sábado, 14 de noviembre de 2009

Daring Cooks nov'09: sushi


The November 2009 Daring Cooks challenge was brought to you by Audax of Audax Artifex and Rose of The Bite Me Kitchen. They chose sushi as the challenge.

El reto de este mes de los Daring Cooks consistía en hacer sushi. Últimamente, hasta mis amigos los que no saben hacer ni un huevo frito (sí, S., va por tí) me venían con el cuento de que habían aprendido a hacer sushi. Vamos, que hasta el gato hacía sushi últimamente, y yo por mucho que les decía que me invitaran a cenar y me enseñaran a prepararlo, nada, no había manera. Bueno, pues al final ha hecho falta un reto DC para que aprendiera por mi cuenta. Y, la verdad, me ha parecido tan sencillo que no me extraña que hasta los más zotes sepan prepararlo.
El único truco que tiene esta receta es usar el arroz adecuado. Y precisamente eso es lo que menos me ha gustado, que no es una receta que se pueda adaptar fácilmente a ingredientes locales. Pero bueno, si ignoramos ese detalle, por lo demás ha sido muy interesante y el resultado bastante aceptable.
A pesar de que las explicaciones de Audax y Rose acerca de cómo preparar el arroz eran muy completas, decidí seguir las indicaciones del libro "La cocina japonesa de Harumi", que eran más sencillitas. Harumi Kurihara es algo así como "la Martha Stewart japonesa" (no la comparo con Arguiñano porque ella no es una cocinera profesional). Este libro está muy bien porque desmitifica mucho la cocina japonesa, explica las cosas de un modo sencillo y ofrece recetas que puede hacer cualquiera con un poco de maña.

Ingredientes:
300 gr arroz para sushi
70ml de vinagre de vino blanco (se debe usar vinagre de arroz, pero en ese punto ya había rebasado mi límite de utilización de productos procedentes de la otra punta del mundo, y usé vinagre del más acá)
1 cucharadita de azúcar
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de mirin

relleno: alga nori, aguacate, salmón, pepino, setas, atún... lo reconozco, usé lo que tenía a mano

acompañamiento: salsa de soja japonesa y wasabi.

Preparación del aliño de vinagre para sushi: para 300 gr de arroz, mezclar 70 ml de vinagre de vino blanco, 1 cucharada de azúcar, una de sal y una de mirin.

Preparación del arroz para sushi:
- primero lavé bien el arroz, hasta que el agua salía limpia,
- luego lo puse en un cazo con agua. Las proporciones que yo usé fue 1+1/5 de taza de agua por cada taza de arroz. Lo puse al fuego y cuando empezó a hervir bajé el fuego y lo dejé 10 minutos más, tapado. Luego comprobé que el arroz había absorbido todo el agua y que estaba hecho,
- lo puse en un bol ancho, añadí la mezcla de vinagre para sushi, y fui removiendo con cuidado con una cuchara de palo mientras abanicaba el arroz para que se enfriara. Una vez que está frío y ha absorbido todo el aliño, tapar y reservar.


Preparación del sushi:
Hay muchos tipos de sushi, pero yo hice estos tres: sushi maki, sushi ura maki y sushi oba.

- Sushi maki: con atún, aguacate y pepino. Este es el sushi típico, el enrollado que lleva el alga por fuera. Para prepararlo lo mejor es tener un makisu, una pequeña esterilla de bambú que sirve para enrollarlo muy fácilmente. Se pone un rectángulo de alga, se pone una capa de arroz encima, los ingredientes aproximadamente en el centro del rectángulo, y se enrolla con ayuda de la esterilla. El arroz, como es muy muy pegajoso hay que trabajarlo humedeciéndose las manos todo el tiempo. Y para que el rollo quede bien, hay que apretar bien con la esterilla para que se quede compacto.

- Sushi ura maki (rollo vuelto del revés): con salmón y pepino. Se hace de manera parecida, sólo que una vez que hayamos puesto la capa de arroz encima del alga, se pone un rectángulo de plástico de cocina transparente encima del arroz y se le da la vuelta, de manera que quede el plástico encima de la esterilla de bambú, encima el arroz, encima el alga, y encima ponemos los ingrendientes. Enrollamos (teniendo cuidado de no enrollar el plástico, ¡que no es parte de los ingredientes!) y apretamos bien.

Para cortar los rollos, usar un cuchillo afilado y humedecer la hoja después de cada corte.

- Sushi oba: unos con salmón y otros con aguacate y setas. El sushi oba son pelotitas de arroz con algún ingrediente encima. Se humedecen las manos, se coge un poco de arroz y se hace una pelotita. Vamos, ¡más fácil imposible!. Lo tradicional es hacerlos por pares, así que puse salmón ahumado encima de dos de ellos, y aguacate y setas encima de otros dos.

Al servirlos, poner en la mesa, delante de cada comensal, un platito en donde pueda poner salsa de soja y mezclarla con wasabi al gusto. Se toma un trozo de sushi con los palillos, se moja en la salsa de soja con wasabi, y a comer.
¡Qué aproveche!

lunes, 9 de noviembre de 2009

Pan de gofio y miel


Este es un pan denso, de sabor tostado y contundente. Lo he hecho con gofio, una harina de cereales tostados típica de las islas canarias. El gofio ya lo consumían los aborígenes de las islas en la época prehispánica, tostando cebada, trigo o raíz de helecho. En la actualidad se hace de trigo, maíz, centeno, o una mezcla de todos ellos y sigue moliéndose en molinos de piedra, por lo que conserva los minerales, proteínas y vitaminas que lo convierten en un alimento muy completo. Tiene un sabor muy característico, y aquí se consume mezclándolo con leche para el desayuno, con el potaje o "amasado", mezclándolo con miel, plátano o queso blanco.

Ingredientes:

250 gr de masa madre
300 ml de agua
2 cucharadas de miel
1/2 cucharada de aceite de oliva
200 gr de gofio de trigo
400 gr de harina de fuerza
10 gr de sal

El procedimiento es el típico: amasar bien todos los ingredientes, dejar reposar unas horas hasta que doble su volumen, bolear a conciencia para que la tensión superficial haga su trabajo durante el horneado y dejar que haga la segunda fermentación en el banneton. Precalentar el horno a 220º con la piedra de hornear dentro y un bol con agua. Hornear 15 minutos a 220º, pulverizando agua con un spray durante los primeros 5 minutos. Sacar el bol con el agua del horno, y dejar otra media hora a 190º. Dejar enfriar en una rejilla.
El resultado es un pan de miga compacta y un poco húmedo, como los panes de centeno. Va muy bien para el desayuno o para mojar en unos huevos fritos.

Y aprovecho para recordaros que este fin de semana se celebra de nuevo la Feria de la Miel. Los que os acerquéis a la Casa de la Miel en El Sauzal podréis comprar las mieles ganadoras del XIII Concurso de Mieles, una oportunidad única porque estas mieles no suelen llegar a las tiendas. El año pasado nosotros nos llevamos varios botes de miel de hinojo, retama, tedera y tasagaste. También tenéis hasta el 12 de noviembre, a las 14:00, para inscribiros en el Concurso de Postres con Mieles de Tenerife. Se premiará el mejor postre tradicional y el mejor postre creativo. Yo este año no puedo participar, aunque me quedaré con las ganas. Podéis pedir más información en el 922 56 27 11 o escribiendo a apiten@apiten.es.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Magret de pato con castañas y puerro caramelizado con miel


Seguro que mucha gente piensa que este es un blog de recetas vegetarianas. Y prácticamente lo es. Yo creo que, como máximo, en esta casa comemos carne o pescado una vez a la semana. Sobre todo por razones medioambientales. Pero la verdad es que no soy vegetariana estricta. Alguna vez que hemos estado sin comer carne durante varias semanas me daban calambres en la piscina, y me sorprendía a mí misma pensando en comerme un filete. Sé que mucha gente dice que se pueden sustituir las proteínas animales por proteínas de soja, pero tal y cómo está el asunto de la soja actualmente, no es una solución que me consuele. Así que, para esos momentos de debilidad, viene muy bien esta receta. Ya que, puestos a comer carne, mejor que sea de calidad y bien cocinada, ¿no? Esta receta además es extremadamente sencilla, y es de las de dejar a los amiguetes con la boca abierta ;)

Ingredientes (para 2 personas)

1 magret de pato
200 gr de castañas (cocidas y peladas)
1 cucharadita de jengibre molido
1/2 cucharadita de comino molido
una pizca de pimienta
una pizca de nuez moscada
1/2 cebolla
1 puerro
2 cucharadas de miel
30 ml de vino de miel (o jerez, o lo que tengamos a mano)
el zumo de 1/2 limón

Precalentar el horno a 200ºC.
Hacer unos cortes en la piel del magret, primero en una dirección y luego en la dirección oblicua, de manera que los cortes queden con forma de rombo. Mezclar el jengibre, el comino, la pimienta y la nuez moscada, y frotar el magret con las especias por el lado por el que hemos hecho los cortes.
Meter en el horno, 10 minutos con calor arriba y abajo y otros 10 minutos con el grill.
Mientras tanto, dorar la cebolla y el puerro en la sartén. Añadir el vino de miel y las 2 cucharadas de miel, y el zumo del medio limón. Dejar caramelizar y en el último momento añadir las castañas. Salar al gusto.
Cortar el magret en lonchas gruesas, y servirlo junto con las castañas y el puerro.

Receta adaptada de Elle Cuisine.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¡Toma castaña!: crema de calabaza potimarron y castañas

Un día como hoy, hace 5 años, defendía mi tesis en Delft. El mismo día, por la tarde, mi amiga Ainhoa defendió la suya. Nos pusimos de acuerdo para que fuera el mismo día y poder celebrar un fiestorro conjunto, terminamos a las tantas de la madrugada en De Klok, el único garito de la ciudad que cerraba tarde, o que no cerraba, junto con la fauna delfiana más extraña, mientras nos llegaban noticias de que Bush estaba ganando sus últimas elecciones.
Ainhoa y yo tenemos transmisión mental, y es una amiga de las que se encuentran con cuentagotas y que hay que guardar como un tesoro. ¡Felicidades un año más, mevrouw doctor!

Hay algo mágico en la contemplación del cambio en las estaciones, pero cuando una vive en una isla tan afortunada en climatología, hay que estar especialmente atenta para percibirlas. Por mucho que el sol siga atizando y que la playa siga invitando a refrescarte entre sus aguas, la mejora manera de apreciarlo es a través de los avisos y mensajes que nos dan las plantas y árboles: ya no es época de florecer ni de dar frutos. Las cucurbitáceas (calabacines, bubangos, calabazas) han comenzado a rebrotar con hojas nuevas y sanas, e incluso han dejado ver alguna flor pero no quieren fructificar, y si lo hacen lo harán con mucho menos vigor que a comienzos del verano. Es tiempo de planificar los cultivos del invierno y empezar a abrir las conservas de las épocas de "abundancia" y utilizar aquellas calabazas que después de 2 meses han ganado en sabor y dulzura.

Los cambios estacionales son mucho mas evidentes en lo que que por aquí se llama las medianías (la zona comprendida entre los 600 y 1500 m), y en la zona norte de las islas. El mes pasado estuvimos en los bosques de Pinolere, donde se empiezan a recoger castañas y brotar setas (nos llevamos un fantástico Boletus Edulis para casa, y mas de 3 kg de castañas). Sobre castañas bien merece la pena preparar una entrada especial, porque me he dado cuenta que no hay apenas información en la red, pero valga como testigo de esta tarde castañera la crema otoñal que preparamos.

Ingredientes:

Un potimarrón de 2kg
1/4 kg de castañas asadas 1/2 hora la horno
una pizca de jengibre en polvo
una pizca de ras-el-hanout
sal al gusto
un chorrito de limón

La preparación, más fácil imposible: pelar la calabaza y las castañas, ponerlo todo en la olla exprés y cubrir con agua. Cuando esté hecho, pasar la batidora.
Degustar con un buen pan casero, y disfrutar de lo que nos trae de bueno el otoño.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Galleteando


¡Galletas!
esto es una muestra de lo que una mujer tan rústica como yo puede llegar a lograr siguiendo las enseñanzas de la maestra Jedi de las galletas, esa mujer que armada de una manga pastelera y unas claras de huevo puede llegar a crear auténticas obras de arte.
Es cierto que a mí nunca me han atraído los cantos de sirenas de las tartas decoradas con fondant y ese tipo de preparaciones cargaditas de sirope de glucosa procedente de maíz transgénico (¡oh cielos!). Hay algo en mi interior que antepone el producto, el contenido, a la forma. O a lo peor es que sufro ortorexia, algo con lo que mis hermanas me dan la matraca constantemente (¿desde cuándo no comer basura se ha convertido en una enfermedad?). Pero con las galletas es diferente. Por lo pronto la glasa blanca no lleva "más nada" que claras y azúcar glas. Y para los colorantes estoy segura de que podré encontrar sustitutos naturales (me voy a dedicar a recoger cochinillas de todas las chumberas que se pongan en mi camino, ¡jajajaja!).
Decorarlas fue como volver a mi infancia, cuando mis hermanas me dejaban que las ayudara en la cocina. Fue como volver a jugar con plastilina. Divertidísimo. Creo que se podrían hacer terapias anti-estrés a base de talleres de decoración de galletas, ya que requiere una concentración que hace que te olvides de todo lo demás. Con deciros que mientras estaba decorándolas era incapaz de responder a preguntas sencillas tipo "¿tu nombre se escribe con c o con z?".
Las recetas, tanto de la masa de las galletas como de la glasa para decorarlas, podéis encontrarlas en el blog de Bea. Cuando haga mis propios experimentos "ortoréxicos" (colorantes naturales, galletas sin mantequilla, etc...) ya os daré la lata.
Gracias Bea, me lo pasé genial, y me he enganchado totalmente al asunto. Ya tengo en el armario una manga pastelera, unos cortadores y un "biberón". Sólo me falta exprimir las cochinillas para el colorante rojo :). Como ves, ser una petarda intelectual y decorar galletas no son actividades excluyentes, jajajaja

domingo, 25 de octubre de 2009

La despensa: mermelada de fresas de la huerta y castañas de Pinolere en almíbar

Lo de preparar conservas con productos de temporada, plantados o al menos recogidos por nosotros se está conviertiendo en un auténtico vicio. Cualquiera diría que nos estamos preparando para sobrevivir durante el invierno polar............

Strawberry fields forever: mermelada de fresas de la huerta


El otro día cuando subimos a trabajar un rato en nuestra huertita nos encontramos con la desagradable sorpresa de que unos asquerosos gusanos se estaban poniendo las botas con nuestras frutas. Los muy cabrones (perdón si alguien delicado lee esto pero no tienen otro nombre) se habían dedicado a hacer túneles en nuestras fresas a medida que se las comían. Digo yo que si fueran un poco menos egoístas podrían comérselas sólo por un lado, y así no estropearían la fresa entera. Pero no, se habían dedicado a picar está aquí, está allá, de manera que quedaban poquitas fresas íntegras. La solución fue cosecharlas, recuperar todo lo posible, y hacer mermelada. La receta, más fácil imposible: 600 gr de fresas, 300 de azúcar, un trocito de manzana (reineta de Tenerife, que está de temporada), todo a la olla, remover, pasar la batidora, y cuando alcanza el punto justo de consistencia, envasar en botes esterilizados.

Castañas de Pinolere en almíbar

Y como no tenemos suficiente con conservar los productos de nuestro huerto, también nos dedicamos a recoger, y conservar, todo lo recogible y conservable que se pone en nuestro camino. Esto en el mundo anglosajón parece ser que se ha puesto de moda y, por lo tanto, ya le han puesto una etiqueta. Lo denominan algo así como "freeganism", y lo consideran una tendencia alimentaria emergente. Se creerán los anglosajones que han inventado la rueda.... ¿quien no tiene un cuñado al que de toda la vida le ha gustado recoger setas?
Bueno, pues como somos unos "trendies" el pasado fin de semana nos fuimos con unos amigos a recoger castañas a los bosques que hay alrededor de Pinolere, en el norte de la isla. Os aseguro que antes de venir a vivir a Tenerife jamás se me habría ocurrido pensar que en la isla había bosques de castaños. Pues sí, los hay. Y bien bonitos.
La receta se la tomé prestada a Anta, y es la que presentó en el HEMC#35, el de las conservas. Yo he variado las especias, para hacer algo semejante a las castañas con miel y anís que nos sirvieron en la Capanna Carla.

Ingredientes, para un bote de 1/2 litro:

300 gr de castañas
250 gr de azúcar vainillada
150 ml de agua
1/2 palo de canela
1 clavo de olor
un puñadito de anises

Quitarle a las castañas la piel exterior, y hervirlas 10 minutos para quitarles la piel interior.
Hacer un almíbar con el agua, el azúcar y las especias. El almíbar está a punto cuando empiece a hacer "hilo".
Incorporar las castañas al almíbar y cocer todo junto durante un par de minutos, no más, porque si no se deshacen las castañas (yo me pasé de tiempo).
Retirar el clavo y envasar las castañas y el almíbar en un bote esterilizado. Cerrar bien, y dejar dado la vuelta durante 24 horas. Si queremos asegurarnos de hacer el vacío en el bote, seguir este procedimiento.


Y aprovecho para recordaros que aún podéis participar en el concurso "La despensa de los blogs" organizado por Kako e Idania:

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martes, 20 de octubre de 2009

HEMC#37. Un rebozado, dos tipos de buñuelos: flor de calabacín y pera


El tema del HEMC de este mes son los aperitivos, y lo ha elegido Maragda de La Quinta de Luculus. El aperitivo, como todo el mundo sabe, es una costumbre española que consiste en beber un vinito o una cerveza antes de la comida, acompañado de una tapa ligera. En Francia también existe la costumbre del apéritif, que aunque suene igual no tiene nada que ver, ya que consiste, únicamente, en tomar una bebida alcohólica antes de la comida. Una diferencia fundamental entre ambas costumbres es que el aperitivo, en España, no se suele tomar en el mismo sitio en donde vas a comer, mientras que en Francia el apéritif te lo sirven mientras esperas la comida. Ambas palabras vienen del vocablo latino aperire, que significa abrir. Abrir el apetito, supongo.

Mi primera reacción fue pensar en preparar algo salado, pero tenía esta receta que me dio Cannella, y pensé que sería perfecta para un aperitivo. Además, mis calabacines ya están en las últimas y en España la única manera de conseguir flores de calabacín es recogiéndolas una misma del campo, así que era ahora o nunca.
Como ya os he dicho muchas veces, Canny es la gurú cibernética de la cocina italiana. Su blog, La Zuccheriera, es referencia obligada para cualquiera que tenga interés en la cocina italiana.

Ingredientes para 6 flores:

6 cucharadas soperas de harina de repostería
10 gr de azúcar
1/2 cucharada de café de grappa
1/2 cucharada de café de aceite de oliva virgen
1 cucharada sopera de vino de miel (en la receta original es marsala)
100 ml de leche
1´5 gr de levadura fresca
1 cucharada de café de agua de azahar (en la receta original es limón)
1 pizca de sal
azúcar glas

Mezclar bien los ingredientes hasta obtener una pasta sin grumos. Limpiar las flores, secarlas con cuidado y rebozar. Freír en aceite bien caliente, depositarlas en papel de cocina para que se absorba el aceite sobrante, y rebozar con azúcar glas.
Son deliciosas. El rebozado tiene un sabor muy delicado, lo que sobró lo usé al día siguiente para hacer unos buñuelos de pera y el resultado fue también fantástico.
Canny, ¡muchas gracias por pasarme la receta!


viernes, 16 de octubre de 2009

El pan de cada día


Con motivo del World Bread Day 2009, voy a hacer un homenaje al pan de cada día. Al pan sencillo, sin florituras, el que no lleva semillas, ni harinas raras, ni especias, ni leche, ni nada más que harina de trigo, masa madre, agua, levadura y sal. Un homenaje a la barra de pan, la de toda la vida, la que nuestra madre nos mandaba a comprar los sábados por la mañana, cuando terminaba "La bola de cristal".
La receta la puse hace algún tiempo aquí: 200 gr de masa madre de trigo (la mía es San Francisco Sourdough, una joyita que me regaló QJones), 450 gr de harina de fuerza, 10 gr de sal, 2 gr de levadura fresca, 240 gr de agua tibia.
Y bueno, en las fotos, además, se ve que una, poco a poco, está aprendiendo a formar las barras, porque la primera vez que las hice ¡quedaron bastante más feas!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Daring Cooks Oct'09: Vietnamese Veggie Pho - Sopa vietnamita vegetariana

El reto de los Daring Cooks de este mes lo propuso Jaden, del blog The Steamy Kitchen. Se trata de preparar una sopa típica de Vietnam, llamada Pho, cuya característica principal es el montón de especias con el que se elabora el caldo. La receta original era una sopa de pollo, pero yo decidí hacer una versión vegetariana sustituyendo el caldo de pollo por caldo de verduras, el pollo por setas, y la salsa de pescado por salsa de soja. Lo que no he tocado son las especias con las que se prepara el caldo porque, además, esa era una de las reglas del reto. Había que usar clavo, anís estrellado, semillas de cilantro y raíz de jengibre, y había que tostarlas.
Lo que me gusta de estos retos es que preparas platos que nunca se te habrían ocurrido. Por ejemplo, creo que en la vida le habría puesto clavo a una sopa. Nuez moscada, vale, pero clavo... Y después de haber preparado este pho, creo que va a pasar a ser una de esas recetas-comodín que preparamos a menudo, ya que es sencilla, rápida (si tenemos el caldo de verduras previamente preparado) y el resultado es espectacular: delicado, sorprendente, sabroso, aromático.... Gracias por la receta, Jaden.

The October 2009 Daring Cooks’ challenge was brought to us by Jaden of the blog Steamy Kitchen. The recipes are from her new cookbook, The Steamy Kitchen Cookbook. Thanks, Jaden!!!!

Ingredientes (para dos personas)

1 cucharada sopera de semillas de cilantro
2 clavos
1 anís estrellado
1 litro de caldo de verduras
500 gr de setas shii-take y portobello
un buen trozo de raíz de jengibre, pelada y machacada
1 cucharada sopera de azúcar
1 cucharada sopera de salsa de soja

250 gr de fideos de arroz

- para el caldo de verduras
1/2 cebolla
1/2 brócoli
3 zanahorias, 1/2 calabacín y 1 calabaza potimarrón, todo de nuestra huerta :)

Acompañamiento:
1/2 cebolla, cortada en juliana, y pochada en la misma sartén en la que se tuestan las especias
Cilantro y albahaca frescos
1/2 lima
Brotes de fenugreco

Los secretos de este plato son: primero, tostar las especias, y segundo, tener un buen caldo. Como en esta casa está prohibido el caldo de bote, preparé un caldo de verduras casero. Puse todas las veduras en una olla, y lo dejé que hirviera a fuego lento durante un par de horas. Lo colé, lo guardé en la nevera, y con las verduras hicimos un pastel riquísimo.
Para preparar el pho:
- lo primero que hay que hacer es tostar las especias. Para ellos ponemos una sartén a fuego medio, y echamos las semillas de cilantro, los clavos, el anís estrellado y el jengibre, y durente un par de minutos no dejamos de darles vueltas para que no se quemen. Cuando empiecen a soltar su aroma, lo retiramos del fuego. Yo reservé la sartén para pochar la cebolla y las setas.
- a continuación en una olla se ponen todos los ingredientes (incluyendo las especias tostadas) excepto las setas. Se pone a fuego fuerte hasta que empieza a hervir. Entonces se reduce a fuego medio y se deja, al menos, 30 minutos (yo no tenía prisa y lo dejé una hora).
- mientras tanto, en la sartén donde tostamos las especias pochamos la cebolla con un poco de aceite y la reservamos para servirla como acompañamiento. Luego cortamos los shii-takes y los portobellos en láminas y los doramos en la misma sartén, con un chorrito de limón, y reservamos también.
- cuando esté el caldo, lo colamos para retirar las especias, lo volvemos a poner en la olla, añadimos las setas, y dejamos que vuelva a hervir unos 10-15 minutos para que el caldo coja el sabor de las setas. Mientras, preparamos los fideos siguiendo las indicaciones del paquete.

Servimos la sopa con las setas en cuencos, añadiendo los fideos. En la mesa disponemos en varios recipientes la cebolla pochada, los brotes, la lima y el cilantro y la albahaca para que cada comensal se los sirva a su gusto.



martes, 6 de octubre de 2009

La despensa: mermelada de tomates "a lo Mc Gee", la mejor mermelada de moras y un chutney de higos y dátiles

Continuando con la entrada anterior, y coincidiendo con el concurso "La despensa de los blogs" que han organizado Kako e Idania, estoy aprovechando los últimos coletazos del verano, los últimos tomates, los higos que estamos recogiendo en grandes cantidades en la huerta, y las moras de Anaga, para terminar de preparar una buena despensa de cara al invierno. Una cosa de la que estoy muy orgullosa, es que en nuestra despensa sólo hay productos recogidos por nosotros, en la huerta o en el monte. No hay nada comprado. Puede parecer una estupidez, pero cuando veo nuestros botes de conservas pienso en el magnífico regalo que nos hace la naturaleza y me alegra saber que todos esos frutos han crecido usando como única energía la luz del sol y han ido directos del árbol al bote. Ya, ya sé que suena un poco "comeflores", pero, qué queréis que os diga, para mi es una gran satisfacción.

Recetas de mermelada de tomates habréis visto por docenas en la blogosfera. En todas las que vi yo, pelaban los tomates y les quitaban las semillas antes de ponerlos en la olla, y la primera vez que hice mermelada de tomates también lo hice así. El resultado fue bueno, pero el sabor, el aroma de los tomates no estaba muy presente. Así que fui a mi libro de cabecera, el "Mc Gee", y allí leí que "los tomates tienen cuatro tipos diferentes de tejido: una cutícula o piel fina y dura; la pared exterior del fruto; la médula central, y una gelatina que rodea las semillas. El tejido de la pared contiene la mayor parte de los azúcares y aminoácidos, mientras que la concentración de ácido en la gelatina es el doble que en la pared. Y la mayoría de los compuestos aromáticos se encuentran en la cutícula y la pared". Pelar los tomates y quitarles la gelatina cambia el equilibrio de sabores a favor de la dulzura y sacrifica el aroma. Así que puse sus enseñanzas en práctica, primero con la salsa de tomates, y tras ver los buenos resultados, con la mermelada. Cogí unos tres kilos de tomates, los lavé, los partí por la mitad, y los puse, enteros, en una sartén de hierro, de fondo grueso, a fuego bajo. Allí los dejé un buen rato, hasta que se ablandaron, y dejé que se redujeran un poco. A continuación los pasé por el chino, los pesé y los puse en una cacerola junto con la mitad de su peso en azúcar y un chorrito de limón. Y allí lo dejé, a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que alcanzó consistencia de mermelada.
El resultado ha sido una mermelada con un pronunciado sabor a tomates, muy, muy pronunciado. Una diferencia abismal con la otra.


La mermelada de moras también es una receta que se puede encontrar en muchos libros, pero la nuestra es la MEJOR, y lo es porque tiene truco. El truco es que a D. no le gustaba la mermelada de moras porque le fastidiaba mucho que se le quedaran todas las semillitas de las moras entre los dientes. Así que decidió pasar las moras por el chino. A mi, francamente, me parecía una burrada. Pero me tuve que comer mis palabras, porque lo que se queda en el chino no es gran cosa, y además el muchacho preparó la mejor mermelada de moras que he probado nunca. Tras pasarlas por el chino, puso el puré resultante en una cacerola con el azúcar (400 gr de azúcar para 500 gr de moras) y lo redujo hasta que consiguió una buena consistencia. Y quedó una mermelada muuuuuuy delicada.

El tercer producto estrella del momento son los higos. El fin de semana anterior recogimos 6 kilos, y preparé mermelada. El pasado recogimos 3 y decidí preparar otra de mis conservas favoritas: chutney. En el libro "Conservas" encontré esta receta de chutney de higos y dátiles que, según el autor, data de la época victoriana.

Ingredientes:

1 kilo de higos (el peso de los higos ya pelados)
250 gr de cebolla picada finamente
250 gr de dátiles deshuesados y picados
500 gr de azúcar
400 ml de vinagre de jerez
2 cucharaditas de sal
2 cucharaditas de pimentón dulce
100 gr de raíz de jengibre picada
1 cucharadita de mostaza

La víspera, poner los higos pelados y cortados en cuartos en un bol junto con el azúcar. Al día siguiente, poner los higos con el azúcar en una cacerola a fuego lento, junto con el resto de ingredientes, y remover y dejar que reduzca hasta que tenga consistencia de mermelada. Dejar reposar un mes antes de comérselo.

En los tres casos, recomiendo esterilizar los botes que se vayan a utilizar, envasar en caliente, cerrar bien y dejar que los botes se enfríen dados la vuelta. Y si así no se ha hecho el vacío, seguir este procedimiento.

Y aquí dejo una foto de mi despensa, tal cual es. Arriba, las mermeladas (de tomate, de higo y de mora) y el chutney de higos y dátiles. Abajo la passata, el pisto, la salsa de tomate, y falta el chutney de calabacín (o lo que queda de él),que está en la nevera.


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miércoles, 30 de septiembre de 2009

100% huerto

Cada temporada, durante un tiempo, trato de mantener todo bajo una cierta apariencia de control, arrancando las malas hierbas, podando de nuevo los calabacines para que las acelgas puedan respirar, desenrendando las plantas de alubias antes de que lleguen a estrangular a sus vecinas más delicadas. Pero a finales de agosto suelo rendirme y dejo que el jardín siga su camino mientras por mi parte trato de mantenerme al ritmo de la abundante cosecha del final del verano. Llegado este punto, lo que pase en el jardín ya no tiene nada que ver conmigo, por mucho que fuese yo quien hubiese echado todo a rodar allí por mayo. Me gusta mucho la firmeza y el orden cerebral de la primavera, pero también encuentro un placer maduro, casi sensual, en el abandono característico de agosto.

Michael Pollan, "La botánica del deseo"

Creo que cualquiera que cultive un huerto se sentirá identificado con estas palabras de Michael Pollan. Al principio, una trata de mantener todo en orden, las tomateras bien enganchadas a sus espalderas y bien podadas, los calabacines en su sitio sin que invadan el huerto del vecino..... pero llega un momento en el que recoger fresas, tomates, higos y zanahorias, y conservar toda esa cosecha, ya es una actividad suficientemente absorbente.

Este año hemos tenido una abundante cosecha de tomates, sobre todo. Y las fresas llevan produciendo abundantemente desde abril. En este momento andamos recogiendo higos como locos, y como el calor ha remitido un poco las lechugas han vuelto a crecer. Y todo eso se juntó en esta ensalada: higos, tomates cherry, lechuga batavia y hoja de roble. 100% huerta. Aliñado con aceite de menta, preparado con la menta que crece salvaje en la finca. Cualquiera que haya probado una lechuga recién recogida, que ha madurado bajo el sol plantada en tierra, no será capaz ya de comer las lechugas hidropónicas que venden en el super. A nosotros nos pasa, nos hemos dado cuenta de que ya sólo comemos lechugas cuando tenemos de nuestro huerto.

Y estas son la conservas que hemos ido preparando a lo largo del último mes: con los tomates, mermelada, passata y pisto, y también hemos preparado mermelada de higos y de moras.
Y gazpacho, mucho gazpacho. Pero ese no lo conservamos, porque está tan bueno que no dura ni 5 minutos. Tratamos de secar tomates construyendo una deshidratadora solar, pero fue un fracaso total. Hay tanta humedad aquí que los tomates se pudrieron antes de secarse.


Ahora toca preparar los cultivos de invierno. Espinacas y lechugas, nuevamente rabanitos, brécol y coles. Empieza un nuevo ciclo. Creo que nunca he disfrutado tanto de las estaciones, nunca las he percibido en todo su esplendor, como ahora con el huerto.

Por cierto, que con esta entrada aprovecho para participar en el consurso "La despensa de los blogs" organizado por Kako e Idania, ¡gracias por la iniciativa!

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viernes, 25 de septiembre de 2009

Curso de iniciación a la cata de miel


Acabo de hacer el Curso de Iniciación a la Cata de Miel que organiza, dos veces al año, la Casa de la Miel de Tenerife. Son 12 horas de curso, 3 horas diarias de lunes a jueves, y a puntito estuve de no hacerlo porque me suponía un esfuerzo considerable combinarlo con mi jornada habitual de trabajo. Pero me lié la manta a la cabeza, y la verdad que ha merecido la pena.
El curso combina teoría y práctica, está muy bien organizado y el profesor consigue que sea muy ameno, algo absolutamente necesario, al menos en mi caso, ya que la clase empezaba a las 16:30, durante el curso se debe renunciar al cafecito de después de comer para que no interfiera con la cata, y yo al menos arrastro una perenne falta de sueño.
La parte teórica es muy interesante, incluyendo la composición química de la miel. Por ejemplo, ¿sabíais que las abejas pre-digieren la sacarosa, convirtiéndola en fructosa y glucosa, que son los dos componentes principales de la miel? ¿Sabíais que lo último que se debe hacer en la vida es calentar un bote de miel al "baño maría" para licuarla, so pena de envejecerla prematuramente de forma considerable? Cuando una miel se caliente, la fructosa se degrada produciendo hidroximetilfurfural (HMF), que cambia el sabor de la miel. El HMF también se produce durante el proceso de envejecimiento normal de la miel (de hecho es la manera de ver si una miel es vieja) pero su formación se acelera con el calor. La cristalización es un proceso natural en la miel, de hecho algunas mieles, como la de Tajinaste, cristalizan en cuestión de meses. Así que lo mejor es tomarla cristalizada, en lugar de estropearla calentándola.
También aprendimos a hacer una evaluación sensorial, para ser capaces de decir algo más que "me gusta", "no me gusta". Un conocimiento que se puede aplicar también a la cata de vinos o de cualquier otro producto. Aprendimos a diferenciar los defectos de la miel, si está vieja, si está fermentada. Pero sin lugar a dudas lo que más me gustó del curso fue poder catar tantas mieles a la vez. Te das cuenta realmente de la variedad de sabores, olores y colores que existe. Y en particular, lo mejor fue la oportunidad de catar doce mieles de Tenerife, del tirón. Conociendo la variedad de flora que existe en la isla no debería sorprendernos que existan tantos tipos de mieles, pero aún así me sigue maravillando.
Cuando llegué a casa, estaba deseando compartir mis nuevos conocimientos con D., y le preparé esta cata, que me traje del curso.


Son doce mieles de Tenerife (aunque existen muchas más). Empezando por la esquina superior derecha, y ordenadas de arriba a abajo y de derecha a izquierda, son: Tajinaste, Tedera, Barrilla, Retama del Teide, Relinchón, Poleo, Brezal, Hinojo, Castaño, Aguacate, Mielato y Pitera.
Como podéis ver, los colores van del casi blanco del Tajinaste hasta el casi negro del Hinojo o el Aguacate. Y los sabores (desgraciadamente no podéis catarlas a través de la pantalla) van también desde el cálido sabor del Tajinaste, el frescor de la Barrilla, el ligero sabor a coco de la Tedera, hasta el sabor químico del Poleo, el regaliz del Hinojo, o el sabor, punzante y degradado, de la Pitera.
Este año ha sido un buen año de mieles, y los que vivís en Tenerife tenéis la oportunidad de probar la miel de Tajinaste que aún venden en el Mercado de Nuestra Señora de África o en esos grandes almacenes "godos" de la Avenida del Tres de Mayo ;) Así que no la desaprovechéis.


Y aprovecho para informaros de que la próxima Feria de la Miel será el fin de semana del 13-14 de Noviembre, y allí tendréis la oportunidad única de probar las mieles ganadoras del concurso anual. El año pasado nos llevamos Hinojo de Tenerife y Tagasaste de La Palma. Este año seguro que habrá mieles estupendas.
Y para los que os interese hacer el curso, seguramente en marzo del año que viene habrá otra convocatoria, y si os interesa mucho mucho creo hasta podéis pedirles que os avisen. El teléfono lo tenéis en su web.
¡Abajo el azúcar! ¡Viva la miel!

viernes, 18 de septiembre de 2009

Pasta fresca casera sin huevo: gnocchetti sardi

Hace un tiempo recibí un comentario de una persona que me preguntaba si se podía hacer pasta fresca casera sin huevo. Le dije que creía que sí, pero que nunca había probado, y le recomendé preguntarle a Canny, la gurú virtual de la cocina italiana.
Ignoro si Jose Manuel finalmente se animó a preparar la pasta fresca sin huevo, pero yo me quedé con la espinita. Y cuando estuvimos en el Mulino Marino, les pregunté qué opinaban acerca del asunto, y me recomendaron que usara trigo duro si quería prepararla. Me dijeron que me recomendaban usar harina 00 para la pasta con huevo, y trigo duro para la pasta sin. Así que con el sfarinato de trigo duro que me traje de allí, el otro día me lancé a prepararla. Se llama sfarinato porque es integral, creo que esa es la diferencia con la sémola. Así que preparamos pasta fresca sin huevo e integral, más sano imposible.
Utilicé, además, un artilugio que me ha prestado Giuseppe (el que prepara la mejor pasta fresca de la isla en su restaurante Convivio). Es un cacharrito que se acopla a la Imperia, y sirve para hacer pasta corta. Es tan fácil de usar, que cuando se lo devuelva me voy a comprar uno. Sólo hay que hacer un cilindro con la masa, y pasarlo por la máquina. Los gnocchetti van cayendo ya formados, perfectos, en un abrir y cerrar de ojos. Vamos, que con esto ya puedo preparar pasta fresca en cualquier momento. Al ser más gorditos que los tagliatelle necesitan más tiempo de cocción, pero eso es todo. El sabor es igual de bueno.

Para la pasta (para dos personas) usé:

200 gr de sfarinato de trigo duro intero
~70 ml de agua (esto es orientativo, depende de la harina que usemos, lo mejor es ir añadiéndola poco a poco)
dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen

Mezclar los ingredientes hasta tener una masa levemente pegajosa. Dejar reposar (el reposo es fundamental cuando usamos trigo duro) al menos un par de horas. Tras este reposo, la masa se debería haber convertido en una masa elástica y haber dejado de estar pegajosa, si no es así, añadir un poco más de harina.
Hacer cilindros largos del grosor de un dedo, enharinarlos, y pasarlos por la máquina, o bien cortarlos en trocitos, aplastarlos, y darles forma con un tenedor.
Hervir en abundante agua con sal. En mi caso necesitaron unos 5 minutos, pero lo mejor es ir probándolos.

Para la salsa:

9 tomates pera (de la huerta :)
una pizca de azúcar
sal
piñones
albahaca
aceite de oliva virgen

Hacer el pesto majando en el mortero la albahaca y los piñones con el aceite. Reservar.
En un sartén de hierro (o de fondo grueso) poner los tomates troceados, a fuego suave. Cuando la piel de los tomates se haya desprendido, la retiramos, y cuando estén bien desehechos añadimos una pizca de azúcar (para contrarestar la acidez del tomate), sal, y el pesto. Dejamos que reduzca, y ya está. Lo de no pelar ni quitarle las pepitas a los tomates para hacer salsa lo he aprendido en el McGee, dice que la piel da sabor a la salsa, y es verdad, el sabor de la salsa hecha con los tomates sin pelar es mucho más pronunciado.

El resultado fue una pasta muy buena y mucho más ligera que la que lleva huevo. Eso sí, la calidad de la harina es fundamental en este caso, porque cuando se hace pasta con huevo se puede enmascarar el sabor de una mala harina, pero en este caso no. Y el sabor que les dio el sfarinato de trigo duro fue espectacular, si pasáis por el Piamonte acercaos al Mulino Marino a por unos kilos de sfarinato, que no os vais a arrepentir.
Y si alguien de Tenerife se anima a hacer un pedido conjunto, decídmelo. Me comentaron que para pedidos internacionales mandaban envíos de 25 kilos mínimo (tengo que preguntarles si de una sola harina o de varias) pero a poco que nos juntemos 5 o 6 ya podemos pedirlo, ¿no?.
Y, Jose Manuel, espero que si aún no te habías animado a prepararla esto sirva para animarte a ello.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Daring Cooks Sept' 09: gluten-free dosas with potimarron squash curry - Dosas sin gluten con curry de calabaza potimarron


Este mes la anfitriona del Daring Cooks Challenge es Debyi de Healthy Vegan Kitchen. Ella eligió como receta unas dosas, que es un tipo de pan plano de la india, con un curry de garbanzos. La receta se podía modificar pero la única condición que imponía era que fuera vegana, es decir, libre de cualquier ingrediente de origen animal.
Su receta de las dosas llevaba harina de espelta, pero a mi me sonaba haber leído en uno de mis libros que las dosas se hacían con arroz fermentado. Como todo el mundo sabe soy una flipada de los panes, así que lo primero que hice fue buscar la receta tradicional. La encontré en el libro "Elaboración artesanal del pan" de Linda Collister. Vaya por delante que se usan ingredientes exóticos como las lentejas "urad dal", un tipo de lenteja india, blanca y muy pequeña, y el fenugreco. En general me gusta sustituir estos ingredientes que vienen de tan lejos por productos locales, pero esta vez hice una excepción, ya que la elaboración de la receta era bastante compleja de por si. En Santa Cruz se puede encontrar cualquier tipo de ingrediente para la cocina india en el supermercado indio de Sharoj.
El curry es de otro libro que se ha convertido en uno de mis favoritos, "Clásicos vegetarianos del mundo". Tenemos unas preciosas calabazas potimarron de nuestro huerto, y esta era la excusa perfecta para cocinar una de ellas.


Para hacer las dosas:

Ingredientes (para 6 dosas)

60 gr de arroz basmati
45 gr de urad dal
1/2 cucharadita de semillas de fenugreco
sal
aceite para engrasar la plancha o sartén

Cocer el arroz, escurrirlo y enfriarlo. Ponerlo en un cuenco grande con el doble de su volumen en agua. Dejarlo reposar 8 horas o toda la noche.
Por otra parte, dejar en remojo las urad dal y las semillas de fenugreco, con bastante agua, también durante toda la noche.
Al día siguiente, escurrir el arroz y las dal. Poner el arroz en la batidora, y trabajarlo hasta conseguir una pasta homogénea y sin grumos, añadiendo 50 ml de agua fresca (aproximadamente). Pasarlo a un cuenco grande, enjuagar la batidora, y repetir la operación con las urad dal, batiéndolas mientras añadimos unos 20 ml de agua hasta conseguir una pasta homogénea. Mezclar esta pasta con el arroz, remover hasta que se integre todo, salar ligeramente, y dejar fermentar hasta que se haya convertido en una masa de pequeñas burbujas (yo lo dejé unas 7 horas, en la receta ponía 12).
Cuando se vayan a cocer las dosas, hay que mezclar la masa con un poco de agua fresca, hasta conseguir una pasta que se pueda verter, pero no tan líquida como la masa de crepes.
Y aquí empieza lo divertido.... hacer la masa no es complicado, lo difícil es pillarle el punto a la cocción de las dosas. La primera que hice se fue a la basura, la segunda quedó un poco mejor, y a partir de la tercera ya la cosa fue viento en popa. Hay dos cuestiones fundamentales:
- extender bien la masa, esta receta es para hacer dosas muy muy finas, como papel. Si la masa no se extiende se queman antes de hacerse.
- tener paciencia. Con esta receta, NO se debe dar la vuelta a la dosa hasta que está bien hecha. Hacer dosas es como el alpinismo, no te da una segunda oportunidad si metes la pata. Si tratas de darle la vuelta antes, se convertirá en un amasijo de pasta de arroz sin arreglo alguno. Si tienes paciencia, sale una dosa dorada, fina y crujiente.

Lo mejor es hacerlas en una sartén antiadherente, con el fuego medio. Engrasar bien la sartén (antes de hacer cada dosa). Verter un cucharón de masa y extender bien. Dejar que se haga bien la dosa por una cara, y NO DAR LA VUELTA hasta que veamos que los bordes están dorados. Entonces, con una espátula, ir despegando la dosa con cuidado (debe despegarse pero no arrugarse). Si no se ha hecho por arriba, una vez despegada darle la vuelta y hacerla por la otra cara.
Con un poquito de práctica, salen unas dosas espectaculares, finas pero nada quebradizas, doradas y crujientes.


Curry de calabaza potimarron

Esta es la receta del "Colombo au giraumon" que se prepara en la isla de Martinica. A esta isla caribeña llegaron muchos emigrantes de Sri Lanka que llevaron con ellos sus recetas. En Tenerife también hay una enorme población hindú, que aunque todavía no ha dejado su influencia en la gastronomía, pone a nuestro alcance tiendas como la de Sharoj y restaurantes como el de Ramu que nos invitan a conocer su cocina.

Ingredientes

1 pimiento verde troceado
1 chile rojo, seco, molido
1 cucharadita de semillas de cilantro molidas en el mortero
1 trozo de canela en rama
unos hilos de azafrán (o colorante alimentario)
1 hermosa calabaza potimarron de 1 kg, pelada y cortada en daditos
5 deliciosos tomates de la huerta, troceados
1 lata de leche de coco
aceite de oliva y sal

Engrasar el wok (o una cacerola) y dorar el pimiento. Una vez que empiece a estar hecho añadir las especias, y cuando estas empiecen a soltar su aroma añadir la calabaza y el tomate. Cuando el tomate se deshaga, añadir la leche de coco y bajar el fuego. Salar, tapar el wok y dejar que siga cociendo, hasta que la calabaza se ablande (unos 30 minutos).

Servir con las dosas, o con arroz, y chutney de calabacín.

martes, 8 de septiembre de 2009

Ensalada Pollock



Jackson Pollock fue un influyente artista estadounidense y un referente en el movimiento del expresionismo abstracto. Hoy en día, es considerado uno de los pintores más importantes de los Estados Unidos en el siglo XX. Los críticos del momento, relacionaban su obra de una u otra manera con el «automatismo», una escritura automática que pretende reflejar los fenómenos psíquicos que tienen lugar en el interior del artista. A Pollock le gustaba decir que cuando pintaba se "introducía literalemento dentro del cuadro".
Pollock extendía la tela y corría o danzaba a su alrededor y dentro de ella, derramando la pintura de manera uniforme. Más o menos como preparamos esta ensalada. Bueno, no metimos los pies en el cuenco...... rallamos zanahorias recién salidas del huerto, añadimos berros, tomates cortados finamente y hojas de rúcula (todo del huerto), incorporamos arroz y nueces, y finalmente brotes de rúcula del bosque de brotes... y para terminar por sincerarnos con Mr. Pollock utilizamos su misma técnica del "dripping" goteando unos colores de aceite de hierbabuena y mermelada de tomate.
El resultado fue un delicioso cuadro comestible, hecho de manera automática, sin pensarlo mucho. Arte efímero, a diferencia de los cuadros de Pollock.


domingo, 6 de septiembre de 2009

HEMC#36: Lobio nigozit - Judías coloradas con nueces


Este mes Núria es la anfitriona del HEMC, y ha propuesto como tema la cocina asiática. Y yo, ni corta ni perezosa, me he ido a la frontera entre Asia Menor y Europa, a la costa oriental del Mar Negro, a Georgia. Bueno, no me he ido en el sentido literal, ha sido un viaje gastronómico nada más. El nombre de Georgia viene de "Gorjestán", que significa "la tierra de los lobos" en persa. Y es que la cocina de esta ex-república soviética tiene una fuerte influencia persa. Los georgianos fueron los primeros que produjeron vino, ya en el 700 a.c., y de hecho la palabra vino viene del vocablo georgiano "ghvino". Las legumbres y los frutos secos, particularmente las nueces, son parte de la base de su dieta. Precisamente por eso elegí este plato, porque me llamó mucho la atención la combinación de sabores y especias. Es un plato muy muy aromático, al día siguiente de prepararlo me lo llevé en el tupper al trabajo y todo el mundo decía "que bien huele eso, ¿qué es?".

Ingredientes:

para la salsa de nueces:
100 gr de nueces
un buen puñado de albahaca fresca (en la receta original es una combinación de perejil y cilantro, pero no tenía por casa)
1/2 cucharadita de tomillo seco
1 diente de ajo pequeño
una pizca de canela en polvo
1 clavo molido
2 chiles secos
1 sobre de colorante o unas hebras de azafrán
un chorrito de aceite de oliva

1/2 manzana troceada
1/2 puerro picado
250 gr de judías coloradas (o 400 gr si ya están cocidas)
2 cucharadas soperas de melaza (miel de caña) o 2 cucharadas de vinagre balsámico más 1 cucharadita de azúcar

Si usamos legumbres secas, ponerlas en remojo la víspera.
Picar juntos todos los ingredientes de la salsa de nueces hasta tener una pasta homogénea. Reservar.
En una olla de fondo grueso, sofreír el puerro y la manzana. Cuando la manzana empiece a estar blanda, añadir las judías, agua hasta que las cubra (pero no demasiado) y la melaza. Salpimentar al gusto. Dejar que se hagan las judías a fuego lento, y cuando empiezen a estar blandas, incorporar la salsa de nueces. Dejar que se cocine todo junto para que se mezclen bien los sabores y se evapore el agua hasta tener un guiso espeso. Servir con albahaca picada por encima y con granos de granada.
Es una adaptación del libro Clásicos vegetarianos del mundo, de Celia Brooks Brown.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Coca de tomates y aceitunas


A fuerza de cambiar de trabajo y de país, de hacer amigos de los que te tienes que separar unos meses después, una piensa que ya se ha acostumbrado a tanto trasiego. Pero no, no es tan fácil. Hay días en que me entra un gran cansancio sólo de pensar en una nueva despedida, una nueva mudanza. Sé que a los verdaderos amigos se les lleva en el corazón. Aunque suene a lugar común no deja de ser cierto. A pesar de las distancias, cuando los vuelves a encontrar parece que no haya pasado el tiempo. Y afortunadamente este verano también he disfrutado de estos re-encuentros. Pero aún así siguen sin gustarme las despedidas.
Así que esta coca la hice para un picnic de no-despedida. Al fin y al cabo, para algo están los aviones.
No sabía si llamarlo bizcocho salado o cake. Lo primero sonaba raro, lo segundo pedante. Opté por llamarlo coca, como llaman a los bizcochos en casa de Dani, ya sean dulces o salados.

Ingredientes:
2 tazas de harina (de repostería)
1 sobre de levadura
2 huevos
50 ml de aceite de oliva
25 ml de leche
1 cs de azúcar
2 cc de sal
1 cc de aglio italiano
1 cc de tomillo
6 o 7 tomates pequeños, tipo roma
un puñado de aceitunas negras
albahaca picada

Precalentar el horno a 190ºC.
Mezclar en un bol los ingredientes secos (harina, levadura, especias, sal). En otro bol batir los huevos, y luego añadir el aceite y la leche. Añadir esta mezcla a los ingredientes secos, con cuidado de que no queden grumos. Agregar los tomates y las aceitunas cortados en trozos pequeños. Poner la mezcla en una fuente de horno engrasada o un molde de bizcocho.
Hornear 40 minutos, o hasta que al pinchar con un cuchillo salga la hoja limpia. Desmoldar y dejar enfriar en una rejilla.
Se puede tomar de aperitivo, en un picnic, o con una ensalada para una comida completa. Y con lo que sobró, hice un pudding, poniendo las rebanadas de coca en una fuente de horno, sobre ellas unas rodajas de calabacín a la plancha, y un huevo batido por encima. Se mete en el horno a 150ºC hasta que el huevo se cuaje. Ale, dos recetas por una.