar agua bajamos el fuego, añadimos la cucharada de harina, removemos bien y añadimos el chorrito de leche. Dejamos que espese con cuidado de que no se queme. Ajustamos el punto de sal y reservamos.

Y ahora viene la parte divertida: dar forma a los ravioli.
A ver, lo más fácil es tener la máquina de pasta y el molde de ravioli. Pero yo cuando empecé no tenía ninguna de las dos cosas, y aunque es más difícil también se puede. Hace un tiempo puse un tutorial "como hacer ravioli: guía para dummies".

Primero hay que estirar la masa, dejándola bien finita, bien con la máquina bien con un rodillo y un buen par de brazos.
Una vez que la masa esté estirada, si tenemos molde lo enharinamos bien, pero bien, bien. A ser posible con sémola de trigo duro. Ponemos un rectángulo de masa. Ponemos el relleno en los huequitos, otro rectángulo de masa encima, y tapamos. Enharinamos, pasamos el rodillito para marcar los cortes, y desmoldamos.
Si no tenemos molde, pues hay que poner montoncitos de relleno encima de un rectángulo de masa, poner otro rectángulo encima, apretar bien donde vayan a quedar los cortes y cortar con un cortapastas.

Cuando estén todos los ravioli hechos, hervirlos 2-3 minutos, colarlos, y servirlos con la salsa por encima.

El resultado es un plato delicado, delicado. Con el toque dulzón que da la calabaza, el sabor tostado de la castaña, y el aroma a bosque de los rebozuelos frescos. Si no os gusta el toque dulzón, podéis sustituir la calabaza por berenjena, por ejemplo.

Los que aún no habéis probado la pasta fresca casera animaos a hacerla, porque está a años-luz de la pasta fresca industrial. De verdad, es una de las cosas, junto con el pan, en la que más diferencia se nota.
En el blog de Canny, la gurú bloguera de la cocina italiana, a la que tuve frita una temporada con mis preguntas y dudas cuando empecé con esto de la pasta fresca, podéis encontrar montones de recetas. Mis recetas de pasta fresca casera están aquí.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Magret de pato con castañas y puerro caramelizado con miel


Seguro que mucha gente piensa que este es un blog de recetas vegetarianas. Y prácticamente lo es. Yo creo que, como máximo, en esta casa comemos carne o pescado una vez a la semana. Sobre todo por razones medioambientales. Pero la verdad es que no soy vegetariana estricta. Alguna vez que hemos estado sin comer carne durante varias semanas me daban calambres en la piscina, y me sorprendía a mí misma pensando en comerme un filete. Sé que mucha gente dice que se pueden sustituir las proteínas animales por proteínas de soja, pero tal y cómo está el asunto de la soja actualmente, no es una solución que me consuele. Así que, para esos momentos de debilidad, viene muy bien esta receta. Ya que, puestos a comer carne, mejor que sea de calidad y bien cocinada, ¿no? Esta receta además es extremadamente sencilla, y es de las de dejar a los amiguetes con la boca abierta ;)

Ingredientes (para 2 personas)

1 magret de pato
200 gr de castañas (cocidas y peladas)
1 cucharadita de jengibre molido
1/2 cucharadita de comino molido
una pizca de pimienta
una pizca de nuez moscada
1/2 cebolla
1 puerro
2 cucharadas de miel
30 ml de vino de miel (o jerez, o lo que tengamos a mano)
el zumo de 1/2 limón

Precalentar el horno a 200ºC.
Hacer unos cortes en la piel del magret, primero en una dirección y luego en la dirección oblicua, de manera que los cortes queden con forma de rombo. Mezclar el jengibre, el comino, la pimienta y la nuez moscada, y frotar el magret con las especias por el lado por el que hemos hecho los cortes.
Meter en el horno, 10 minutos con calor arriba y abajo y otros 10 minutos con el grill.
Mientras tanto, dorar la cebolla y el puerro en la sartén. Añadir el vino de miel y las 2 cucharadas de miel, y el zumo del medio limón. Dejar caramelizar y en el último momento añadir las castañas. Salar al gusto.
Cortar el magret en lonchas gruesas, y servirlo junto con las castañas y el puerro.

Receta adaptada de Elle Cuisine.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¡Toma castaña!: crema de calabaza potimarron y castañas

Un día como hoy, hace 5 años, defendía mi tesis en Delft. El mismo día, por la tarde, mi amiga Ainhoa defendió la suya. Nos pusimos de acuerdo para que fuera el mismo día y poder celebrar un fiestorro conjunto, terminamos a las tantas de la madrugada en De Klok, el único garito de la ciudad que cerraba tarde, o que no cerraba, junto con la fauna delfiana más extraña, mientras nos llegaban noticias de que Bush estaba ganando sus últimas elecciones.
Ainhoa y yo tenemos transmisión mental, y es una amiga de las que se encuentran con cuentagotas y que hay que guardar como un tesoro. ¡Felicidades un año más, mevrouw doctor!

Hay algo mágico en la contemplación del cambio en las estaciones, pero cuando una vive en una isla tan afortunada en climatología, hay que estar especialmente atenta para percibirlas. Por mucho que el sol siga atizando y que la playa siga invitando a refrescarte entre sus aguas, la mejora manera de apreciarlo es a través de los avisos y mensajes que nos dan las plantas y árboles: ya no es época de florecer ni de dar frutos. Las cucurbitáceas (calabacines, bubangos, calabazas) han comenzado a rebrotar con hojas nuevas y sanas, e incluso han dejado ver alguna flor pero no quieren fructificar, y si lo hacen lo harán con mucho menos vigor que a comienzos del verano. Es tiempo de planificar los cultivos del invierno y empezar a abrir las conservas de las épocas de "abundancia" y utilizar aquellas calabazas que después de 2 meses han ganado en sabor y dulzura.

Los cambios estacionales son mucho mas evidentes en lo que que por aquí se llama las medianías (la zona comprendida entre los 600 y 1500 m), y en la zona norte de las islas. El mes pasado estuvimos en los bosques de Pinolere, donde se empiezan a recoger castañas y brotar setas (nos llevamos un fantástico Boletus Edulis para casa, y mas de 3 kg de castañas). Sobre castañas bien merece la pena preparar una entrada especial, porque me he dado cuenta que no hay apenas información en la red, pero valga como testigo de esta tarde castañera la crema otoñal que preparamos.

Ingredientes:

Un potimarrón de 2kg
1/4 kg de castañas asadas 1/2 hora la horno
una pizca de jengibre en polvo
una pizca de ras-el-hanout
sal al gusto
un chorrito de limón

La preparación, más fácil imposible: pelar la calabaza y las castañas, ponerlo todo en la olla exprés y cubrir con agua. Cuando esté hecho, pasar la batidora.
Degustar con un buen pan casero, y disfrutar de lo que nos trae de bueno el otoño.

domingo, 25 de octubre de 2009

La despensa: mermelada de fresas de la huerta y castañas de Pinolere en almíbar

Lo de preparar conservas con productos de temporada, plantados o al menos recogidos por nosotros se está conviertiendo en un auténtico vicio. Cualquiera diría que nos estamos preparando para sobrevivir durante el invierno polar............

Strawberry fields forever: mermelada de fresas de la huerta


El otro día cuando subimos a trabajar un rato en nuestra huertita nos encontramos con la desagradable sorpresa de que unos asquerosos gusanos se estaban poniendo las botas con nuestras frutas. Los muy cabrones (perdón si alguien delicado lee esto pero no tienen otro nombre) se habían dedicado a hacer túneles en nuestras fresas a medida que se las comían. Digo yo que si fueran un poco menos egoístas podrían comérselas sólo por un lado, y así no estropearían la fresa entera. Pero no, se habían dedicado a picar está aquí, está allá, de manera que quedaban poquitas fresas íntegras. La solución fue cosecharlas, recuperar todo lo posible, y hacer mermelada. La receta, más fácil imposible: 600 gr de fresas, 300 de azúcar, un trocito de manzana (reineta de Tenerife, que está de temporada), todo a la olla, remover, pasar la batidora, y cuando alcanza el punto justo de consistencia, envasar en botes esterilizados.

Castañas de Pinolere en almíbar

Y como no tenemos suficiente con conservar los productos de nuestro huerto, también nos dedicamos a recoger, y conservar, todo lo recogible y conservable que se pone en nuestro camino. Esto en el mundo anglosajón parece ser que se ha puesto de moda y, por lo tanto, ya le han puesto una etiqueta. Lo denominan algo así como "freeganism", y lo consideran una tendencia alimentaria emergente. Se creerán los anglosajones que han inventado la rueda.... ¿quien no tiene un cuñado al que de toda la vida le ha gustado recoger setas?
Bueno, pues como somos unos "trendies" el pasado fin de semana nos fuimos con unos amigos a recoger castañas a los bosques que hay alrededor de Pinolere, en el norte de la isla. Os aseguro que antes de venir a vivir a Tenerife jamás se me habría ocurrido pensar que en la isla había bosques de castaños. Pues sí, los hay. Y bien bonitos.
La receta se la tomé prestada a Anta, y es la que presentó en el HEMC#35, el de las conservas. Yo he variado las especias, para hacer algo semejante a las castañas con miel y anís que nos sirvieron en la Capanna Carla.

Ingredientes, para un bote de 1/2 litro:

300 gr de castañas
250 gr de azúcar vainillada
150 ml de agua
1/2 palo de canela
1 clavo de olor
un puñadito de anises

Quitarle a las castañas la piel exterior, y hervirlas 10 minutos para quitarles la piel interior.
Hacer un almíbar con el agua, el azúcar y las especias. El almíbar está a punto cuando empiece a hacer "hilo".
Incorporar las castañas al almíbar y cocer todo junto durante un par de minutos, no más, porque si no se deshacen las castañas (yo me pasé de tiempo).
Retirar el clavo y envasar las castañas y el almíbar en un bote esterilizado. Cerrar bien, y dejar dado la vuelta durante 24 horas. Si queremos asegurarnos de hacer el vacío en el bote, seguir este procedimiento.


Y aprovecho para recordaros que aún podéis participar en el concurso "La despensa de los blogs" organizado por Kako e Idania:

Konfituere_2

viernes, 26 de diciembre de 2008

Crema de calabaza y castañas, ¡feliz fin de año!


Para que deis un descanso a vuestros estómagos entre los excesos de navidad y fin de año. Una calabaza de tamaño medio, un buen puñado de castañas, sal, aceite de oliva virgen extra. Nada más. Las castañas las hervís para que se les despegue la piel, y luego, peladas, se cocinan junto con la calabaza (yo lo hice con la olla exprés) hasta que esté todo tierno. Batidora, corregir el punto de sal. Y ya está.
¡Feliz fin de año!