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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Blinis de trigo sarraceno con caviar vegano, paté de habas y pickles de berenjena y calabacín {felices y sanas fiestas con Ventanas Verdes}


Mis hermanas y algunos amigos se suelen quejar de que en mis recetas siempre hay ingredientes raros. Bueno, pues esta vez les voy a dar motivos para quejarse. Pero por una buena causa: el menú festivo de las Ventanas Verdes. Las navidades se suelen asociar con comidas copiosas y kilos de más, pero nosotras hemos querido demostrar que se puede hacer un menú de celebración que sea sano, sabroso, y no por ello menos festivo. Ya sabéis que a mi las navidades no me van mucho, sobre todo desde hace un par de años prefiero pasar por ellas de puntillas. Pero si algo bueno tienen es que te dan la excusa para reunir entorno a una mesa a tu familia y amigos y celebrar con ellos que habéis pasado un año más juntos. Sólo por eso, la verdad, ya merecen la pena. Y con nuestro menú además, les regalaréis salud para que pasen muchos más, ¿qué más se puede pedir?
Este es el menú que hemos diseñado:


Podéis encontrar los enlaces a todos lo platos en el blog de Ventanas Verdes.

Los blinis son unas tortitas saladas originarias del este de europa. Se suelen hacer con un porcentaje variable de trigo sarraceno (alforfón), que ya sabéis que de trigo sólo tiene el nombre y ni siquiera es un cereal. Es una planta pariente del ruibarbo, que no contiene gluten, de crecimiento muy rápido y capaz de soportar condiciones climatológicas adversas. Supongo que por eso los blinis se hacen con esa harina, porque debía ser lo que tenían a mano por esa zona del mundo. Yo decidí hacerlos porque me apetecía mucho usar unas estupendas sartenes de blinis que me había regalado cierto amable caballero. Pero al final se me ocurrió que hacerlos con formas les daría el toque festivo definitivo, y los preparé en una sartén grande para al menos poder hacerlos de tres en tres.

Los blinis se suelen comer con pescados ahumados o huevas de pescado y crema agria. Como quería que el plato fuera vegetariano, preparé un falso caviar con perlas de tapioca. Las perlas de tapioca se hacen con el almidón de la mandioca o yuca, y se pueden encontrar en casi cualquier tienda china. La cualidad que tienen es que cuando se hierven se quedan casi transparentes, y luego absorben el color del líquido que les añadamos. En mi caso, les puse salsa de soja para que se quedaran negras. No quedaron muy negras porque las preparé una hora antes de montar el plato, y lo suyo es hacerlas la víspera (¡yo estoy metida hasta las cejas en la reforma de mi piso y no tengo tiempo ni pa' respirar!). Pero si las preparáis con antelación os quedarán mucho mejor, y dejaréis a vuestros invitados con la boca abierta porque seguro que no sabrán qué es aquello.

También preparé otros con paté de habas y con unos pickles hechos este verano con berenjenas y calabacines de la huerta. En realidad, podéis hacerlos con lo que tengáis a mano, un paté de remolacha y nueces, un chutney, un hummus... A mi me gusta tener por casa condimentos y conservas variados porque en cualquier momento puedes preparar un aperitivo especial. Pero si no tenéis tiempo de preparar los que os sugiero animaos a prepararlos con lo que tengáis por casa.



 Ingredientes (para seis personas)

para los blinis,

200 gr de masa madre burbujeante (hidratada al 100%)
170 gr de leche
70 gr de harina de trigo sarraceno (alforfón)
2 huevos
2 cucharadas de aceite de oliva
1/2 cucharadita de sal

Mezclamos la masa madre con la leche, la harina de trigo sarraceno, las yemas, el aceite de oliva y la sal. Montamos las claras a punto de nieve y añadimos a la mezcla anterior.  Calentamos una sartén de fondo grueso a fuego medio, y vamos echando cucharadas de masa. Cuando salgan burbujas del centro del blini, le damos la vuelta. Si queréis hacerlos con formas, usad cortadores de galletas (de los metálicos, por supuesto). Echáis la masa dentro del cortador, bien untado de aceite para que no se pegue. Cuando esté hecho por un lado, podéis quitar el cortador y darle la vuelta.
Vamos pasando los blinis a un plato y los tapamos con un trapo para que se mantangen tibios.

para el caviar vegano,

50 gr de perlas de tapioca
50 ml de salsa de soja
200 ml de agua

crema agria y tomillo para decorar

Lo ideal es hacerlo la víspera. Hervimos las perlas de tapioca en 200 ml de agua, durante unos 1 minutos, hasta que empiecen a estar transparentes. Las escurrimos y enguajamos para quitar los restos de almidón. Las pasamos a un bol con los 50 ml de soja, removemos bien y dejamos reposar para que la absorban y tomen su color oscuro.

Servimos encima del blini, con crema agria o créme fraîche, y tomillo espolvoreado por encima.

para el paté de habas,

100 gr de habas secas
un buen chorro de aceite de oliva
el zumo de 1 limón
1 cucharada sopera de tahini
1 cucharadita de aceite de sésamo
menta fresca
sumac
sal

cebollino para decorar

Ponemos las habas en remojo la víspera. Las hervimos hasta que estén blandas (30 minutos en la olla exprés). Las escurrimos, y las trituramos juntos con el resto de ingredientes excepto el sumac, hasta tener un paté espeso.

Servimos en el blini decorando con el sumac y el cebollino.

para los pickles de berenjena y calabacín,

estas cantidades son para conservar un par de botes, porque ya que os ponéis a prepararlos merece la pena hacer cantidad. Si queréis preparar sólo un bote dividid entre dos.

250 gr de berenjenas
250 gr de calabacín
1/2 litro de vinagre + 1/2 litro de agua
250 ml de aceite de oliva virgen + 1 cucharada sopera de sal gorda
unos dientes de ajo
chile en copos, albahaca fresca

Si queréis servir pickles para la comida de navidad aún estáis a tiempo. Lo suyo es que reposen un mes, cuanto más tiempo de reposo, más sabor cogen del ajo y la albahaca. Pero yo creo que un par de semanas ya van a estar bastante buenos. Y además, son muy fáciles de preparar.

Cortamos los calabacines y las berenjenas en láminas no muy gruesas. Las hervimos un par de minutos en el agua con vinagre, las escurrimos, y llenamos botes de cristal previamente esterilizados. Vamos intercalando hojas de albahaca fresca y un par de dientes de ajo. Rellenamos los botes con aceite de oliva virgen, de manera que los vegetales queden completamente cubiertos. Cerramos los botes y los dejamos en un lugar fresco y al resguardo de la luz durante un par de semanas como mínimo.

Para servirlos, ponemos encima de un blini una rodaja de calabacín y otra de berenjena.


Espero que os guste nuestro menú. Os invito a visitar el resto de los platos, son todos estupendos. ¡Felices y sanas fiestas!



sábado, 14 de agosto de 2010

Daring Cooks Aug'10: piroshki, pierogi, empanadillas o ravioli del este

El reto de los Daring Cooks de agosto consiste en hacer pierogi, también llamados piroshki, que son una especie de ravioli gigantes, si se hacen hervidos, o una especie de empanadillas, si se hacen al horno, rellenos de delicias varias y que se sirven tradicionalmente acompañando el borshch.

The August 2010 Daring Cooks’ Challenge was hosted by LizG of Bits n’ Bites and Anula of Anula’s Kitchen. They chose to challenge Daring Cooks to make pierogi from scratch and an optional challenge to provide one filling that best represents their locale.

He elegido esta receta del libro Clásicos vegetarianos del mundo de Celia Brooks, porque la autora dice que son los piroshki que hacía su madrastra, ucraniana, y que era además una de sus especialidades. Ya sólo por eso la receta merecía ser probada. El resultado quedó a la altura de nuestras expectativas. La masa es más suave que las de las empanadillas españolas, y el relleno es muy delicado. Además son fáciles de hacer, y están casi mejor de un día para otro. O sea, que van a pasar a la lista de favoritos para picnics.

Ingredientes (para unos 15 piroshki)

para la masa:
275 gr de harina
1/2 cucharadita de levadura (de repostería)
4 cucharadas de aceite de oliva (en la receta original, mantequilla)
1/2 cucharadita de sal
1 huevo más otro batido para glasear
1/2 taza de yogur natural (en la receta original, nata agria o crème fraîche, pero con yogur queda de lujo)

Amasar todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea. Dejar reposar 1/2 hora.

para el relleno: con estas cantidades a mi me sobró bastante relleno, que usé como salsa para unos tagliatelle maison :)
1/2 cebolla troceada
500 gr de setas (yo usé de cardo, pero con unos rebozuelos debe quedar de muerrrte)
aceite, sal y pimienta negra molida
2 huevos duros
2 cucharadas soperas de yogur, nata agria o crème fraîche
hinojo fresco (eneldo, en la receta original)

Calentar un poco de aceite en una sartén y rehogar la cebolla. Cuando esté transparente echar las setas troceadas. Salpimentar. Cuando las setas hayan soltado el agua, poner en el vaso de la picadora y picar junto con el yogur o nata agria y el hinojo. Por último añadir el huevo duro picado.

Precalentar el horno a 190ºC. Extender la masa y cortar círculos con un vaso de boca ancha, o bien usar un molde de empanadillas (yo usé uno de esos que venden por un par de eurillos en cualquier chino). Poner una cucharada de masa en cada círculo y cerrar, bien con ayuda de un tenedor o con el molde. Pincelar con huevo y hornear 15 minutos o hasta que estén doradas.
Servir templados o fríos, están muy buenos de cualquier manera. Si hace mucho calor para comerlos con borshch, servirlos con una ensalada de col, papaya, naranja y nueces caramelizadas.



lunes, 9 de agosto de 2010

De la huerta a la mesa: borshch, sopa de remolacha ¡100 % local!


Sí, 100% local y casi libre de transacciones monetarias. Lo único que tuvimos que comprar para hacer esta sopa fueron las judías. Todo lo demás viene únicamente de nuestra huerta, o de las huertas de nuestros amigos. Las remolachas, las zanahorias y la col son de nuestro huerto. Las papas son de la huerta de V. Y las cebollas nos la dio R. Nunca me cansaré de repetir lo satisfactorio que es comer lo que uno planta. Acabamos de llegar de Madrid esta misma tarde, teníamos la nevera vacía, subimos a la huerta, recogimos 3 kilos de tomates, una col roja, 1 kilo de fresas, unas chirivías, y con eso ya podemos ir tirando. En lugar de ir al centro comercial, nos vamos al campo. Mucho mejor para el espíritu, el medio ambiente, y si te pones hasta para el bolsillo.

El borshch es una sopa típica de Europa del este, en particular de Ucrania, que se cocina sobre todo durante la cuaresma, cuando los creyentes no podían comer carne. Es una sopa espesa, en la que se supone que una cuchara se podría sostener en vertical, por si sola. Se que para los que estais en el hemisferio norte probablemente no es la receta más indicada con estas temperaturas, pero según la autora del libro de donde la saqué, los rusos la comen fría. Yo como no soy rusa la tomé caliente.

Ingredientes, para una olla de borshch con la que dar de comer al regimiento del acorazado Potemkin

400 gr de remolacha, pelada y cortada en dados (para pelarla recomiendo ponerse unos guantes de fregar, si no se quedan las manos rojas!)
2 papas rojas, peladas y cortadas en dados
una zanahoria grande o varias pequeñas, peladas y troceadas
1 l de agua o caldo de verduras
1 cebolla grande troceada
500 gr de tomates maduros
200 gr de col rizada
200 gr de judías manteca del país, o una lata de judías pintas
1 cucharada sopera de vinagre de miel
1 cucharada sopera de azúcar moreno
sal, pimienta, aceite de oliva

Si se usan judías secas, ponerlas en remojo la víspera, y hervirlas en una olla aparte antes de hacer el borshch.
Incorporar la remolacha, las papas, la zanahoria en una olla grande junto con el caldo, un puñado de sal y pimienta negra molida. Cuando empiece a hervir bajar el fuego y dejar hirviendo a fuego lento hasta que se reblandezcan todos los ingredientes.
En una sartén, calentar el aceite y echar la cebolla. Cuando empiece a estar transparente, añadir los tomates (con piel). Cuando estén blandos, retirar las pieles y añadir todo a la olla donde están el resto de ingredientes.
Añadir la col rizada y las judías. Verter el vinagre y el azúcar.
Seguir hirviendo, corregir el punto de sal, y retirar del fuego cuando comprobemos que la col y las judías están hechas.
Lo típico es servirlo con una cucharada de nata agria por encima. Nosotros le pusimos yogur natural, que es de aquí.

Fuente: Clásicos vegetarianos del mundo, Celia Brooks

miércoles, 14 de julio de 2010

Daring Cooks July'10: badrijani bazhashi - berenjenas rellenas de nueces


El reto de los Daring Cooks de este mes lo han elegido Margie de More Please y Natashya de Living in the Kitchen with Puppies y consistía en preparar "nut butter", algo que en castellano podría traducirse como manteca o mantequilla de frutos secos, y usarla en una receta.
The July 2010 Daring Cooks’ Challenge was hosted by Margie of More Please and Natashya of Living in the Kitchen with Puppies. They chose to challenge Daring Cooks to make their own nut butter from scratch, and use the nut butter in a recipe. Their sources include Better with Nut Butter by Cooking Light Magazine, Asian Noodles by Nina Simonds, and Food Network online.

Para este reto he elegido una receta del libro Clásicos vegetarianos del mundo a la que le había echado el ojo hace tiempo. El bazha es una salsa de nueces típica de Georgia, que puede acompañar a cualquier clase de pescado, carne o verdura. Como ya expliqué hace un tiempo, Georgia está en la frontera entre Europa y Asia, y en su cocina encontramos una gran influencia persa. Los frutos secos, sobre todo las nueces y las avellanas, son muy apreciadas. La berenjena también es de origen persa, incluso su etimología. El nombre viene del catalán alberginia que a su vez procede del persa bâdenjân. Este plato combina las nueces, de gran valor nutritivo por su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados pero muy calóricas, con las berenjenas, que tienen muy pocas calorías. En la receta original se fríen las berenjenas en aceite, pero como absorben mucho aceite cuando se fríen yo preferí hacerlas a la plancha para aligerar el plato.

Ingredientes (para 4 personas)
2 berenjenas medianas cortadas en láminas
100 gr de nueces
1 diente de ajo
1/2 cucharadita de pimentón
3 cucharadas soperas de cilantro fresco picado
1 cucharada sopera de vinagre de vino tinto (yo usé vinagre de jerez)
125 ml de agua tibia
aceite de oliva
sal
cilantro para decorar

La preparación es sencillísima: meter las nueces, el ajo, el pimentón, el cilantro, el vinagre y un chorrito de aceite de oliva en un robot de cocina. Ir añadiendo el agua poco a poco y triturar hasta tener una pasta homogénea. Reservar.
Pasar las láminas de berenjena por la plancha hasta que estén doradas.
Untar un par de cucharadas de manteca de nueces en cada lámina de berenjena. Enrollar y atar con una ramita de cilantro.
Servir templados o fríos, los rollitos están buenos de todos modos.

Gagimarjos! (que os vaya bien, en georgiano ;)

domingo, 6 de septiembre de 2009

HEMC#36: Lobio nigozit - Judías coloradas con nueces


Este mes Núria es la anfitriona del HEMC, y ha propuesto como tema la cocina asiática. Y yo, ni corta ni perezosa, me he ido a la frontera entre Asia Menor y Europa, a la costa oriental del Mar Negro, a Georgia. Bueno, no me he ido en el sentido literal, ha sido un viaje gastronómico nada más. El nombre de Georgia viene de "Gorjestán", que significa "la tierra de los lobos" en persa. Y es que la cocina de esta ex-república soviética tiene una fuerte influencia persa. Los georgianos fueron los primeros que produjeron vino, ya en el 700 a.c., y de hecho la palabra vino viene del vocablo georgiano "ghvino". Las legumbres y los frutos secos, particularmente las nueces, son parte de la base de su dieta. Precisamente por eso elegí este plato, porque me llamó mucho la atención la combinación de sabores y especias. Es un plato muy muy aromático, al día siguiente de prepararlo me lo llevé en el tupper al trabajo y todo el mundo decía "que bien huele eso, ¿qué es?".

Ingredientes:

para la salsa de nueces:
100 gr de nueces
un buen puñado de albahaca fresca (en la receta original es una combinación de perejil y cilantro, pero no tenía por casa)
1/2 cucharadita de tomillo seco
1 diente de ajo pequeño
una pizca de canela en polvo
1 clavo molido
2 chiles secos
1 sobre de colorante o unas hebras de azafrán
un chorrito de aceite de oliva

1/2 manzana troceada
1/2 puerro picado
250 gr de judías coloradas (o 400 gr si ya están cocidas)
2 cucharadas soperas de melaza (miel de caña) o 2 cucharadas de vinagre balsámico más 1 cucharadita de azúcar

Si usamos legumbres secas, ponerlas en remojo la víspera.
Picar juntos todos los ingredientes de la salsa de nueces hasta tener una pasta homogénea. Reservar.
En una olla de fondo grueso, sofreír el puerro y la manzana. Cuando la manzana empiece a estar blanda, añadir las judías, agua hasta que las cubra (pero no demasiado) y la melaza. Salpimentar al gusto. Dejar que se hagan las judías a fuego lento, y cuando empiezen a estar blandas, incorporar la salsa de nueces. Dejar que se cocine todo junto para que se mezclen bien los sabores y se evapore el agua hasta tener un guiso espeso. Servir con albahaca picada por encima y con granos de granada.
Es una adaptación del libro Clásicos vegetarianos del mundo, de Celia Brooks Brown.