lunes, 1 de noviembre de 2010

I Concurso de Comida Silvestre (Wild Food) y una tarta de mermelada de madroño canario


Bueno, pues viendo que algunos se animan a participar me lanzo a organizar el I Concurso de Comida Silvestre.
La comida silvestre, más conocida en el mundo anglosajón como wild food, no es otra cosa que todo aquello que crece o vive de manera silvestre, en la naturaleza, y que no hemos plantado, sembrado o criado nosotros mismos (bueno, ni nosotros ni otros seres humanos, quiero decir que una calabaza robada en el huerto del vecino ¡¡no es comida silvestre!!).
Lo que quiero conseguir organizando este evento es que todos recordemos, por una vez al menos, que todo lo que hoy en día comemos surgió de la naturaleza y terminó en las estanterías del super tras un largo proceso de domesticación. Hemos perdido ese enlace directo con nuestro entorno y nuestra comida, y es lo que me gustaría que recuperásemos, aunque sea sólo por un rato. Paraos a mirad el entorno en el que vivís, preguntad a los mayores del lugar. Hay multitud de plantas comestibles alrededor nuestro, con sabores y olores totalmente desconocidos, probablemente mucho más potentes que sus hermanas las plantas domesticadas. Además, recoger frutos salvajes a lo largo del año nos ayudará a conocer las estaciones y su influencia en nuestro habitat.

Para participar en el concurso lo único que tenéis que hacer es recolectar, pescar o cazar algún tipo de producto silvestre y preparar un plato con él. Es suficiente con que al menos un ingrediente sea silvestre, y vale cualquier cosa desde setas, orégano, diente de león, té de roca, moras, castañas, lechuga de mar, menta, higos chumbos, endrinas...... hasta un pulpo, unas lapas, sardinas o un conejo. No quiero con esto herir la sensibilidad de nadie, ni tampoco hacer apología de la caza (mucho menos en este blog casi-vegetariano) pero lo que se pesca o caza también es comida silvestre, y por eso creo que debo incluirlos en el evento. Michael Pollan ya escribió una extensa discusión sobre este aspecto en su libro El dilema del onmívoro, cuya lectura os recomiendo. Pero, eso sí, quien quiera incluir una receta de caza tiene que tener la sangre fría de cazar él o ella misma.

Contadnos qué habéis encontrado, en donde, lo que habéis aprendido sobre esa planta.  Colgad la receta en vuestro blog enlazando a este evento, y dejadme el enlace en los comentarios de la entrada (novedad: quien no tenga blog y quiera participar puede enviarme la receta por correo electrónico a comida(punto)silvestre(arroba)gmail(punto)com junto con una foto y yo la colgaré en el blog cuando haga el resumen). Tenéis hasta el  30 de noviembre para participar. Si queréis, podéis anunciar el evento con su logo en vuestro blog copiando el código siguiente:

<a href="http://laflordelcalabacin.blogspot.com/2010/11/i-concurso-de-comida-silvestre-wild.html"><img src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi_tXJMGwEXK8HRtJWcH7N1iC-437qOZoagx1gbjNCfpGhtJUubDtvHYI-ILFA4GIB2II7kc-lWM9uCOLK4vnje61hoOI8M8fiJxeGydlmVjmfd_tweCavGmJJblKBZCgZroCcsn4lXBd4/s1600/LOGO_WILD+FOOD+LLR.jpg" width="200" /></a>

Entre las recetas participantes realizaremos un sorteo y el ganador o ganadora recibirá el librito Food for Free, que es la guía de comida silvestre más popular en el mundo anglosajón, y alguna otra sorpresa preparada por nosotros con productos silvestres.

Os dejo algunos recursos que os pueden ser de utilidad, aunque lamentablemente en España aún no hay mucha información al respecto:
  • para los que habláis inglés: la web de Green Deane "Eat the weeds", donde hay fichas y vídeos sobre multitud de plantas, o la de Fergus Drennan, "Wild man wild food"
  • para los que vivís en Canarias: el blog del osito Paco, "Locávoro"
  • información sobre plantas en general: infojardín
Y algunos consejos para ser un buen recolector silvestre:
  • nunca arranquéís las plantas enteras. Tomad trozos de varios especímenes, tratando de no matar la planta, para que pueda seguir produciendo. Es útil llevar una navaja o tijeras.
  • tratad de no llevaros las semillas, sobre todo de plantas anuales, de manera que puedan volver a germinar al año siguiente. Si recogeis setas, nunca uséis bolsas plásticas, usad cesta, para que las esporas caigan al suelo. Tampoco uséis rastrillos ni utensilios que perturben el habitat.
Y para empezar aquí os dejo mi receta. Es una tarta muy fácil de hacer, cuyo único secreto es la masa, una masa deliciosa receta de David Lebowitz, y el relleno de mermelada de madroños canarios recogidos en el bosque de La Esperanza, cuyo sabor recuerda ligeramente a la carne de membrillo.



Ingredientes

para la masa:
110g de mantequilla
100g de azúcar moreno
1 huevo
1 yema de huevo
1/8 de cucharadita de café de extracto de almendra
190g de harina de trigo blanca
70g de harina de trigo integral
1/2 cucharadita de café de sal
2 cucharaditas de café de levadura de repostería
para el relleno:
1 bote de mermelada de madroño canario casera, hecha con las frutas de los Arbutus canariensis que hay en los bosques de La Esperanza

para la mermelada de madroño:
500 gr de madroños (el osito Paco ha escrito en su blog Locávoro un extenso artículo sobre el madroño, donde explica cuando y cómo recolectarlos y usarlos)
250 gr de azúcar moreno

 2 cucharadas soperas de azúcar moreno para decorar

Primero hacemos la mermelada. Lavar los madroños, ponerlos en un cazo con agua sólo hasta cubrirlos. Hervir hasta que estén ligeramente blandos. Pasarlos por el chino, y, junto con el agua de hervirlos y el azúcar, ponerlos al fuego y darle vueltas hasta que espese.

Para hacer la tarta, batir la mantequilla y el azúcar, cuando esté bien mezclado añadir el huevo, la yema y el extracto de almendra. En otro bol, mezclar las harinas, la sal y la levadura. Ir añadiendo los ingredientes secos a la mezcla anterior, hasta tener una bola. Pesar 2/3 de la masa (en mi caso eran unos 350 gr), hacer un disco y guardarlo en la nevera bien tapado. Con la masa restante hacer un cilindro de unos 5 cm de diámetro, envolverlo y dejarlo también en la nevera hasta que se enfríe.
Precalentar el horno a 180ºC. Cuando la masa esté fría, ponerla en la base de un molde desmontable y aplastarla presionando con la palma de la mano hasta que ocupe todo el molde. Poner por encima el relleno de mermelada de madroño. Sacar el cilindro de masa de la nevera. Cortar discos e ir poniéndolos encima del relleno. Poner por encima el azúcar moreno y hornear 20 minutos o hasta que esté dorada.
Se puede comer tibia, pero está aún mejor al día siguiente cuando los sabores se han mezclado bien.

lunes, 25 de octubre de 2010

De la huerta a la mesa: ottolenghi´s roast jerusalem artichokes with lemon and sage - tupinambos asados con salvia y limón



Llevo dos semanas subiendo bastante al observatorio y trabajando a deshoras, así que no he tenido mucho tiempo ni para hacer pan, ni para cocinar apenas, ni tampoco para visitar las cocinas de los demás, si casi no veía la mía propia....
El tema del pan, afortunadamente, lo salvo porque han abierto en Santa Cruz una buena panadería, una en la que hacen pan de masa madre, de la que ya hablaré más tranquilamente (por si alguien tiene curiosidad, está en la calle Alvarez de Lugo).
También tenemos la huerta un poco desatendida, porque el rato que teníamos para ir se lo hemos dedicado (bueno, se lo han dedicado R. y D. sobre todo) a preparar el terreno para al trigo. Pero este finde he ido sacando ratillos porque tenía ganas de publicar este plato, una receta de uno de mis libros favoritos, el de Ottolenghi, que preparamos, hace algunas semanas, con los tupinambos de nuestra huerta.  Esta es la temporada en la que se recolectan, aunque aquí me parece que vamos a sacar dos cosechas al año al menos, ya que la temperatura sigue siendo bastante templada. Esta receta combina fabulosamente la acidez del limón y las aceitunas con el sabor de los tupinambos, que en inglés suelen describir como "earthy", o sea, sabor a tierra, pero no os vayáis a creer que saben a tierra literalmente, es un sabor que recuerda a tierra mojada, a setas, a bosque, un sabor básico y sustancioso a la vez. También recuerda su sabor a las alcachofas, ya que tienen inulina en lugar de almidón, como ya expliqué aquí. La receta original lleva patatas en lugar de zanahorias y batatas, como he puesto yo. Pero es que me chiflan las batatas.
Por cierto, que voy a aprovechar para hacer una consulta. Me está tentando organizar un evento de Comida Silvestre (Wild Food), en el que cada cual prepare una receta con algo que haya recolectado del campo, ya sean setas, higos chumbos, castañas.... lo que sea. Lo interesante es que sirva para que aprendamos donde, cómo y en qué temporada se pueden recoger cosas comestibles en nuestros bosques, para que los conozcamos un poco mejor. Por supuesto me comprometo a hacer un resumen, incluso un  recetario en pdf con todas las contribuciones, y sortearemos alguna sorpresa entre los participantes (un libro, una conserva casera...). Sé que el tema no es fácil,por eso pregunto primero y si veo que a alguien más le interesa pues me animaré a organizarlo. ¿Qué? ¿Alguien se apunta?

Ingredientes

500 gr de tupinambos
250 gr de zanahorias
250 gr de batatas
2 dientes de ajo
50 ml de aceite de oliva
2 cucharadas de salvia picada
1 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de pimienta negra
1 limón
250 gr de tomates troceados
170 gr de aceitunas negras
2 cucharadas de cilantro fresco picado

Precalentar el horno a 200ºC. Lavar las batatas y hervirlas 15 minutos, hasta que estén cocidas, pero no demasiado. Pelarlas, trocearlas y ponerlas en una fuente de horno, junto con los tupinambos cortadas en rodajas de 5 mm, el ajo, el aceite de oliva, la salvia, la sal y la pimienta. Mezclar bien y hornear 30 minutos. Pasado ese tiempo, añadir el limón cortado en rodajas finas. Hornear otros 20 minutos. Añadir los tomates troceados, mezclar bien y hornear 15 minutos más.
Sacar del horno, transferirlo a una fuente y poner el cilantro picado por encima antes de servir.

Y bueno, que esta receta se la dedico a Au, ese que dice que el trigo no se planta, se siembra ;).

sábado, 16 de octubre de 2010

World Bread Day 2010: proyecto trigo, día 0

World Bread Day 2010 (submission date October 16)

Aprovecho la celebración del World Bread Day 2010 organizado por 1x unrühren bitte para presentaros el que probablemente sea uno de los proyectos más locos en los que me he metido, pero también uno de los que estoy abordando con más ilusión: plantar trigo.
Como han sido varias las personas a las que el proyecto les ilusionó, y a las que les habría encantado participar pero que por razones obvias de distancia no han podido, me siento obligada a publicar los pequeños avances de esta locura.
Curiosamente hoy, el día de la celebración del WBD hemos ido (por fin) a ver el terreno donde intentaremos producir nuestra propia harina para conseguir hacer pan desde cero. Mucho ha precedido a poner los pies en la tierra en la que planteremos: información sobre el cultivo, reuniones con en CCBAT, charlas con unos y con otros... y al final, allí estabamos hoy frente a este terrenito de 500m2 lleno de malas hierbas (y malos arbustos tambien :-) que hay que empezar a preparar para dejar el terreno adaptado a la próxima entrada del tractor. Las lluvias ya han comenzado por Tenerife, y por tanto las malas hierbas empiezan a apropiarse de todo. El tractor queremos meterlo con el terreno lo mas seco posible...y para ello hay que tener preparado el sitio. Mañana comenzaremos a desbrozar a mano. El terreno tiene plantas de zarzas e hinojos con tallos enormes... Comienza el proyecto!!





jueves, 14 de octubre de 2010

Daring Cooks Oct'10: dolmades - hojas de parra rellenas


Tengo que empezar agradeciendo el cariño que me habéis hecho llegar todos en vuestros comentarios, mandando vuestros ánimos y buenos deseos cuando leisteis lo de mi padre. Ayer le operaron y parece que todo ha ido bien, así que lo peor ha pasado, ahora tiene que reposar, y recuperarse. Gracias, gracias, gracias por vuestros ánimos. No sé si es que tengo la suerte de que a este blog sólo llega gente buena, pero sois todos majísimos. 
La verdad que lo que peor llevo de hacerme mayor no es hacerme mayor yo, sino que se hagan mayores mis padres.... supongo que a todos nos pasa igual, ¿no? Pero por muy mal que lo lleve, no puedo parar el tiempo. Así que, como dije en la anterior entrada, trato de aprovecharlo. En breve caerá otro viaje a Madrid, creo que este año los puntos del flying blue me van a dar pa' recorrerme el mundo!!!!
Por supuesto una de mis principales preocupaciones era que, conociendo a mi padre como le conozco, sabía que el muy cabezota no estaría comiendo bien en el hospital. Por eso metí en mi maleta 1/2 kilo de fresas y un par de kilos de tomates. Las fresas se las comió prácticamente del tirón, según mi madre era la primera cosa que comía con ganas desde que le ingresaron. Y con los tomates mi hermana le hizo un gazpacho. Así que me quedé tranquila porque tuvo su buena ración de vitaminas los días previos a la operación.

Y bueno, ahora al lío. Esta receta es mi participación en el Daring Cooks de octubre. El reto de este mes lo eligió Lori y consistía en hacer hojas de parra rellenas, llamadas dolmades en Grecia, dolmas en Turquía, tolmas en Armenia... Es un plato típico del oriente próximo y de Grecia. Esta receta, en particular, sería lo que en Grecia se llama dolmathakia yialantzi y en Turquía se denomina yalanci dolma, o dolmas falsos, porque la carne picada se sustituye por arroz. La receta la he sacado del libro de Ottolenghi, y la única variación que he introducido es que me negaba a comprar hojas de parra enlatadas, traídas de no-se-sabe-donde, cuando en esta isla hay parras por todas partes. ¡Eso iría contra los principios del locavorismo!. Aquí vi cómo preparar las hojas frescas, así que corté unas hojas de las parras que crecen salvajes al lado de la huerta, las blanqueé, y con eso preparé los dolmades.

Our October 2010 hostess, Lori of Lori’s Lipsmacking Goodness, has challenged The Daring Cooks to stuff grape leaves. Lori chose a recipe from Aromas of Aleppo and a recipe from The New Book of Middle Eastern Food.



Ingredientes, para 20 rollitos

unas 20-25 hojas de parra (las mías, recogidas directamente de la viña)
1/2 cucharada sopera de aceite de oliva
1 cucharada sopera de zumo de limón
1/4 cucharadita de café de sal

para el relleno

1 cucharada sopera de aceite de oliva
1 cebolla, picada finamente
110 gr de arroz de grano corto
1 y 1/2 cucharadas soperas de zumo de limón
2 y 1/2 cucharadas soperas de pasas
2 cucharadas soperas de piñones
2 cucharadas soperas de cilantro
1/4 cucharadita de café de canela
1/4 cucharadita de café de clavo
1/2 cucharadita de café de menta

1/2 cucharadita de café de sal

salsa de yogur y tahini, para servir



Preparar primero el relleno. Calentar el aceite de oliva en una cacerola y saltear la cebolla, a fuego medio, hasta que esté transparente. Añadir el arroz y darle vueltas durante un par de minutos hasta que se impregne del aceite. Bajar el fuego, añadir el resto de ingredientes del relleno, y remover durante unos 10 minutos para que se mezclen bien los sabores. Retirar del fuego y dejar enfriar. 
Lavar las hojas de parra y blanquear (o sea, hervir brevemente) en agua hirviendo. Yo las tuve menos de 5 minutos, y se quedaron un poco duras, creo que es mejor hervirlas un poco más.
Sacar las hojas del agua, cortarles los rabitos y dejarlas secarse extendidas entre dos trapos, bien tapadas para que no se sequen.

Para rellenarlas, extendemos una hoja de parra, el envés para abajo y la punta de la hoja en el lado más alejado de nosotros. Ponemos una cucharadita de relleno en el centro, cerramos primero los lados y luego enrollamos empezando por el lado que quedó más cerca nuestro. Vamos poniendo los paquetitos, bien pegaditos, en una fuente de horno. Mientras repetimos la operación con el resto de hojas, precalentamos el horno a 180º C. Cuando la fuente esté completa, ponemos agua justo hasta que cubra los rollitos, y añadimos el aceite de oliva, el zumo de limón y la sal. Ponemos encima un plato para que haga presión y los rollitos no floten, y horneamos una hora, hasta que no quede líquido en la fuente.

Servir tibias, acompañadas de una ensalada y una salsa de yogur.

Parece más complicado de lo que es, pero una vez te pones a rellenar se hace bastante rápido. El resultado es un plato muy aromático, ideal para una cena de picoteo, porque se pueden comer con las manos. Eso sí, la próxima vez coceré mejor las hojas, porque quedaron un poco rústicas y desmerecían el delicado relleno.

viernes, 8 de octubre de 2010

Va por él


Mi trabajo me gusta mucho, pero a veces me agota. Cuando eso ocurre, me acuerdo de lo orgulloso que está mi padre de mí y sigo adelante. Se pone como un pavo real cuando le cuenta a alguien lo que hago. Él fue el primero en confiar en mí. Me compró un telescopio cuando tenia 12 años, y eso que en los 80 no eran baratos, sobre todo teniendo 7 bocas que alimentar. Pero confiaba en mí. Por eso esto va por él. Crecí con esa enorme confianza de que podría ser lo que me propusiera. En un ambiente con el equilibrio justo entre libertad y autoridad.  Afortunadamente le he podido dar las gracias. Afortunadamente, todavía puedo. Ahora él no está en su mejor momento, y me voy a Madrid a verle, por eso esta semana no hay receta.
Suena a libro de autoayuda, pero si queréis a alguien no dejéis para mañana el decírselo. La vida pasa rápido. Y a menudo es imprevisible.
Y os dejo una canción que me anima cuando algo me agobia o me preocupa. Para recuperar la confianza. No te preocupes por nada, estaré ahí cuando me necesites.

domingo, 3 de octubre de 2010

Tarta de higos y frangipane, ¡deprisa, antes de que se acaben!

Publico esta receta confiando en que aún podáis conseguir higos frescos, aunque sé que para los que no vivís en las islas quizá ya sea difícil. En cualquier caso, se puede hacer también con peras o manzanas, y seguro que quedará igualmente buena. La encontré en el blog de Pim, buscando recetas para usar el excedente de higos de la huerta. Es una receta simple a más no poder, y cuyo resultado nos agradó tanto, tanto, que adelantó al resto de recetas sin publicar de mi lista y se puso de favorita para ser publicada rapidito, por si hay alguien por ahí, a parte de nosotros, con un alijo de higos frescos. Es una de esas preparaciones sencillas en las que el protagonismo absoluto se lo lleva la materia prima, los higos frescos y el frangipane. Según el Larousse Gastronomique, el frangipane es una crema cocida elaborada con leche, azúcar, harina, huevos y mantequilla, con la adición de almendras en polvo y, opcionalmente, unas gotas de extracto de almendra amarga. El nombre procede de un perfumista italiano instalado en París en el siglo XVII, Frangipani, quien creó un perfume para los guantes a base de almendra amarga, en el que se inspiraron los pasteleros. Se usa para rellenar pasteles, el más conocido de todos la galette des rois, el equivalente francés al roscón de reyes.
En este caso yo pasé de ponerle mantequilla al frangipane, y puse un poco de extracto de vainilla.

Ingredientes, para un molde de unos veintipico cms de diámetro

una placa de masa de hojaldre (yo usé masa de hojaldre congelada, pero si os animáis a hacerla podéis seguir las fabulosas instrucciones de Su)
75 gr de azúcar
75 gr de almendras molidas
1 huevo
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
unos 15 higos frescos, con piel, partidos por la mitad

Precalentar el horno a 200ºC.
Estirar la masa y ponerla en un molde desmontable. Hornear 5 minutitos, sacar del horno y dejar enfriar. Esto lo hice porque al ser los higos tan jugosos pensé que la base podría quedar cruda debido al exceso de humedad del relleno. De este modo queda bien crujiente.
Preparar el frangipane: batir muy bien el huevo, añadir el extracto de vainilla, el azúcar y las almendras molidas, y mezclar hasta obtener una pasta homogénea.
Extender el frangipane por toda la base de la tarta.
Poner los higos encima del frangipane, formando círculos.
Hornear unos 45 minutos o hasta que veamos que el hojaldre está dorado.

Cuando hice esta tarta pensé en Cerise, porque es uno de esos postres en los que la simplicidad es lo que le aporta toda su elegancia, igualito que la cocina a la que ella nos tiene acostumbrados. Cerise, hace mucho que no divagas en tu huerto, y te echamos de menos, ¡vuelve!

martes, 28 de septiembre de 2010

Helado de vainilla para despedir el verano


Pues sí, se acabó. La semana pasada estrenamos oficialmente el otoño, aunque aquí todavía no nos hemos enterado. Bueno sí, me enteré ayer por la noche que me pelaba de frío en el observatorio. En veranito las noches arriba son estupendas, pero ahora ya hay que subir con calcetines que si no se queda una pajarito. Lo bueno de que refresque es que volvemos a tener fresas en cantidad. Esta es la cosecha que sacamos el sábado pasado: fresas, higos, tupinambos, tomates, una lechuga, alguna chirivía.... Tuve que hacer mermelada de fresas y de higos porque estaban bastante maduros. Y un clafoutis. Con los tomates hice salsa. En fin, que me pasé la tarde del sábado como una abuela, haciendo conservas :)


En todo caso en Santa Cruz sigue haciendo calor, aunque ya nos cayó la primera lluvia, el miércoles pasado,  justo cuando estaba en pleno curso de "conducción en situaciones peligrosas". Sí, sí, habéis oído bien, resulta que a los que trabajamos arriba nos hacen asistir a un curso en el que te enseñan a controlar el coche cuando derrapa o cuando tienes que hacer una frenada de emergencia, y mi jefe me "animó" a asistir, a mí ¡¡que he conducido menos de una docena de veces desde que me saqué el carnet!! Di tantos trompos que todavía me mareo al recordarlo, qué desastre.... pero bueno, a lo que iba. Que aquí aún hace calor, pero que aunque hiciera frío, un heladito siempre viene bien, si es casero mejor, como postre ligero para terminar una cena tranquila. Este además no necesita heladera, se hace muy rápido, no tiene apenas grasa ni azúcar pero queda  muy cremoso.

Ingredientes (para 4 personas)
 
200 ml de leche
1 y 1/2 cucharaditas de esencia de vainilla
50 gr de azúcar
250 ml de yogur
2 yemas de huevo
 
En un cazo calentamos la leche con la esencia de vainilla y el azúcar, dejando que llegue a ebullición a fuego lento. Batimos las yemas y las agregamos a la leche, y bajamos el fuego. Aquí tenemos dos opciones, o bien trabajamos con el fuego muy muy bajo, o bien ponemos el cazo a calentar al baño maría. Yo opté por lo primero. En cualquier caso, removemos sin cesar hasta tener una mezcla espesa. 
Lo retiramos del fuego y sequimos removiendo mientras se enfría un poco. Entonces añadimos el yogur, lo ponemos en un tupper y lo metemos en el congelador un par de horas.
Pasado ese tiempo, lo sacamos del conge, lo batimos bien, y lo volvemos a meter en el conge. Repetimos esta operación un par de veces más, cada dos horas. Luego lo podemos dejar en el congelador hasta el día que vayamos a consumirlo.
Sacar del conge 15 minutos antes de comerlo.

Nosotros lo servimos con unas castañas en almíbar que conservamos el año pasado.
Si queréis más recetas de helados (sin heladera) pinchad aquí.

Y si aún no habéis firmado la petición de la moratoria sobre la introducción de cultivos transgénicos en la Unión Europea id aquí rapidito!!! Faltan 20000 firmas para llegar al millón y que la UE nos escuche.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Posiblemente, la mejor receta de panecillos de hamburguesa, o si una francesa te dice que una receta de pan es perfecta, créetelo


En lo que se refiere a pan, los franceses saben de lo que hablan. Esto lo aprendí durante el año y medio que viví en Lyon, allí fue donde empecé a saber lo que era un buen pan, y, sobre todo, lo que era un pain pur levain, un pan de masa madre. Luego cuando llegué a Tenerife fue la nostalgia de esos maravillosos panes lo que me empujó a hacer pan yo misma, y así llevo varios años. Por eso cuando vi esta receta en Le Pétrin, el blog de Sandra, pensé que si ella decía que era perfecta, es que lo era. Y después de hacer el ketchup casero con los tomates de la huerta pensé que a ese ketchup había que ofrecerle un buen compañero de viaje, y decidí hacer estos panecillos y unas hamburguesas caseras. Y ya he hecho esta receta un par de veces así que, como dicen en Francia, testée et approuvée, ¡siempre sale bien! Y además son facilísimos de hacer.
La receta está dando la vuelta al mundo, porque Sandra, que la publicó en francés, a su vez la tomó prestada de Lisa, que la publicó en inglés, que a su vez la adaptó de una publicada por el chef Hidefumi Kubota en el New York Times. Y ahora yo la publico en castellano para que el mundo hispanohablante no se la pierda. La única modificación que me he permitido ha sido reducir un poco la cantidad de mantequilla. Ahí va:

Ingredientes para 8 panecillos,

500 gr de harina de trigo (yo usé harina de fuerza, pero Sandra usa harina francesa T55 que en realidad está más cerca de la harina de repostería)
2 cucharaditas de café de levadura seca de panadería
10 gr de sal
25 gr de azúcar
200 ml de agua tibia
75 ml de leche (yo usé leche desnatada pero Sandra usó leche de soja)
1 huevo
17 gr de mantequilla (Sandra pone 30 gr)

para pincelar, 1 yema de huevo, semillas de amapola y de lino

Mezclad en un bol todos los ingredientes excepto la mantequilla, y amasad hasta tener una mezcla homogénea. Lo más fácil es comenzar a mezclar los ingredientes con una cuchara de palo, y luego cuando la masa sea más manejable, se transfiere a una mesa de trabajo enharinada y se sigue amasando a mano. Si tenéis una amasadora o una máquina de pan, usadla para el amasado. Yo tengo que reconocer que usé la mía, y el resultado es bueno. Cuando tengáis una masa homogénea, incorporad la mantequilla en pequeños trozos poco a poco.
Amasad durante unos 10 minutos, hasta tener una masa lisa y elástica, un poquito adherente pero no pegajosa. Haced una bola con la masa y ponedla en un bol, tapada, y dejadla fermentar durante una hora y media o dos hasta que doble su volumen.
Pasado este tiempo, dividir la masa en 8 trozos de unos 120 gr. Dejad los trozos de masa reposar unos 5 minutos para que se relaje el gluten. Bolead los panecillos. Este paso es muy importante hacerlo bien, puede marcar la diferencia entre tener unos panecillos de bonita forma redonda y lisa, o tener unos panecillos abiertos por los lados. El boleado introduce tensión superficial y hace que los panecillos crezcan para arriba y no para los lados. Para bolear los panecillos correctamente, podéis ver este vídeo.


Poned los panecillos en bandejas de horno, sobre papel de horno si queréis, dejando suficiente espacio (al menos 5 cm) entre ellos ya que crecerán bastante. Aplastadlos un poco con la palma de la mano y dejad reposar una horita hasta que su volumen crezca 1 vez y 1/2.
Precalentar el horno a 200ºC. Cuando los panecillos hayan leudado, pincelarlos con la yema de huevo batida con un poquito de agua, y espolvorear con las semillas (gracias, Niko, había olvidado este paso). Hornear los panecillos 15 minutos o hasta que estén dorados.

Salen unos panecillos de masa suave pero que no se desmigajan y son capaces de sostener a una hamburguesa sin deshacerse.
La receta de las hamburguesas creo que es la estandar: para 8 hamburguesas, usamos 500 gr de carne de ternera y 250 gr de carne de cerdo y le pedimos al carnicero que las picase juntas. Y a eso le añadimos media cebolla picadita, un poco de mostaza, sal, y un huevo batido. Les dimos forma y las hicimos en la plancha. Y las acompañamos de cebolla frita, ketchup casero, tomates y lechuga de la huerta :) Y unas papitas fritas, que de vez en cuando no hacen daño.

Animaos a probar la receta, de verdad que es fácil y ¡seguro que os saldrán fabulosos!

martes, 14 de septiembre de 2010

Daring Cooks Sept'10: cómo hacer conservas - ketchup, bruschetta in a jar, y una mermelada de fresas y lavanda

El reto de los Daring Cooks de septiembre lo propuso John de Eat4Fun y consiste en  hacer conservas. Un reto perfectamente elegido para esta época del año, en la que todos los que tenemos huerto estamos en plena efervescencia conservera.
The September 2010 Daring Cooks’ challenge was hosted by John of Eat4Fun. John chose to challenge The Daring Cooks to learn about food preservation, mainly in the form of canning and freezing. He challenged everyone to make a recipe and preserve it. John’s source for food preservation information was from The National Center for Home Food Preservation.

Se acerca el otoño y, al igual que las marmotas y los osos, nosotros estamos preparando nuestras reservas para el invierno. Sé que soy muy pesadita con este tema, pero es que desde que llegué a Canarias mi alimentación es cada vez más acorde con la temporada del año en la que estemos. Septiembre es el mes de las conservas. Es un mes un poco agotador, porque claro, llegar del curro a las ocho de la tarde y ponerte a hacer mermelada pues a veces no es lo que más te apetece. Pero sabes que luego, en enero, cuando abras ese bote de mermelada realmente lo vas a agradecer. Y sabes además que es algo que tienes que hacer en ese momento, porque en octubre ya no va a haber higos ni tomates. Así que te pones a ello. Esto es otra cosa que aprendes del campo. Que las cosas a veces hay que hacerlas cuando toca, no cuando a ti te de la gana, y que todo tiene su momento.
Nosotros por ahora este mes de septiembre hemos preparado las siguientes conservas:

Mermelada de fresas y lavanda
Ketchup
Bruschetta in a jar
Las tres primeras son grandes clásicos conserveros de septiembre, y ya las he publicado anteriormente en el blog. En septiembre tenemos tomates de la huerta, higos a mogollón y empieza a haber moras. Los tomates los vamos tomando en gazpacho, en ensalada, pero siempre nos quedan para hacer unos cuantos botes de passata para poder disfrutarlos en invierno. Los higos hay que conservarlos porque llegan todos de golpe, maduran todos de sopetón y de pronto te juntas con varios kilos de higos que piden a gritos que hagas mermelada con ellos. Y las moras que hay por aquí tienen mucho sabor pero también muchas pepitas, así que lo mejor es pasarlas por el chino y hacer con ellas una delicada mermelada. Las tres últimas conservas son las que he preparado para el reto de los DC.



Lo primero, voy a refrescaros la memoria con el A-B-C de lo que hay que saber a la hora de ponerse a hacer conservas:
  1. Esterilizar los tarros y las tapaderas que vayamos a usar, hirviéndolas durante 15 minutos en abundante agua. Dejar secar sobre un trapo limpio, dados la vuelta.
  2. Rellenar los botes casi hasta el borde, dejando sólo un dedo de espacio entre el contenido y la tapa. Cerrar bien y dejar enfriar dados la vuelta.
  3. Una vez que los botes estén fríos, hay que hacer el vacío para que se conserven correctamente: poner los tarros en una olla cubiertos de agua, se lleva el agua a ebullición, y se dejan ahí 30 minutos, si son botes de medio kilo, o 15 minutos si son botes de 1/4. Se retira la olla del agua y se deja enfriar los tarros dentro del agua para que se haga el vacío lentamente. Este proceso, inventado por Nicolas Appert, se llama, en honor a su descubridor, apertización.
Siguiendo estos 3 pasos a mí nunca se me ha estropeado ninguna conserva. He leído que hay quien recomienda que el vacío, en el punto 3, se haga en olla a presión, porque alcanza más temperatura y así, de paso, te libras de la toxina botulínica. Esta es una toxina que se desarrolla en ausencia de aire, pero no puede vivir en medios ácidos, es decir, con un ph inferior a 4,5. Las mermeladas de fruta y las conservas de tomate tienen un ph inferior a 4,5 y son las que suelo hacer yo, así que nunca he usado la olla a presión. Pero si os planteáis hacer conservas de judías verdes, por ejemplo, quizá deberíais plantearos usarla, ya que la toxina muere a temperaturas superiores a 100ºC y para conseguir esa temperatura la única manera es la olla a presión.

Mermelada de fresas y lavanda

350 gr de fresas
175 gr de azúcar
1 cucharadita de flores de lavanda secas

Lavar las fresas, trocearlas, y ponerlas con el azúcar en un bol y dejarlo macerar toda la noche en la nevera.
Al día siguiente, pasarlo por la batidora y añadir la lavanda antes de ponerlo al fuego. Se pone al fuego lento, en una cazuela ancha, y se remueve hasta que alcance el punto de mermelada. Esto se puede comprobar poniendo una gota en un plato y viendo si gotea. 
Envasar, cuando aún esté caliente, en botes previamente esterilizados, y seguir el A-B-C de la conservación para preservar la mermelada.


Ketchup

cantidades para dos botes de 250 ml
1 kg de tomates maduros
2 cucharadas soperas de vinagre
2 cucharadas soperas de azúcar
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
1 cucharadita de café de canela en polvo
1 cucharadita de café de comino
nuez moscada, sal y pimienta

Lavar y cortar los tomates. En una sartén de fondo grueso, calentar el aceite de oliva, añadir los tomates, y a los 5 minutos añadir el azúcar, el vinagre, el comino, la canela, un poco de muez moscada, sal y pimienta.
Cocinarlo a fuego lento durante una horita, hasta que tengamos una salsa espesa. Retirar del fuego y pasar por el chino. Volver a poner la salsa resultante al fuego y dejar espesar hasta que tenga la consistencia deseada. Yo lo dejé otra horita al fuego.
Envasar, cuando aún esté caliente, en botes previamente esterilizados, y seguir el A-B-C de la conservación para preservar el ketchup.
Dejar reposar un mes (yo no aguanté, lo dejé 3 semanas). Sale un ketchup muy especiado, más dulce que el ketchup habitual. A mi me gustó así pero si lo queréis menos dulce reducid la cantidad de azúcar.
fuente: Conserves & bocaux, Véronique Delarue et Chantal Nicolas, ed. De Vecchi

Bruschetta in a jar

1 kg de tomates maduros picados
aceite de oliva
orégano
1 diente de ajo picado
una pizca de preparado de especias para aglio, olio & peperoncino
sal

Esta fue una de las recetas propuestas en el reto. Es muy útil porque viene genial para los desayunos de fin de semana o para una cena rápida.
Mezclar bien todos los ingredientes, meterlos en tarros esterilizados, y cubrir con aceite de oliva. Seguir el A-B-C de la conservación para preservarlo. En este caso, como el bote era grande y los tomates no estaban cocinados lo tuve media hora al baño maría.

Gracias John por elegir un reto tan acorde con la temporada, ¡espero que esto anime a más gente a hacer sus propias conservas!

jueves, 9 de septiembre de 2010

De la huerta a la mesa: magdalenas de fresa y zanahoria


Ya estamos de vuelta. Y lo primero que hicimos, ¿qué fue? ¡Bingo! ¡ir a la huerta! Eso, y refrescar la masa madre, claro.....
Las dos semanas sin nuestros cuidados, y sobre todo sin nuestro riego extra, han hecho que las coles chinas que nos regaló R. y algunas lechugas hayan muerto. El resto estaba un poco seco, pero se ha salvado... uff. Las fresas ahora han casi parado su producción, pero nos regalan aún algún puñadito, y las tomateras están a pleno rendimiento.
Las vacaciones han sido estupendas. No habíamos organizado nada en absoluto, hemos ido improvisando, decidiendo cada día donde ir o qué hacer, durmiendo en el pueblo en el que nos pillara la noche. Pateando el monte 5 días seguidos, de refugio en refugio.Con la mochila de aquí para allá. Ya os contaré más, pero os dejo esto para que veais qué bonito estaba el monte.



Ingredientes para 12 magdalenas,

1 taza de harina de trigo de repostería
1 taza de harina de espelta integral (pero trigo serviría igual)
1 taza de azúcar moreno
1 y 1/2 cucharadas de café de levadura de repostería
1 cucharada de café de sal
1/2 cucharada de café de bicarbonato sódico
3/4 de taza de puré de zanahorias
1/4 de taza de aceite de oliva virgen
1 huevo
1 taza de fresas troceadas
una pizca de canela

Precalentar el horno a 200ºC.
Mezclar en un bol los ingredientes secos, excepto las fresas, y en otro los líquidos. Batir estos últimos hasta tener una mezcla homogénea, y añadir los primeros. Por último, añadir las fresas picadas.
Repartir la masa en 12 moldes de magdalenas (yo hice seis en molde de magdalena y seis en los moldes con la forma que se ve en la foto). Hornear unos 15 minutos, hasta que estén dorados y al pincharlos con una aguja esta salga limpia.
Salen unas magdalenas deliciosas, el sabor recuerda a la tarta de zanahoria, pero las fresas les dan un punto diferente.

viernes, 20 de agosto de 2010

De la huerta a la mesa: huevos rotos sobre chirivías y chenopodium


Con esta receta inauguro una nueva etiqueta en el blog: la etiqueta wild food, que en castellano podría llamarse comida silvestre. Mira que me fastidia ponerlo en inglés, pero lo cierto es que la traducción no me convence demasiado y no he encontrado otra mejor. Así que se queda en inglés. Este es un concepto que está extendiéndose mucho por el mundo anglosajón, y que consiste en aprender a conocer las plantas silvestres que nos rodean para alimentarse de ellas, o más bien, para incluirlas en nuestra dieta. En España el asunto no pasa de recoger setas o castañas, pero la realidad es que hay un montón de plantas por ahí que no sólo son comestibles sino que además son deliciosas, y que el desconocimiento y la desconexión con la naturaleza que nos rodea nos ha llevado a olvidar. Como por ejemplo el chenopodium album, vulgarmente  llamado cenizo.  Es una pena que hayamos perdido estos conocimientos sobre nuestra flora, así que de vez en cuando os daré recetas con plantas que solemos considerar "malas hierbas", que están al alcance de la mano, y que son muchas veces muy nutritivas.
Y aprovecho esta entrada para invitaros a visitar el nuevo blog del osito Paco, nuestro querido osito que nos daba de vez en cuando sus consejos sobre calidad alimenticia. Paco es un locávoro convencido y acaba de empezar un blog sobre locavorismo en Canarias. El locavorismo consiste en tratar de alimentarse de productos locales, y Paco nos dará consejos sobre cómo conseguirlo en Canarias. Mercados locales, productos de aquí, noticias, restaurantes y todo tipo de información que pueda ser útil a los que queremos que poco a poco nuestra alimentación sea más local. Ha escrito una extensa entrada sobre el chenopodium album, esta planta que tiene un intenso sabor a espinaca y con la que preparamos estos deliciosos huevos rotos, y que está al alcance de todos no sólo aquí sino también en la península.


Ingredientes:

aceite de oliva
1/2 cebolla
1 pimiento verde pequeñito
5 0 6 chirivías (de la huerta, ¡gracias María C. por enviarnos esas semillas!)
un buen puñado de hojas de chenopodium album (del que crece cual mala hierba en nuestra huerta)
un diente de ajo picado
dos huevos
sal

Cortar la cebolla, el pimiento y las chirivías en juliana. Rehogar en una sartén con un poco de aceite de oliva.
Lavar las hojas del chenopodium, y blanquearlas (o sea, hervirlas brevemente, un par de minutos). Colarlas y rehogarlas con el diente de ajo. Añadirlas a la sartén donde están el resto de verduras, y añadir los huevos (sin batirlos). Salar. Cuando estén un poco cuajados, romperlos, pero no remover demasiado.
Si queréis que queden más bonitos, emplatar con ayuda de un aro, o, como hacemos nosotros, con el envase de un yogur de medio litro al que le cortamos el culo (la versión barata de un aro de emplatar).

Y bueno, ahora ya por fin, ¡nos vamos de vacaciones!
Os dejo con estas fotos de nuestra huerta, en las que podéis ver nuestras tomateras y, en primer plano a la izquierda, los tupinambos, generoso regalo de Au, que están creciendo como locos y ¡ya alcanzan los dos metros!.

martes, 17 de agosto de 2010

Pan dulce de centeno


No, aún no me he ido de vacaciones. Este verano está siendo complicado. Pero en breve espero dejaros tranquilos por unos días, coger la mochila, las botas, el GPS y el carnet de la federación de montaña, y desaparecer en alguna cadena montañosa donde no haya ordenador, ni conexión a internet, ni muchos seres humanos a ser posible. Ni telescopios. No es que tenga nada en contra de la humanidad ni de los telescopios, ¿eh? Pero este año estoy necesitando las vacaciones como agua de mayo.....
Este es un pan del libro The handmade loaf de Dan Lepard, un pan 100% de centeno, pero muy fácil de hacer, ya que ni si quiera hay que amasarlo. Ya sabeis que amasar el centeno no es tarea fácil, suelen ser masas que se pegan a los dedos, de alta tasa de hidratación, difíciles de trabajar y formar. En este caso, sólo hay que tener paciencia para ser capaces de esperar las 48 horas que tiene que estar envuelto y reposando antes de hincarle el diente. El resultado es un pan dulce, aromático, de profundo sabor, que combina muy bien con sopas o ahumados. En España no tenemos mucha tradición de panes de centeno, quizá porque aún nos dura el complejo de “nuevos ricos” y la tendencia de que los panes “oscuros” son cosa de pobres. Pero este pan os aseguro que es bueno, bueno.

Ingredientes:

la víspera,
240 gr de agua hirviendo
50 gr de harina blanca de centeno

para la masa final,
200 gr de masa madre de centeno
140 gr de miel
50 gr de agua
300 gr de harina blanca de centeno
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de cardamomo

La víspera, mezclar el agua hirviendo con los 50 gr de centeno (para gelatinizarlo) hasta formar una pasta homogénea. Tapar y dejar reposando hasta el día siguiente.
Para hacer la masa final, mezclar el resto de ingredientes en un bol, junto con la pasta que preparamos la noche anterior. Remover bien con una espátula hasta tener una masa homogénea, bastante densa, pero nada que ver con lo que es una masa de pan de trigo. El centeno apenas tiene gluten así que no merece la pena amasarlo. Poner esta masa en un molde de lata, forrado con papel de horno, tapar con un trapo y dejar que suba unas 5 horas, o hasta que doble su volumen. Sí, habeis leído bien, este pan sólo fermenta una vez.
Calentar el horno a 200 ºC. Tapar el molde con un papel de cocina y hornear durante 1 hora. A la hora, quitar el papel de cocina y hornear 30 minutos más. Tiene que quedar muy tostado por encima, casi quemado. De hecho, ¡en la receta original el pan se hornea dos horas y media! Pero en mi caso hora y media fue suficiente. Por si acaso tomé la temperatura del pan y llegaba a 100ºC, así que decidí que estaba bien hecho.
Dejar que se enfríe en el molde. Una vez frío, sacarlo del molde y envolverlo en papel sulfurizado. Dejarlo reposar envuelto durante 48 horas.
Y bueno, aprovecho para contaros un proyecto que nos traemos entre manos junto a un amigo tanto o más friki que D. y yo, algo que llevábamos un tiempo rumiando y que parece que se va a hacer realidad: vamos a plantar trigo. Ya tenemos localizado el terreno, y sabemos donde conseguir semilla de trigo local. Y en septiembre, cuando volvamos de vacaciones, nos pondremos manos a la obra. Serán sólo 500 metros cuadrados, pero estamos muy ilusionados. Primero hay que trabajar la tierra y abonar. En diciembre se planta. Y luego a cruzar los dedos, y a esperar que sea un invierno de lluvia. En breve empezaré un diario con nuestras andanzas cerealistas. La verdad es que cuando lo pienso me digo "pero quien me manda a mi meterme en más embolaos". Pero es que no puedo evitarlo. Y bueno, si sale bien, ¡espero que eso anime más gente a plantar trigo!

sábado, 14 de agosto de 2010

Daring Cooks Aug'10: piroshki, pierogi, empanadillas o ravioli del este

El reto de los Daring Cooks de agosto consiste en hacer pierogi, también llamados piroshki, que son una especie de ravioli gigantes, si se hacen hervidos, o una especie de empanadillas, si se hacen al horno, rellenos de delicias varias y que se sirven tradicionalmente acompañando el borshch.

The August 2010 Daring Cooks’ Challenge was hosted by LizG of Bits n’ Bites and Anula of Anula’s Kitchen. They chose to challenge Daring Cooks to make pierogi from scratch and an optional challenge to provide one filling that best represents their locale.

He elegido esta receta del libro Clásicos vegetarianos del mundo de Celia Brooks, porque la autora dice que son los piroshki que hacía su madrastra, ucraniana, y que era además una de sus especialidades. Ya sólo por eso la receta merecía ser probada. El resultado quedó a la altura de nuestras expectativas. La masa es más suave que las de las empanadillas españolas, y el relleno es muy delicado. Además son fáciles de hacer, y están casi mejor de un día para otro. O sea, que van a pasar a la lista de favoritos para picnics.

Ingredientes (para unos 15 piroshki)

para la masa:
275 gr de harina
1/2 cucharadita de levadura (de repostería)
4 cucharadas de aceite de oliva (en la receta original, mantequilla)
1/2 cucharadita de sal
1 huevo más otro batido para glasear
1/2 taza de yogur natural (en la receta original, nata agria o crème fraîche, pero con yogur queda de lujo)

Amasar todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea. Dejar reposar 1/2 hora.

para el relleno: con estas cantidades a mi me sobró bastante relleno, que usé como salsa para unos tagliatelle maison :)
1/2 cebolla troceada
500 gr de setas (yo usé de cardo, pero con unos rebozuelos debe quedar de muerrrte)
aceite, sal y pimienta negra molida
2 huevos duros
2 cucharadas soperas de yogur, nata agria o crème fraîche
hinojo fresco (eneldo, en la receta original)

Calentar un poco de aceite en una sartén y rehogar la cebolla. Cuando esté transparente echar las setas troceadas. Salpimentar. Cuando las setas hayan soltado el agua, poner en el vaso de la picadora y picar junto con el yogur o nata agria y el hinojo. Por último añadir el huevo duro picado.

Precalentar el horno a 190ºC. Extender la masa y cortar círculos con un vaso de boca ancha, o bien usar un molde de empanadillas (yo usé uno de esos que venden por un par de eurillos en cualquier chino). Poner una cucharada de masa en cada círculo y cerrar, bien con ayuda de un tenedor o con el molde. Pincelar con huevo y hornear 15 minutos o hasta que estén doradas.
Servir templados o fríos, están muy buenos de cualquier manera. Si hace mucho calor para comerlos con borshch, servirlos con una ensalada de col, papaya, naranja y nueces caramelizadas.



lunes, 9 de agosto de 2010

De la huerta a la mesa: borshch, sopa de remolacha ¡100 % local!


Sí, 100% local y casi libre de transacciones monetarias. Lo único que tuvimos que comprar para hacer esta sopa fueron las judías. Todo lo demás viene únicamente de nuestra huerta, o de las huertas de nuestros amigos. Las remolachas, las zanahorias y la col son de nuestro huerto. Las papas son de la huerta de V. Y las cebollas nos la dio R. Nunca me cansaré de repetir lo satisfactorio que es comer lo que uno planta. Acabamos de llegar de Madrid esta misma tarde, teníamos la nevera vacía, subimos a la huerta, recogimos 3 kilos de tomates, una col roja, 1 kilo de fresas, unas chirivías, y con eso ya podemos ir tirando. En lugar de ir al centro comercial, nos vamos al campo. Mucho mejor para el espíritu, el medio ambiente, y si te pones hasta para el bolsillo.

El borshch es una sopa típica de Europa del este, en particular de Ucrania, que se cocina sobre todo durante la cuaresma, cuando los creyentes no podían comer carne. Es una sopa espesa, en la que se supone que una cuchara se podría sostener en vertical, por si sola. Se que para los que estais en el hemisferio norte probablemente no es la receta más indicada con estas temperaturas, pero según la autora del libro de donde la saqué, los rusos la comen fría. Yo como no soy rusa la tomé caliente.

Ingredientes, para una olla de borshch con la que dar de comer al regimiento del acorazado Potemkin

400 gr de remolacha, pelada y cortada en dados (para pelarla recomiendo ponerse unos guantes de fregar, si no se quedan las manos rojas!)
2 papas rojas, peladas y cortadas en dados
una zanahoria grande o varias pequeñas, peladas y troceadas
1 l de agua o caldo de verduras
1 cebolla grande troceada
500 gr de tomates maduros
200 gr de col rizada
200 gr de judías manteca del país, o una lata de judías pintas
1 cucharada sopera de vinagre de miel
1 cucharada sopera de azúcar moreno
sal, pimienta, aceite de oliva

Si se usan judías secas, ponerlas en remojo la víspera, y hervirlas en una olla aparte antes de hacer el borshch.
Incorporar la remolacha, las papas, la zanahoria en una olla grande junto con el caldo, un puñado de sal y pimienta negra molida. Cuando empiece a hervir bajar el fuego y dejar hirviendo a fuego lento hasta que se reblandezcan todos los ingredientes.
En una sartén, calentar el aceite y echar la cebolla. Cuando empiece a estar transparente, añadir los tomates (con piel). Cuando estén blandos, retirar las pieles y añadir todo a la olla donde están el resto de ingredientes.
Añadir la col rizada y las judías. Verter el vinagre y el azúcar.
Seguir hirviendo, corregir el punto de sal, y retirar del fuego cuando comprobemos que la col y las judías están hechas.
Lo típico es servirlo con una cucharada de nata agria por encima. Nosotros le pusimos yogur natural, que es de aquí.

Fuente: Clásicos vegetarianos del mundo, Celia Brooks

martes, 3 de agosto de 2010

Barraquiccino, el barraquito frappé

 
Pensaba que el mes de julio iba a ser un oasis de paz y tranquilidad. Nada más lejos de la realidad. De hecho, esta receta de hoy no es mía, es de D. Yo llevo semanas perdida, como habreis podido comprobar. Pero, como decía Escarlata O'Hara, "mañana será otro día". Y mientras tanto os dejo con la receta del "barraquiccino", un cruce entre el frappé griego y el barraquito chicharrero que me prepara D. para animarme.
El barranquito "completo" o "especial" se sirve en Tenerife. Consiste en un café con leche natural y leche condensada (hasta aquí llamado "leche-leche"), al que se le añade un chorritín de licor 43, un poco de canela, un trocito de cáscara de limón y dos granitos de café. Tal exquisitez la sirven hasta en el bar mas sencillo, y termina siendo una perversión para terminar las comidas de los findes. :-) Sorprendente que en el Valle de La Orotava, un camarero alemán fuera el que me informara que allí aquello se llamaba "Zaperoco" (bueno él dijo "Sa-pe-go-co")
Esta bebida, como quiera que queráis llamarla, en un día de calima fue la inspiración para hacer un barraquito-frappé, frapuquito o simplemente como lo titulamos aquí: BARRAQUICCINO !!

- Leche: 1/4 litro
- Agua fría: 200 cl
- 8 cubitos de hielo
- 2 ó 3 sobrecitos de café liofilizado (tipo Nescafé u otro)
- 1 pizca de azucar vainillada
- 1 buena cucharada de azucar morena
- 1 toque de canela
- 20 ml de Licor 43
- 2 trozos de piel de limón de unos 3 cms cada uno.

Batir todos los ingredientes en la batidora de vaso excepto la cáscara de limón un buen rato hasta conseguir que no existan trozos de hielo.
Se sirve en vaso grande, con cuidado porque primero caerá la parte más líquida y después la espuma, de manera que iremos repartiendo en los vasos alternativamente para asegurar una buen mezcla.
A continuación añadiremos en cada uno de los vasos los trozos de piel de limón, y un par de cañitas (aquí no pidáis pajitas en un bar u os miraran como si fueráis unos salidos) ;-)

Tomar a la sombra y a la brisa del alisio.

miércoles, 21 de julio de 2010

HEMC#46: buñuelos de coliflor y comino con chutneys


Hoy subo al observatorio por la noche, así que puedo llegar un poquito más tarde al curro, y aprovecho para colgar mi segunda aportación al Hecho En Mi Cocina de las "Delicias para fiestas" organizado por Mónica.
Esta receta es una adaptación de los cauliflower & cumin fritters del libro de Ottolenghi. Ya sabéis que soy una fan de este libro y del restaurante que le da nombre. He hecho ya bastantes recetas del libro, y hasta le he dedicado una etiqueta porque son recetas a las que vuelvo constantemente y de este modo las tengo localizadas. En esta ocasión, me llamó la atención esta receta porque se parece mucho a las pakoras. A D. nunca le gustaba la coliflor hasta que la probó así, en pakoras, y cuando vi esta receta, en la que la coliflor se cuece antes, pensé que igual eran incluso mejores que las pakoras. La probé y sí, me gustó aún más. Así que aquí va. Viene bien para esos picnics de verano porque se pueden comer frías y con las manos, sin necesidad de cubiertos ni platos.

50 gr de col rizada
150 gr de coliflor
50 gr de harina de trigo
50 gr de harina de garbanzo (la receta original sólo usa de trigo)
menta
2 huevos
1 cucharadita de comino
1/2 cucharadita de canela
1 cucharadita de cúrcuma
1/2 cucharadita de sal
pimienta
aceite de girasol para freír

Dividir la coliflor en pequeños ramilletes y cocerla en abundante agua con una pizca de sal durante unos 15 minutos, o hasta que esté blanda. Colarla y reservar.
Batir los huevos, y añadir las harinas, las especias y la menta picada. Batir hasta tener una masa homogénea. Añadir la coliflor cocida y la col muy picada, y mezclar bien.
En una sartén calentar el aceite de girasol. Cuando esté bien caliente echar cucharadas de masa y freír tandas de buñuelos, por ambos lados, hasta que estén dorados. Dejarlos escurrir en papel de cocina para retirar el aceite sobrante.
Servir con chutneys (nosotros los comimos con chutney de higos y chutney de calabacín) o con una salsa de tahini.

miércoles, 14 de julio de 2010

Daring Cooks July'10: badrijani bazhashi - berenjenas rellenas de nueces


El reto de los Daring Cooks de este mes lo han elegido Margie de More Please y Natashya de Living in the Kitchen with Puppies y consistía en preparar "nut butter", algo que en castellano podría traducirse como manteca o mantequilla de frutos secos, y usarla en una receta.
The July 2010 Daring Cooks’ Challenge was hosted by Margie of More Please and Natashya of Living in the Kitchen with Puppies. They chose to challenge Daring Cooks to make their own nut butter from scratch, and use the nut butter in a recipe. Their sources include Better with Nut Butter by Cooking Light Magazine, Asian Noodles by Nina Simonds, and Food Network online.

Para este reto he elegido una receta del libro Clásicos vegetarianos del mundo a la que le había echado el ojo hace tiempo. El bazha es una salsa de nueces típica de Georgia, que puede acompañar a cualquier clase de pescado, carne o verdura. Como ya expliqué hace un tiempo, Georgia está en la frontera entre Europa y Asia, y en su cocina encontramos una gran influencia persa. Los frutos secos, sobre todo las nueces y las avellanas, son muy apreciadas. La berenjena también es de origen persa, incluso su etimología. El nombre viene del catalán alberginia que a su vez procede del persa bâdenjân. Este plato combina las nueces, de gran valor nutritivo por su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados pero muy calóricas, con las berenjenas, que tienen muy pocas calorías. En la receta original se fríen las berenjenas en aceite, pero como absorben mucho aceite cuando se fríen yo preferí hacerlas a la plancha para aligerar el plato.

Ingredientes (para 4 personas)
2 berenjenas medianas cortadas en láminas
100 gr de nueces
1 diente de ajo
1/2 cucharadita de pimentón
3 cucharadas soperas de cilantro fresco picado
1 cucharada sopera de vinagre de vino tinto (yo usé vinagre de jerez)
125 ml de agua tibia
aceite de oliva
sal
cilantro para decorar

La preparación es sencillísima: meter las nueces, el ajo, el pimentón, el cilantro, el vinagre y un chorrito de aceite de oliva en un robot de cocina. Ir añadiendo el agua poco a poco y triturar hasta tener una pasta homogénea. Reservar.
Pasar las láminas de berenjena por la plancha hasta que estén doradas.
Untar un par de cucharadas de manteca de nueces en cada lámina de berenjena. Enrollar y atar con una ramita de cilantro.
Servir templados o fríos, los rollitos están buenos de todos modos.

Gagimarjos! (que os vaya bien, en georgiano ;)

lunes, 12 de julio de 2010

Vanilla&Orange Bundt cake


Yo me las prometía muy felices. A partir de ahora tendré tiempo, decía. Ingenua de mí. Hoy ha sido mi primer día en el observatorio. Y no he parado. Ahora tenemos que subir a regar la huerta porque está haciendo un calor insoportable por aquí y bastante están sufriendo nuestros pobres tomates con la maldita Tuta absoluta como para encima dejarlos sin agua. Y mañana me toca madrugar y probablemente no baje del observatorio hasta bien entrada la noche. Pero la verdad es que me encanta mi trabajo. Y sarna con gusto, no pica, ¿no? Lo único es que todavía ni he descargado las fotos de San Diego...

El único souvenir que me traje de Estados Unidos fue un molde Bundt. Se supone que había una tienda Williams-Sonoma cerca de mi hotel, pero me llevé el gran chasco cuando llegué y vi que estaban de reformas y no abrían hasta el 10 de julio. Quizá fue mi ángel de la guarda anti-consumismo que decidió que así no caería en la tentación de comprar nada, no sé. El caso es que me tuve que olvidar de encontrar cortadores de galletas y otras pijadas. Pero dando una vuelta por otra tienda vi un molde Bundt y bueno, después de haber leído lo buenos que se supone que son en el blog de Bea, pues no me pude resistir.

Lo he probado ya un par de veces, y es cierto que no se pega nada en absoluto. Esta receta, de todos modos, la podéis usar para un molde cualquiera, aunque quizá tengais que ajustar el tiempo de horneado.

3/4 de taza de azúcar moreno
1/4 de taza de aceite de oliva
1 huevo
2 claras de huevo
3/4 de taza de leche desnatada
2 cucharaditas de extracto de vainilla
la piel rallada de una naranja
2 cucharaditas de levadura en polvo de repostería
2 tazas de harina
1/4 de cucharadita de sal

Precalentar el horno a 180ºC.
Batir el azúcar con el aceite de oliva, el huevo entero y las 2 claras (con un robot de cocina, mejor). Añadir la leche y el extracto de vainilla y seguir batiendo. Añadir la ralladura de la naranja, la levadura, la sal, y poco a pococ la harina, hasta conseguir una mezcla homogénea.
Untar un molde de bizcocho con aceite, poner la masa en el molde y hornear 30 minutos o hasta que esté dorado y al pinchar el bizcocho con un palito este salga limpio.
D. dice que sabe a tigretón... ¡ya me diréis qué opináis!

martes, 6 de julio de 2010

Celebrando el regreso: HEMC#46, tartaletas saladas de rebozuelos y pesto


Bueno, pues ya pasó junio. Acabo de volver de San Diego. 4 aviones, 26 horas de viaje.7 días de congreso de 8:30 a 20:00. Agotador, pero ya pasó. Aún ni he descargado las fotos.
Ahora tengo una temporada más tranquila en el curro, así que a retomar la huerta, la cocina, el blog, que lo he tenido muy olvidado este último mes, y  a volver a visitar vuestras cocinas. Y nada mejor que empezar con el HEMC, cuyo tema este mes son las delicias para fiestas. Mónica, la anfitriona, pidió recetas saladas, y como volví con ganas de celebrar ayer preparé estas tartaletas. Las hice con unos rebozuelos que recogió D. en La Esperanza, antes de ir a buscarme al aeropuerto. Sí, todavía hay setas en Tenerife, increíble, ¿no?
Esta receta además es muy rápida de hacer si ya tenemos la masa preparada antes. Y para una fiesta es mejor hacer tartaletas que una pizza, porque estas son más fáciles de comer.

Para la masa:
La masa que usé fue la masa de pizza de harina de maíz. Siempre tengo masa de pizza en el congelador, suelo hacer una tanda cuando tengo tiempo y congelarla en bolsas para tenerla a mano.
Para 6 tartaletas, las cantidades serían:

1/2 taza de agua templada
1/8 de taza de aceite de oliva
1 y 3/4 tazas de harina de fuerza
1/4 taza de frangollo o harina de maiz
1/2 cucharadita de sal
1 cucharaditas de levadura fresca de panadería

Amasar y dejar levar 1 hora y media.

El pesto:
un buen manojo de albahaca fresca
aceite de oliva
un bote de piñones
sal

Poner todos los ingredientes en un mortero y majar hasta tener una pasta más o menos homogénea. Se puede hacer también con la picadora, pero para mi gusto no queda igual.

Para el relleno:
seis rebozuelos hermosos (o 12 pequeños)
12 cucharadas de queso de untar (yo usé uno bajo en grasas)
6 cucharadas de pesto casero

Precalentar el horno a 250ºC, con la piedra de hornear dentro.
Limpiar los rebozuelos con un cepillo, sin agua. Trocearlos, pasarlos por la sartén con un poco de aceite hasta que hayan perdido su agua, y reservar.
Dividir la masa en seis trozos. Poner cada trozo en un molde de tartaleta, previamente untados con aceite. Extender por encima un par de cucharadas de queso de untar. Poner encima los rebozuelos, salar, y terminar con una cucharada de pesto.
Con ayuda de la pala, poner las tartaletas encima de la piedra refractaria. Hornear 10 minutos. Si no tienes piedra, hornear hasta que se vean los bordes dorados.
Esperar a que se enfríen un poco antes de desmoldar, para evitar que se rompan.

Aunque el queso sea light, la poca grasa que tiene atrapa perfectamente el aroma de las setas. Ya me lo había dicho I., que la pizza de rebozuelos salía muy buena. Ella la hace con nata, así que esta en una versión light y fiestera de su pizza de setas. Gracias por la idea, si es que podías empezar un blog tú también, maja ;)