jueves, 9 de junio de 2011

Homenaje a nuestro pequeño desastre agrícola particular: potaje palmero de trigo


Supongo que los que seguís el blog de Isla de Pan ya estaréis al corriente del pequeño desastre sufrido por nuestro campo de trigo. Resulta que tras preparar el terreno, buscar las semillas, sembrar con cariño y esperar meses con ilusión, cuando ya estábamos en la recta final del cultivo, en menos de 5 días los ratones (o ratas) se han comido el 90% de nuestra cosecha. La mala suerte quiso que nos fuéramos el fin de semana a Madrid, y no pudiéramos hacer nuestra visita de los sábados a nuestro campo. Cuando subimos el martes ya se habían comido más de la mitad del campo, y ayer segamos de urgencia para salvar lo que quedaba pero, en una noche, la del martes al miércoles, diezmaron aún más la cosecha y para cuando llegamos sólo quedaba un 10% del cereal. Vamos, que más que una plaga de ratas parecía una plaga de langosta, por la voracidad con la que atacaron. Lo gracioso es que ahora contándoselo a la gente todo el mundo sabía que por esa zona hay muchas ratas, pero mira tú por donde a nadie se le ocurrió comentarnos que quizá sería necesario tomar medidas preventivas. Como este año nos lo habíamos tomado como un año de aprendizaje hemos encajado el golpe en esa línea. Ahora ya sabemos a lo que nos enfrentamos, y el año que viene vamos a hacer las cosas de un modo muy diferente. Hemos salvado 12 kilos y medio de espigas, y vamos a trillarlas manualmente y a aventarlas, las moleremos y el día que hagamos nuestros panes con esa harina vamos a hacer una fiesta por todo lo alto. Porque mira, lo que hemos aprendido en este año, eso no se lo pueden comer los roedores. 
Este potaje es típico de la isla de La Palma. La zona de Garafía, al noroeste de la isla, era la zona donde tradicionalmente se sembraba. Es una plato sencillo, más adecuado para el invierno que para esta época del año, aunque en algunas zonas de La Palma seguro que se come todo el año. Si podéis encontrar gofio servidlo para acompañar este potaje. 


200 gr de trigo
1 bubango
1/2 kg de calabaza del país
1 batata
1 piña de millo (mazorca de maíz)
un buen puñado de berros
1 rábano
1 cebolla
caldo de verduras (~750 ml)
sal, pimienta, y un puñado de cominos

La víspera ponemos el trigo en remojo. Antes de hacer el potaje, herviremos el trigo en abundante agua hasta que los granos se abran.
Lavamos y pelamos todas las verduras y las cortamos en daditos, dejando la calabaza y el bubango en trozos más grandes. Cortamos la piña de millo en tres trozos.
Ponemos en una olla (si es de hierro fundido mejor) la verdura y el trigo previamente hervido, añadimos caldo hasta que cubra todo, sal gorda, un chorro de aceite, pimienta y los cominos molidos.
Lo ponemos a fuego fuerte y cuando empiece a hervir reducimos para que se haga despacio, un par de horitas hasta que esté todo tierno.

Os dejo esta foto de la siega, mostrando orgullosamente la hoz del bisabuelo de D. ¡¡arriba los agricultores!!



martes, 7 de junio de 2011

operación #1kilopepino: oi naeng guk - gazpacho coreano de pepino


Con un día de retraso (acabo de volver de viaje) pero aquí va mi receta con pepino, o mejor dicho, la primera de las que quiero hacer en junio. Como ya sabéis está en marcha la operación ¡Pon un pepino en tu cocina!, así que a lo largo del mes de junio espero vuestras recetas. Ya me habéis enviado muchísimas, ¡vamos a hacer un  recetario estupendo!

Este plato me lo preparó mi hermana P. hace años, una calurosa noche de verano cuando vivía en Fuenteovejuna (sí, sí, el el pueblo del libro, es que P. ha dado muchas vueltas). A ella le enseñó a prepararlo un amigo coreano. Desde entonces quería pedirle la receta, y el evento pepináceo me ha dado la excusa. Mezclé su receta con algunas que vi en internet, y saqué este gazpacho coreano de pepino. Es muy refrescante, y está más rico de un día para otro, y servido muy, muy frío.

Ingredientes

cs = cucharada sopera
cc = cucharada de café

1 pepino pelado y rallado, o cortado en juliana muy fina (~600 gr, si es uno del tipo holandés)
1 trocito de cebolla, cortada en juliana, muy fina
1 cs de vinagre de miel
1 cs de salsa de soja (del tipo japonés, salsa de soja fermentada)
2 cs de sésamo
1 cc de sal
1 cc de azúcar moreno
1cs de menta fresca picada
1 cs de albahaca fresca picada
1 taza de cubitos de hielo
3 tazas de agua muy fría

Mezclamos el pepino rallado con la cebolla en juliana, las hierbas picadas, el sésamo, el vinagre, la soja, la sal y el azúcar, y dejamos macerar en el frigorífico durante un par de horas. Añadimos el agua fría, y cuando lo vayamos a sevir añadimos los cubitos de hielo.

Como véis es sencillísimo. ¡Espero vuestras recetas!

jueves, 2 de junio de 2011

Apoya a los agricultores, ¡pon un pepino en tu cocina!

Presunto inocente, los análisis científicos redimen al pepino español.... a buenas horas
Supongo que todos estáis al tanto de lo que ha ocurrido la última semana con los famosos "pepinos españoles". Vaya por delante que yo soy muy crítica con el actual sistema productivo, que no defiende la soberanía alimentaria ni el medio ambiente, pero creo que cualquier agricultor merece todo el respeto, ya que son los que nos alimentan, de un modo u otro, y su oficio es muy sacrificado. Y aunque creo que se podrían hacer las cosas de otro modo, también creo que hay que devolver a los agricultores la dignidad que merecen. Así que se me ha ocurrido que una manera de apoyarles desde la blogosfera culinaria, probablemente la única manera en que podemos hacerlo nosotros, es animaros a todos a que durante el mes de junio cocinéis un plato con pepino y me dejéis aquí el enlace. Durante el mes de julio yo pondré todas las recetas en un pdf que colgaré de mi blog, para que todo el que esté interesado pueda inspirarse en él y aprender que con un pepino se puede hacer algo más que una ensalada o un gazpacho. O incluso podemos ofrecerle el recetario a algún colectivo de agricultores para que lo entreguen a los consumidores para que se animen a comprar, porque, seamos realistas, esto no se va a arreglar en dos días, el miedo queda ahí y el consumo de verduras frescas ha bajado muchísimo. Animaos a participar y difundid el evento ¡seguro que entre todos podemos juntar fabulosas recetas!

martes, 31 de mayo de 2011

Film&Food: granola de chocolate casera


La película propuesta este mes por las chicas de Film&Food es "Chocolat". Yo me propuse verla pero como desde el 15 de mayo no he parado mucho por casa, ya sabéis por qué, no ha podido ser. Pero lo que no quería era dejar de publicar la receta. Teníamos que hacer una receta elegida por otro blogger y a mi me tocó la que escogió Victoria del blog Hoy cocina Vivi: coulant de chocolate. Y como ella no tiene ninguna receta de coulant decidí revisitar la fabulosa receta de fondant au chocolat de D., una receta que nos trajimos de Francia y que fue la cuarta receta que publicamos en el blog hace ya más de 3 años. Nunca he sido capaz de encontrar diferencia alguna entre un fondant y un coulant, quizá el segundo lleva más harina. Ambos son bizcochitos, normalmente de chocolate, con un interior de chocolate derretido que se desparrama al partirlo. Una delicia, vaya. 
En esta ocasión, quería cambiar el relleno de chocolate por un relleno de helado de mango. Hice el helado de mango, pero con nata fresca no como lo hago habitualmente, y bueno, al incorporarlo al fondant resulta que se deshizo, flotó sobre el bizcocho, y terminé teniendo una especie de soufflé de mango sobre bizcocho de chocolate. 
Y como lo de publicar recetas fallidas no va conmigo, decidí presentar al evento esta granola casera de chocolate que le ha gustado a todo el mundo que la ha probado y es muy polivalente, lo mismo sirve para un desayuno que para un postre, sirviéndola con yogur o con fruta fresca o con helado. Ha hecho feliz a mucha gente, que es de lo que trata la película, ¿no? Así que saltándome el protocolo, ahí va la receta.

Esta es una receta muy popular entre los blogs anglosajones. Yo he ido probando recetas de aquí y de allá hasta conseguir hacer una mezcla de mi agrado.

400 gr de copos de avena+100 gr de espelta hinchada (0 500 gr de avena, o de arroz hinchado si queréis granola sin gluten)
100 gr de pipas de calabaza
un puñadito de almendras laminadas
2 cucharadas soperas de semillas de sésamo
1/8 de cucharadita de sal
100 gr de azúcar moreno
100 ml de agua
30 ml de aceite de oliva virgen extra
100 gr de miel
1 y 1/2 cuchraditas de extracto de vainilla (facultativo, si no tenéis no pasa nada)
150 gr de chocolate negro

Calentar el horno a 180ºC.
Poner en un bol la avena, la espelta, las pipas, las almendras, el sésamo y la sal.
Calentar a fuego medio el agua con el azúcar y el aceite de oliva. Cuando se haya disuelto el azúcar añadir la miel y el chocolate troceado finamente. Remover hasta que se derrita el chocolate, retirar del fuego y añadir el extracto de vainilla.
Echar la mezcla de chocolate en el bol donde está la avena y remover hasta que todo se haya impregnado bien de chocolate.
Verter en una bandeja de horno, extender todo lo posible la mezcla, y hornear 30 minutos o hasta que veamos que se ha secado. Cuanto más se hornea más crujiente queda, pero hay que tener cuidado con que no se queme.
Una vez frío, guardar en tarros herméticos. Se conserva muy bien durante semanas.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Taftoon & Mast-o Khiar - Pan plano persa con salsa de yogur y pepino


Tengo el blog un poco abandonado, pero es que están pasando tantas cosas en estos momentos que mi atención no da abasto y he dejado la gastronomía un poco de lado. Estoy intentando asistir a las asambleas de la acampada de la Plaza de la Candelaria, porque creo que se pueden sacar cosa buenas de este movimiento si somos capaces de que no nos venza el desánimo y la pereza, y creo que es la oportunidad de juntarnos y hablar de las cosas que nos preocupan a todos y de cómo podemos cambiarlas. Pero por otro lado veo que hay muchas posturas encontradas, unos piensan que hay que dar prioridad al cambio de la ley electoral, otros piensan que debemos aprovechar para reivindicar una renovación más profunda,.... y no terminamos de ponernos de acuerdo. Y esa es nuestra debilidad. Pero aún confío en que esta vez, esta sí, podamos superarla. En fin, crucemos los dedos.
De todos modos, como ya dije una vez, para reivindicar hay que estar bien alimentado. Y esta es una receta fácil de hacer, rápida, y perfecta para llevarla a un picnic..... o a una acampada. 

Estos panes planos los comí por primera vez en Alounak, un pequeño restaurante persa que hay en Londres. Tienen un horno parecido a los tandoor en donde están haciendo pan todo el rato. Los sirven como entrante, acompañados de varias salsas: de berenjena con pimientos, hummus, y salsa de yogur con pepino, entre otras. Encontré muy poca información en internet sobre estos panes, y las recetas sólo coincidían en dos cosas, la primera que se hacían con una mezcla de harina integral y harina blanca, y la segunda que tenían una alta tasa de hidratación. En realidad, la receta que circula por internet a todas luces nadie la ha probado jamás, ya que lleva 4 tazas de harina y 2 y 1/2 de agua, es decir, si hacéis las cuentas, 600 ml de agua para unos 600 gr de harina, ¡una hidratación del 100%! Yo modifiqué las cantidades para tener una hidratación del 80%, y ya era dificilillo trabajar con esa masa. Por otra parte, había visto al menda hacer los panes y sabía que había que estirar la masa bien fina y cocer los panes en piedra, a falta de un buen tandoor. Y con esta poca información me lancé a hacer pruebas. El resultado no fue exactamente lo que yo había comido en Alounak, pero de todos modos salió un pan bastante bueno para mojarlo con la salsa de pepino y yogur que hice siguiendo la receta de My persian kitchen. La próxima vez creo que pondré menos harina integral y dejaré que la masa repose más tiempo, para que se desarrolle mejor el gluten y conseguir panes más elásticos.


Taftoon, pan plano persa

150 gr harina blanca de trigo
225 gr de harina integral de trigo
1/2 sobre de levadura de panadero en polvo
300 ml de agua
5 gr de sal (3/4 de cucharadita)

Mezclamos las harinas con la levadura, y amasamos mientras vamos añadiendo el agua. A mitad del amasado añadimos la sal. Seguimos amasando hasta que nuestra masa supere la prueba de la ventana.
Calentamos el horno a 230ºC con la piedra dentro.
Separamos la masa en 3 o 4 bolas (depende del tamaño de vuestra piedra)  y las dejamos reposar una media hora.
Una vez que el horno esté caliente, cogemos una bola, la estiramos hasta tener un disco fino, le hacemos agujeros con ayuda de un tenedor (este paso es MUY importante, ya que no queremos que los taftoon se hinchen como si fueran pitas) y con la pala o una bandeja la pasamos a la piedra y la horneamos 3 minutos, hasta que empiece a estar tostado.
Vamos reservando los taftoon en una bandeja tapados con un paño mientras hacemos el resto de panes.


Mast-o-khiar, salsa persa de yogur y pepino

250 gr de yogur natural
1 pepino
1 cucharada sopera de menta fresca picada
sal y pimienta

Ponemos el yogur en un bol. Rallamos el pepino y lo mezclamos con el yogur. Añadimos la menta picada. Salpimentamos al gusto. Servir bien frío.
Más fácil imposible, ¿no? Y está buenísima.

Servir los taftoon recién hechos acompañados con varias salsas: la salsa de yogur y pepino, hummus o babaganoush.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Planeta en venta


Ayer vi este documental y me quede impactada. Trata sobre un fenómeno reciente pero muy inquietante: la carrera por parte de las corporaciones agroalimentarias, grandes bancos, y grupos financieros de todo pelaje por "colonizar" las tierras de cultivo de ciertos países, por lo general pobres, con gobiernos corruptos o escasa democracia.
El motivo de esta carrera es sencillo, "la crisis financiera de 2008 ha despertado al mundo de las finanzas que ha visto en la agricultura un nuevo mercado, mucho más seguro que la especulación bursátil. El repentino interés de los inversores por las tierras, se debe a que se han dado cuenta de que con este tipo de inversión no corren riesgo de quiebra."
El documental se centra en el caso de Etiopía, un país en el que actualmente gran parte de la población pasa hambre y sigue siendo alimentada con ayuda internacional. Su gobierno está arrendando las tierras de cultivo a grandes corporaciones, de Arabia Saudí, de India, de Japón, con la excusa de que esas extensiones no pertenecen a nadie, ignorando el hecho de que en esas tierras siembran teff y sésamo los campesinos locales. Estos se encuentran en el mejor de los casos trabajando para el nuevo terrateniente por una cantidad ridícula que no le llega para alimentar a su familia, y en el peor de los casos exiliados en su propia tierra. Según el gobierno etíope, el arrendamiento de las tierras contribuirá a la modernización del país, lo que reducirá el hambre. Según la FAO, a lo que contribuirá es a aumentar aún más la pobreza de esos campesinos. Porque estas corporaciones se dedican a jugar en bolsa con los alimentos que producen, creando un mercado inestable con el consiguiente riesgo para la soberanía alimentaria de mucho países. Y si una burbuja inmobiliaria ya es algo grave, imaginaos una burbuja alimentaria. Las consecuencias pueden ser catastróficas.

Un caso paradigmático fue Madagascar, en donde las violentas revueltas populares, que se saldaron con muchos muertos, obligaron al gobierno a dimitir y a anular un contrato que concedía a la multinacional Daewoo la explotación del 50% de las tierras cultivables del país durante 100 años, a cambio de nada.

Pretenden colarnos el gol por la escuadra con la excusa de que van a esos países en donde se desaprovechan las tierras para producir alimentos para paliar el hambre en el mundo, porque alguien tiene que hacerlo. Pero según la FAO, eso es mentira. La FAO dice que la única manera de terminar con el hambre en el mundo es apoyar al pequeño campesinado, ellos son los que de verdad pueden terminar con esa lacra. Las multinacionales no sólo no ayudan, sino que emperoran el problema, ya que por lo general usan métodos agresivos de cultivo, con maquinaria pesada, energías fósiles, pesticidas. Envenenan los acuíferos y luego, cuando se marchan de una tierra, la dejan baldía e inservible. Y, además, no usan lo que producen para alimentarnos. Lo usan para especular.

¿Y la moraleja cual es? Pues que hoy, más que nunca, hay que practicar el consumo responsable. No podemos seguir mirando para otro lado, pensando que nuestros pequeños actos del día a día no son importantes y no influyen en la vida de otros. El pequeño acto de comprar unas rosas en un supermercado londinense puede estar contribuyendo a la injusticia, si esa rosa ha sido producida en Etiopía por un empresario que le ha robado sus tierras a los campesinos locales, con la connivencia de las autoridades. Haceos de una cooperativa de consumo local, comprad a los agricultores de vuestra zona, cultivad vuestra propia comida.... lo que sea. Cualquier cosa vale, menos mirar para otro lado. El mundo está globalizado y queramos o no nosotros contribuimos a ello con nuestro modo de vida.

Yo, por mi parte, tengo más motivos que nunca para cuidar de esos 600 m2 de trigo. Aún no hemos recolectado y ya estamos pensando en cómo vamos a sembrar el año que viene. Y es que lo que empezó como una diversión se está convirtiendo en un acto político, porque producir tus propios alimentos tal y como está la situación actual es un acto de rebeldía. Podéis leer aquí lo que escribió D. al respecto.

El documental lo podéis ver aquí, pero daos prisa porque sólo lo cuelgan durante un par de semanas.

Y podéis encontrar más información sobre el problema en la página de GRAIN.

lunes, 16 de mayo de 2011

De la huerta a la mesa: hamburguesas vegetarianas de habas frescas


Me estoy aficionando a las hamburguesas vegetarianas. Primero fueron las hamburguesas de quinoa y berenjena, luego las hamburguesas de soja. Hoy os traigo una tercera versión, aprovechando que la huerta está en la cúspide de su producción de habas. Esta es una receta de Plenty, libro que a este paso voy a traducir completo al castellano, receta a receta. Buscando recetas con habas me di cuenta que tiene un montón, supongo que se debe a que su uso está muy extendido en la cocina árabe. Esta me llamó la atención particularmente, ya que buscaba un plato principal en el que las habas fueran protagonistas absolutas. No es precisamente rápido de hacer, pero el resultado merece la pena.


500 gr de habitas, preferentemente frescas (en nuestro caso, de la huerta)
225 gr espinacas frescas
350 gr de patatas, peladas y cortadas en cuadrados
1 cucharadas sopera de semillas de comino y otra de semillas de cilantro
3 cucharadas soperas de aceite de oliva
1/4 de cucharadita de cúrcuma
3 cucharadas soperas de cilantro fresco picado
40 gr de pan rallado
1 huevo
sal, pimienta, y aceite de oliva para freir

Blanquear las habitas (o sea, hervir durante unos minutos en abundante agua). Colar, quitarles la piel y reservar en un bol.
Hervir las patatas en agua con sal, unos 10 minutos o hasta que estén tiernas.
Mientras tanto, sofreir las espinacas en una sartén a fuego vivo con una cucharada sopera de aceite. Retirar del fuego, y cuando se hayan enfriado lo suficiente para poder manejarlas estrujar para sacar el líquido, trocear y añadir al bol donde están las habitas. Colar las papas y añadirlas también al bol.
En la sartén en donde hicimos las espinacas freir las semillas de cilantro y comino hasta que empiecen a soltar su aroma. Pasar a un mortero, moler y añadir al bol.
Añadir además las 2 cucharadas soperas de aceite restantes, la cúrcuma, sal y pimienta. Con el mazo del mortero o, si tenéis, con un "potato masher" (ni idea de cómo se traduce, es un machaca-patatas que abundaba mucho por Holanda y países anglosajones) machacar todo hasta reducir a un puré, aunque si quedan trozos de habitas no pasa nada (de hecho, a mi me gusta con trozos de habas enteras).
Añadir entonces las espinacas, el pan rallado y el cilantro picado. Remover bien.
Por último, añadir el huevo.
Lo dejamos reposar un ratito en el frigorífico.

Cuando vayamos a hacer las hamburguesas, ponemos una sartén a fuego medio, con un poco de aceite. Nos mojamos las manos, cogemos montoncitos de masa y hacemos hamburguesas de unos 2 cm de espesor. Las hacemos bien por un lado antes de darles la vuelta, para que no se rompan.


Sí, la receta es trabajosa y se tarda un buen rato en prepararla, sobre todo se tarda en pelar las habas. Pero cunde mucho, salen bastantes hamburguesas. Yo me llevé hamburguesa de habitas en el tupper del curro un par de veces y D. otro tanto. También se pueden congelar una vez formadas. Y si no otra opción es que os animeis a preparar los panecillos de hamburguesa perfectos, y montéis una barbacoa deli para los amiguetes, que seguro que os lo agradecerán.
Aquí os dejo una foto de mi tupper. Yo creo que es el tupper más gourmet de todo el curro ;) O, como dice mi suegra, el más sibarita. ¡Al menos comiendo bien se enfrenta una a la semana con más animo!

 

miércoles, 11 de mayo de 2011

De la huerta a la mesa: hinojo caramelizado y ensalada de flores

Llevo todo el mes de mayo sin sentarme a escribir. Y no porque no tuviera ganas ni nada que contar, sino porque sentarme me resultaba bastante incómodo. Me caí (sería más correcto decir que me despeñé, unos cuantos metros) en los Alpes, y aunque todo acabó en un gran susto mi nalga izquierda se llevó todo el golpe (aún me dura el hematoma) y en cuanto llegaba a casa tenía que tumbarme con una buena bolsa de hielo sobre mi trasero. Y si no estaba tumbada, prefería estar de pie, ¡cualquier cosa menos sentada!. Así que no he publicado pero he cocinado mucho, tengo una larga lista de recetas que iré publicando, pero hoy quiero empezar con estas dos, porque me sorprendieron gratamente y porque así aprovecho y os enseño cómo va la huerta.

Empiezo con las recetas.


Hinojo caramelizado
 
Esta receta es una adaptación del "Caramelized fennel with goat's curd" del libro Plenty. El hinojo de bulbo, Foeniculum azoricum, es diferente del hinojo salvaje, Foeniculum vulgare, del que se sacan las semillas de hinojo que se venden para cocinar. Yo nunca lo había probado, así que tenía mucha curiosidad por cocinarlos. Buscando recetas me topé con esta, y después de probarla la recomiendo al 100%. El resultado es sorprendente. El hinojo de bulbo tiene un sabor que recuerda ligeramente al regaliz, o al anís estrellado, porque contiene anetol. Combinado con el caramelo y el limón el resultado es algo absolutamente delicioso. Un delicatessen. Asegurado.

2 bulbos de hinojo no muy grandes
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
1 cucharada sopera de azúcar
1 cucharadita de semillas de comino
un puñadito de las hojas del hinojo, picadas
medio limón confitado en sal, finamente cortado
sal gorda y pimienta negra

Cortar las ramas verdes del hinojo, cortar también la parte de las raices y quitar las hojas externas que estén más duras. Cortar cada bulbo a lo largo en láminas de 1 cm de ancho.
Calentar el aceite de oliva en una sartén, y cocinar las láminas de hinojo, 3-4 minutos por un lado, darles la vuelta, y hacer otros 3-4 minutos hasta que ambas caras estén doradas. Reservar. 
Cuando hayamos terminado de hacer todas las láminas de hinojo, ponemos en la misma sartén el azúcar, las semillas de comino, sal gorda y pimienta negra. Le damos unas vueltas durante un minuto, y a continuación añadimos las láminas de hinojo a la sartén y caramelizamos un par de minutos por cada lado.
Pasamos el hinojo a un plato, espolvoreamos con el limón confitado y con la hojas del hinojo picadas.


Ensalada de flores

Esto realmente no es una receta, sino más bien una sugerencia. Puede que a vosotros os parezca de cajón pero a mi no se me ocurrió poner flores a la ensalada hasta que vi a R. (nuestro chef vegeta de cabecera ;) echar caléndula en una.
Hay muchas flores comestibles: caléndula, capuchina, borraja, rúcula, diente de león, rosa, violeta, jazmín... pero de todas las que ha probado hasta ahora mis favoritas son las flores de rúcula y las capuchinas. La rúcula sabe como la hoja de rúcula pero concentrada, y las capuchinas tienen un sabor dulce y muy floral, pero sin llegar a saber a colonia. Las flores nosotros las recogemos en la huerta, pero las capuchinas en particular en Tenerife las podéis encontrar por todas partes. Preparamos una ensalada muy sencilla,  para no restar protagonismo a las flores, sólo con tomate y aguacate, y con capuchinas, flores de rúcula y de borraja. El sabor de las flores es delicado así que os recomiendo que no uséis un aliño fuerte. Como podéis ver queda muy bonito, para una comida o cena especial.


Y ahora la huerta. En estos momentos está que da gusto verla. Las fresas han agarrado bien y están produciendo, aunque parece ser que nuestras fresas se han hecho muy populares entre todos los niños de la zona, que no dejan ni una (este finde puede recoger 6, jajaja).  Esto da que pensar. Hemos sido capaces de vencer a las arañas, a los lagartos, a varios tipos de insectos y/o plagas, pero.... hete aquí que no contábamos con la peor: los niños, ¡me estoy planteando poner un pastor eléctrico!


Las habitas están produciendo mogollón, pero mogollón mogollón. Los guisantes lamentablemente los tumbó el viento y hay un bicho que está aprovechando la tesitura para zampárselos. Y en la foto de arriba podéis ver los repollos, las habichuelas, las lechugas y las cebollas rojas. Y han faltado por fotografiar los puerros, las zanahorias, los hinojos de bulbo, los ajos.... Y este fin de semana ya nos toca plantar los tomates y los pimientos.

Y, por último, el trigo. La niña de nuestros ojos. Algunos seguís el blog Isla de Pan en donde D. está colgando todo el proceso desde que comenzamos en diciembre. Para los que no, os pongo aquí algunas fotos del estado en el que se encuentra actualmente. Dentro de un mes aproximadamente nos tocará segar y trillar. Se nos ha pasado el tiempo volando.



viernes, 29 de abril de 2011

Film & Food: Julie&Julia y las islas flotantes


Esta es mi contribución al primer reto que han organizado las chicas de Film&Food, un nuevo blog con poco tiempo de andadura pero con una temática muy interesante: cada mes propondrán una película y habrá que cocinar un plato relacionado con dicha película. A mí, que me encanta la cocina y me encanta el cine, me pareció una idea estupenda. La película propuesta para el primer reto fue Julie&Julia, de la que os hablé hace un año, cuando cociné el bouef bourguignon. Como ya os conté, trata de una chica en plena crisis de  la treintena que decide hacer en un año todas las recetas del libro Mastering the Art of French Cooking, de Julia Child, su ídolo, y contarlo en un blog, y en paralelo narra la vida de la cocinera Julia Child. La peli es divertida, aunque no sea un peliculón que vaya a hacer historia y a ratos es un pelín ñoña. Pero para pasar el rato está bien, sobre todo si eres una gastrobloguera empedernida, ya que inevitablemente te verás indentificada, aunque sea un poquito, con alguna de las protagonistas. En esta ocasión había que cocinar alguna de las recetas que aparecen en dicho libro y como yo no lo tengo opté por una receta que sé que aparece en él, pero acudí a mi Larousse Gastronomique para buscar cómo prepararla (da la casualidad que mi Larousse me lo regaló D. por mi cumple, y ese es precisamente el libro con el que empieza a cocinar Julia Child después de que se lo regale su marido por el suyo, cuando se mudan a París). El plato en cuestión son las islas flotantes, îles flottantes. En la película, cuando a Julia los editores le dicen que tiene que revisar su libro para reducirlo de tamaño ya que de otra manera sería demasiado caro publicarlo, esta es la primera receta que revisa. Y bueno, viviendo en Tenerife, me pareció muy apropiado hacerla.
Las islas flotantes son un postre que consiste en una crema inglesa sobre la que flotan merengues cocidos.  Es uno de esos postres de ingredientes muy sencillos (huevos, leche, azúcar) que se transforman como por arte de magia en algo sublime. Representan precisamente lo que me maravilla de la cocina, la posibilidad de transformar la materia de un estado a otro completamente distinto, sólo con el calor o con el batido. Porque, a ver ¿nunca os habéis planteado a quien se le ocurriría ponerse a batir huevos para hacer merengue? A mí me fascina.
Algo que me llamó la atención de la receta que aparece en el Larousse es que el merengue no lo hierve en leche, sino que lo cuece en el horno al "baño maría". Pero si lo dice el Larousse, amigos, va a misa.

Ingredientes:

3 huevos (yemas y claras separadas)

para la crema inglesa:
las 3 yemas
35 gr de azúcar granulado
250 ml de leche
1/2 cucharadita de esencia de vainilla

para el merengue:
las 3 claras
una pizca de sal
40 gr de azúcar glas

Primero preparamos la crema inglesa. Calentamos la leche con el azúcar granulado y la esencia de vainilla en un cazo, sin que llegue a hervir. Lo ideal es que alcance los 85ºC, si tenéis termómetro y podéis medirlo. En ese momento añadimos las yemas y removemos constantemente con las varillas hasta que la mezcla espese (en mi caso tardó 10 minutos). El punto ideal se alcanza cuando al pasar un dedo por una cuchara mojada en la crema la traza del dedo permanece. Retiramos del fuego, metemos el cazo en un bol con agua fría y continuamos removiendo hasta que la mezcla esté tibia. La pasamos a unos vasitos, los tapamos, y los dejamos enfriar unas horas en la nevera.
Mientras, preparamos el merengue. Calentamos el horno a 150ºC con una fuente con agua que será el baño maría. Montamos las claras con la pizca de sal añadiendo poco a poco el azúcar glas, hasta alcanzar la consistencia de picos duros. Pasamos a una fuente y ponemos esta en el horno, dentro del baño maría. Horneamos 15 minutos, o hasta que empiece a dorarse el merengue.
Dejamos enfriar antes de montar el postre.
Cuando vayamos a servir el postre sacamos los vasitos con la crema inglesa de la nevera, ponemos por encima de la crema una buena cucharada de merengue, y decoramos con ralladura de piel de limón.

Bon appétit!

lunes, 25 de abril de 2011

Paté vegetal de habitas y menta

Los cosmonautas llevaban varios meses acercándose a aquel objeto cuyo misterio ni los mejores telescopios habían podido descifrar. A medida que se iban acercando cada uno de los tripulantes creyó entender lo que era, pero nadie le quiso confesar al resto lo que veían. Al fin, cuando se encontraban a una distancia tan cercana en la que no cabían dudas pararon los motores. Los tripulantes permanecieron quietos contemplando aquel espectáculo:  una enorme rebanada flotando en la ingravidez, miles de migas dispersas en el espacio exterior constituían lo que había hecho pensar a los científicos desde la Tierra que se trataba de una nueva constelación.
Uno de los cosmonautas bajó, arrancó un trozo de tostada y lo consiguió introducir en el interior de la nave. El suceso fue retransmitido en directo en la Tierra. El capitán de la tripulación se ofreció a probar aquella pasta untuosa que impregnaba la rebanada cósmica: paté de habitas con menta. Y en aquel momento fue cuando dijo la famosa frase: "that's one small step for man, one giant leap for mankind" (un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad).

Paté de habitas y menta para una rebanada cósmica
300 gr de habitas frescas, recién recogidas :)
75 gr de nueces
una ramita de hierbabuena
sal y aceite de oliva

Hervir las habitas 5 minutos. Colarlas, ponerlas en un bol junto con las nueces, sal y un chorrito de aceite de oliva. Triturarlo todo con la batidora hasta tener un paté homogéneo. Tostar unas rebanadas de pan casero y degustarlas pensando en lo insondable del universo.

Es una adaptación del relleno para ravioli de Canny que ya publiqué aquí, pero usando nueces en lugar de piñones. Desde que lo probamos se ha convertido en un favorito porque la combinación de sabores es increíble. El otro día lo rebajamos con aceite de oliva y lo usamos como salsa para la pasta fresca, tras una mañana de trabajo en el huerto. Así servido en versión paté con rebanadas de pan tostado está buenísimo y es perfecto para un picnic, así que aprovecho para participar en el 4º evento de Cocinamos sin crueldad.



martes, 12 de abril de 2011

Recetas tradicionales: coques de dacsa


Esta receta la tenía en la lista de pendientes de publicar, pero el concurso organizado por Sònia, "Se tu abuel@",  me ha dado una buena excusa para darle preferencia sobre las demás. El concurso consiste en preparar un plato digno de una abuela, algo tradicional y sin ingredientes estrafalarios, y estas cocas, según mi suegro, que es de Gandía, las preparaba no sólo su madre, sino la madre de su madre. Las coques de dacsa (maíz, en valenciano) son unos panes planos tradicionales de la comarca de La Safor que no necesitan reposo y no llevan levadura, lo que los hace aptos para las personas intolerantes a las mismas, y cuya tradición se está recuperando últimamente. Desafortunadamente, ni la abuela ni la bisabuela de D. nos acompañan ya, así que no pude preguntarles, por eso mi receta la adapté del 'Libro de los maestros panaderos', de Francisco Tejero, poniendo más porcentaje de harina de maíz, porque tengo una harina de maíz integral extraordinaria, que me envió la hermana de D., hecha con su propio millo asturiano molido por un molinero de la zona. Vamos, que con estos ingredientes ya nos remontamos no a los abuelos, ¡a los tatarabuelos! Los porcentajes de harina de maíz/harina de trigo supongo que variarán según la receta familiar de cada cual.
Respecto al relleno, se supone que lo tradicional es comerlas con huevo duro rallado, atún y tomate,  o con unas acelgas rehogadas con ajo, ingredientes sencillos que estaban al alcance de cualquiera. Nosotros le pusimos aguacate, para darle el toque local, y bacalao, otro ingrediente que viene de lejos, ya que en el siglo XV ya se comerciaba con bacalao en salazón.

Ingredientes (para unas 8-9 cocas)

150 ml de agua
50 ml de aceite de oliva virgen
10 gr de sal
125 gr de harina de trigo
125 gr de harina de maíz (en la receta original lleva 200 gr de trigo y 100 gr de maíz)

(Sí, el porcentaje de hidratación parece muy elevado, pero juro que la hice tal cual y funcionó. Supongo que al hervir el agua se pierde parte del líquido, y al mezclar el agua muy caliente la harina absorbe mucho).

Calentamos el agua junto con el aceite y la sal, y cuando esté hirviendo la echamos sobre las harinas, removiendo bien con una cuchara de palo, y cuando se haya enfriado lo suficiente para poder amasar con las manos, amasamos hasta tener una masa homogénea, que no se pegue, pero que sea elástica.
Hacemos bolitas de unos 50 gr de peso. Ponemos cada bolita entre dos trozos de papel sulfurizado y estiramos con ayuda de un rodillo hasta tener discos finos. Las vamos reservando entre las capas de papel para que no se sequen y no se peguen.
Calentamos a fuego medio una plancha de hierro untada con un poco de aceite, y vamos haciendo cada coca, primero por un lado, hasta que se hinche, y entonces le damos la vuelta y la hacemos por el otro lado. Que se tuesten pero sin quemarse. Las vamos reservando entre dos trapos para que no se enfríen.
Se sirven enseguida, con los ingredientes que más nos gusten.

A mi me han parecido todo un hallazgo, porque se tarda poco en prepararlas, mucho menos que en preparar una pizza, y si tenemos a mano una buena harina de maíz y unos pocos ingredientes bien seleccionados el sabor puede llegar a ser espectacular sin perder la sencillez.

miércoles, 6 de abril de 2011

Pollo asado con sumac, tomillo y limón para alimentar mi indignación creciente


¡Indignaos! es el título del último libro de  Stéphane Hessel que se ha convertido en el boom editorial francés del momento. Yo llevo años indignándome por todo, pero es que últimamente no está la cosa para menos. En muchos países los derechos humanos se pisotean. El artista chino Ai Weiwei, del que os hablé hace poco, lleva desde el domingo detenido sin que el gobierno chino haya dado noticias de su paradero o del estado en el que se encuentra. El clima sigue cambiando ante la pasividad de los ciudadanos y gobernantes, que no se ponen de acuerdo para hacer algo por remediarlo. El cambio climático, la injusticia social, los derechos humanos, la crisis energética..... son todo variables que dependen de los mismos parámetros. Cambias una y cambian todas. Mi indignación va en aumento y me encuentro con el problema de cómo canalizarla para que sirva de algo. Pienso que viviendo de manera coherente con nuestras ideas, cambiando el pequeño entorno que nos rodea, si todos lo hacemos conseguiremos un cambio global. Pero otros días me despierto guerrera, con esta canción en mi cabeza, y pienso que la única manera de cambiar las cosas es arramblar con todo y comenzar desde cero. Mmmmm..... supongo que es más constructiva la primera opción. Y como el tema de usar nuestra indignación de manera constructiva me interesa mucho, estoy yendo a todas las conferencias del ciclo "Enciende la Tierra" que ha organizado la obra social de CajaCanarias (sí, hay que joderse, que sea un banco el que organice esto). Y de la conferencia de ayer me quedé con dos puntos importantes. El primero, la afirmación del físico Antonio Ruiz de Elvira: "No se dejen engañar, le energía es una cuestión de poder, las energías convencionales están en manos de unos pocos que las controlan, pero las energías renovables son democráticas, cualquiera puede poner un molino y unas placas fotovoltaicas en su tejado, y eso no les interesa a los que controlan el poder, por eso las renovables no han avanzado más, a pesar de que tenemos la tecnología necesaria para ello". Toma castaña. Esto dicho por un señor catedrático de Física Aplicada, con su traje y su corbata, y no por un hippy comeflores, impresiona mucho más.  Y el segundo punto la intervención de López de Uralde, que explicó que el partido que van a hacer, Equo, pretende reducir la brecha entre los ciudadanos y los que gobiernan, de los que nos sentimos cada vez más alejados. No creo que ganen las elecciones, pero si conseguimos meter a uno o dos diputados que toquen las narices con los temas que realmente nos inquietan, ya será un logro.

Y ahora a la receta, que la indignación de mucha hambre. Esta es una adaptación de una receta de mi libro de cabecera. Sí, ese, el de Ottolenghi, ¿cómo lo habéis adivinado? ;) 
Sé que mucha gente piensa que este es un blog vegetariano. Y bueno, poquitas recetas de carne o pescado encontraréis en él. Hay 1 de ternera, 1 de pavo, 7 de pollo (incluyendo esta), 1 de pato y 6 de pescado, de un total de 273 recetas. Y sí, este balance es un fiel reflejo de lo que comemos en casa. Podemos pasar semanas sin comer proteínas animales, pero de vez en cuando, si lo pide el cuerpo, cocinamos a algún pobre bicho.  Lo de no comer carne o pescado en exceso lo hacemos sobre todo por ecología, porque producir una caloría animal requiere muchísimos más recursos que producir una caloría vegetal, aunque le he dado muchas vueltas a lo de hacerme vegetariana del todo. Ya veremos.
Este plato es facilísimo de hacer, muy rápido, y la combinación de sabores es adictiva. Lo único es que lleva sumac, también llamado zumaque, que aunque antes abundaba por España ya no es fácil de encontrar. Probablemente podáis buscarlo por tiendas árabes.

Ingredientes, para 2 personas

1/2 pollo troceado
1 cebolla cortada en láminas
1 diente de ajo
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
1 cucharadita de pimentón
1/2 cucharadita de canela
1 cucharada sopera de sumac
1/2 limón confitado en sal, cortado en finas láminas
100 ml de agua
1 cucharadita de sal
 una pizca de pimienta negra molida
1 cucharada sopera de tomillo
25 gr de piñones

En un bol grande, mezclar el pollo troceado, la cebolla, el ajo, el aceite de oliva, las especias, el limón confitado, el agua, la sal y la pimienta. Dejarlo marinar unas horas (idealmente, yo lo dejé 30 minutos y aún así estaba buenísimo).
Precalentar el horno a 200ºC. Transferir el pollo a una fuente, rociándolo con el aceite del marinado, espolvorear con el tomillo, y asar durante 40 minutos, hasta que el pollo esté doradito.
Mientras tanto, tostar los piñones en una sartén. 
Servir el pollo con los piñones por encima, acompañado de una salsa de yogur.

Y después de comer, con las fuerzas renovadas, a seguir indignándonos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Lamoun makbous - Limones confitados en sal


Hoy quería publicar mi versión del pollo con sumac de Ottolenghi, pero me di cuenta de que aún no había publicado la técnica para conservar limones en sal, y el limón confitado en sal es uno de los ingredientes que, en mi opinión, le dieron un punto deliciosamente fresco a ese pollo. Así que las cosas en orden, primero los limones, luego lo otro.

Los limones conservados en sal, lamoun makbous,  son muy típicos de Marruecos y otros países del norte de África. Como explica Mc Gee, "se preparan cortando y salando los limones y dejándolos fermentar durante unas semanas. El crecimiento de bacterias y levaduras ablanda la corteza y cambia el aroma, de fresco y agudo a rico y redondo. Las levaduras crecen sobre la corteza y producen alcohol, que entonces sirve de sustrato a las bacterias de ácido acético. El resultado es la producción de ésteres volátiles que acentúan el sabor de la corteza." No hay nada que no venga explicado en "La cocina y los alimentos". Yo no sabía que la preservación de los limones tenía lugar debido a la fermentación, y acudí a consultar  la biblia cuando me percaté de que mis limones estaban en plena efervescencia, efecto debido a que la fermentación no había parado porque yo no había puesto suficiente sal para que llegado cierto momento se equilibrara. Añadir más sal gorda al tarro solucionó el problema.  Moraleja: hace falta mucha, mucha sal gorda en esta receta. Según Mc Gee, un 5-10%. Así que sed generosos con la sal. No os preocupéis porque los limones se limpian bien antes de ser consumidos.

Una cosa muy importante es usar limones que no hayan sido tratados. Ecológicos, preferentemente, o del limonero de algún amigo que no use pesticidas. Lo que nos vamos a comer es la corteza del limón, así que es importante que no tenga ni ceras ni pesticidas. Nosotros usamos unos limones que nos dio R. Con la parte amarilla de la corteza hicimos crema de limoncello, y nos quedamos con un montón de limones con los que no sabíamos que hacer. Así que los confitamos en sal. Dos por uno. Lo habitual es no pelar los limones antes de confitarlos, pero en nuestro caso de todas maneras quedaron deliciosos.

Ingredientes, para un tarro de 2 litros

unos 12 limones, depende del tamaño que tengan
2 hojas de laurel
sal gorda (creo que usamos unos 250 gr)
agua

Lavar y esterilizar el tarro.
Limpiar bien los limones, hacerles cuatro cortes longitudinales, profundos pero sin llegar a separar los cuartos completamente.
Poner una cucharada de sal gorda en cada corte.
Ir poniendo los limones en el tarro, apretando bien para que suelten su jugo. Intercalar las hojas de laurel.
Si cuando terminemos de poner los limones en el tarro no están completamente cubiertos por su propio jugo, añadid agua y el 10% del peso de agua de sal gorda  (por ejemplo, si añadís 200 ml de agua, añadid también 20 gr de sal gorda).
Guardar en un armario al abrigo de la luz durante al menos 15 días. Nosotros los hicimos en diciembre y no los empezamos a consumir hasta febrero, aunque como veis el tarro ya va por la mitad.

Cuando vayáis a consumirlos, lavadlos con abundante agua para retirar todo la sal. La corteza así conservada guarda todo el sabor fresco del limón sin nada de la acidez. Son perfectos para acompañar tagines, pescados, cous cous, ensaladas o el pollo con sumac que publicaré en breve ;)

Y tras recibir numerosas quejas de D. y R. publico estas fotos de nuestro invernadero terminado, para que nadie piense que somos unos chapuzas y dejamos las cosas a medias. Con su plástico bien agarrado y sus puertitas y todo. Ahora si que aguanta una tempestad.


miércoles, 23 de marzo de 2011

HEMC# 52: pizza de espelta integral con calabaza, berenjena y rúcula


Esta es mi contribución al HEMC de este mes, organizado por Sabor Impresión, que ha elegido la pizza como tema. Como siempre llego en el último momento, pero con lo que nos gustan las pizzas caseras no podía no participar. Últimamente no he podido participar ni en el HEMC, ni en el Daring Cooks, ni en nada, porque estoy de curro hasta las orejas, pero aunque sea una entradita corta, aquí os dejo esta pizza, que nos gustó mucho. Utilicé la harina de espelta integral de Rincón del Segura, que es una espelta buenísima que siembran en Asturias, y la harina de maíz que me enviaron mis cuñados y que hicieron con el millo que sembraron ellos mismos. La molió un molinero de su zona, en un molino de piedra, por lo que es una harina bastanta gruesa, y muy aromática, lo que le da mucho sabor a esta masa. Como siempre, os recomiendo que no desestimeis la importancia de las harinas que elegís a la hora de preparar pan, pasta o pizza.

Ingredientes

Para la masa (para tres pizzas de 30 cm)
1 taza y 1/4 de agua
1/3 taza de aceite oliva virgen extra
3 tazas de harina integral de espelta
1 taza de harina de maíz
2 cucharaditas de levadura seca de panadería
1 cucharadita de sal

y para el relleno:
calabaza en daditos, rehogada en un poco de aceite
berenjena cortada en láminas, pasada por la plancha
mozzarella di bufala
rúcula

Para preparar la masa se mezclan los ingredientes, se amasan y se deja levar 1 hora y 1/2. 
Mientras preparamos la salsa de tomate poniendo un poco de aceite en una sartén. Cuendo esté caliente, echamos la passata de tomate, con un poco de sal, un poco de azúcar y orégano. Dejamos que se fría y espese un poco, a baja temperatura. Reservamos.

Mientras sube la masa, calentar el horno al máximo que de (el mío, 270º).

Una vez pasada la hora y media, dividimos la masa en tres trozos, pasamos al congelador los dos trozos que no vayamos a usar, y extendemos el otro con las manos o con un rodillo.
Si se va a hornear en piedra, hay que tener en cuenta que la base tendrá que estar bien enharinada para que no se pegue a la pala en el momento de ponerla en el horno. Os recomiendo leer mis consejos sobre cómo usar correctamente la piedra para hornear.

Ponemos por encima de la masa la salsa de tomate, la mozzarella, los daditos de calabaza previamente rehogados y la berenjena.

Una vez que el horno haya alcanzado la temperatura adecuada, pasamos la pizza a la pala y de la pala a la piedra. Esto parece sencillo, pero tiene su arte, hay que hacerlo con decisión, con un golpe de muñeca y sin titubeos. En 4 minutos la pizza estaré hecha, y queda crujiente pero elástica, ese es el secreto de la piedra de hornear. Sé que soy pesadita con mis cosas, pero de verdad que hay una diferencia abismal entre hacer pizza con o sin piedra. 
Una vez sacada del horno, ponemos la rúcula por encima, y a comer.

Y para terminar os dejo este microcorto, "La huella de Carmela", realizado para el II Festival Ecológico "La Luciérnaga Fundida".  Una invitación para cuestionarnos nuestra huella ecológica y cómo reducirla.


miércoles, 16 de marzo de 2011

De la huerta a la mesa: gratén de colinabo

Este fin de semana hemos estado muy ocupados en la huerta. Había que hacer un invernadero para poder tener unos semilleros decentes y dejar de trampear poniendo semilleros en precario equilibrio en nuestro alfeizar, y además la huerta comunitaria que compartimos con R. (y en teoría con más gente) es mucho más grande que la que teníamos antes, y eso implica sembrar en más cantidad y hacer más semilleros. Así que el asunto era urgente.
Nos pusimos manos a la obra el sábado temprano. R. tenía una sola condición: que todo el material fuera reciclado. Este muchacho, deberían darle el Nobel a la ecología. La estructura de metal de una mesa, unos palés, unos redondos de acero (creo que se llaman así, yo de obras no tengo ni idea) y un plástico que estaba por ahí circulando por la huerta. El asunto nos llevó todo el día, hasta entrada la noche, y aún así no terminamos. Dejamos el plástico más o menos agarrado pensando en terminar el sábado siguiente. Pero claro, no contábamos con sufrir uno de los peores temporales del invierno. Nieve en cotas que no se recuerdan desde hace años, viento y mucha lluvia. El plástico salió volando, los semilleros casi casi...... en fin, que la naturaleza nos ha vuelto a dar una lección, y tendremos que perfeccionar el diseño. Pero al menos ya tenemos un invernadero en la huerta.

Y nuestras fresas siguen creciendo en su nueva ubicación, cerca de las arvejas y las habas.
El trigo también sigue creciendo, ¡ya le llega a Peter por encima de la cintura!


Y para reponer fuerzas nuestro chef vegetariano favorito nos preparó estas preciosas tartines de tomate picadito, colinabo confitado, pimientos asados y rúcula, junto con una ensalada de lechugas de la huerta y flores de caléndula. Una pequeña maravilla, ¿verdad?


Y con esos mismos colinabos de la huerta que R. confitó, yo preparé este gratén, inspirado en el Celeri au gratin del libro "Clásicos vegetarianos del mundo".

Gratén de colinabo

Un colinabo de 1 kg (aproximadamente), cortado en láminas finas
1 cebolla troceada
2 latas de tomate natural
1/2 cucharada de azúcar moreno
180 ml de crème fraîche
aceite de oliva, sal y pimienta
romero fresco
mozarella

Hacer la salsa calentando el aceite de oliva en una sartén. Añadir la cebolla y cuando esté dorada añadir el tomate y el azúcar. Rehogar 5 minutos. Añadir el colinabo cortado en láminas. Rehogar hasta que todo esté blando, añadir la crème fraîche y sazonar.
Pasarlo a una fuente, poner la mozarella por encima, y gratinar durante media hora.

El colinabo (brassica oleracea var. gongylodes) es una planta de la familia de la col muy rica en minerales, antioxidantes, y diurética. Este gratén, junto con una sencilla ensalada, ya es una comida completa y muy sana.


jueves, 10 de marzo de 2011

Pancake day! Tortitas de masa madre de espinacas y manzana


Este año no nos sentíamos muy carnavaleros, así que hemos aprovechado el puente para escaparnos a Londres, a casa de nuestra amiga M. Yo he estado en Londres unas cuantas veces, la verdad que la mayoría de ellas por curro, pero D. hacía tiempo que no iba. Juntarse con los amigos, visitar los estupendos museos londinenses, tomarse una pinta y pasear al lado del Támesis (weather permit) siempre es una buena idea. Así que allí que nos fuimos.


Visitamos la Tate Modern, donde el artista chino Ai Wei Wei tiene expuesta una obra que consiste en 100 millones (sí, un 1 con 8 ceros detrás) de pipas de girasol hechas en porcelana, a mano, una a una, y pintadas igualmente a mano, que cubren todo el suelo de la enorme sala de turbinas. También estuvimos en mercados, desafortunadamente no en el Borough Market, que estaba cerrado, pero sí en Spitalfields, donde dimos con un puesto donde la Flowerpower City Bakery vende sus panes (nos llevamos un Hoxton Rye Bread que duró muy poquito porque estaba buenísimo). Dedicamos casi un día sólo a las salas de mesopotamia y middle east del British Museum, y dimos con el restaurante Rasa Samudra, cuya fabulosa receta de dosas ,un tipo de pan plano del sur de la India, usé en una de los retos de los Daring Cooks hace algún tiempo.
Como siempre me traje un pequeño botín: dos tipos de harina malteada y un paquete de sumac, una especia que usan mucho en Ottolenghi pero que en Canarias es imposible de encontrar. Bueno, y por supuesto no faltó la visita al Ottolenghi de Notting Hill, en cuyo takeaway compramos la cena de nuestra última noche en Londres, ¿qué creíais?¿que podía ir a Londres sin pasar de nuevo por allí?¡ni hablar!


El martes de Carnaval en Inglaterra se celebra el "Pancake Day", también llamado Shrove Tuesday. Es una tradición que data de antes de la reforma protestante, y según la Wikipedia shrove viene de shrive que significa obtener la absolución (de los pecados, se supone) mediante la penitencia que se lleva a cabo en la Cuaresma. Por eso el martes antes de que empiece esta la gente aprovechaba para zamparse unos buenos pancakes con bien de sirope, al igual que en otros sitios se celebra el Carnaval (cada cual peca a su manera, por aquí por lo que se ve preferimos los pecados carnales).
Así que, aunque con dos días de retraso, aprovecho para traeros estas tortitas de masa madre, en su versión salada. La receta base es más o menos la de mis tortitas de masa madre. Es una buena opción para los que tenéis excedentes de masa madre y no sabéis qué hacer con ellos, o para una cena rápida o un picnic.

Ingredientes, para 4 tortitas bien grandes
250 gr de masa madre de trigo blanco, refrescada (quien aún no tenga un tarro de masa madre en su nevera, puede encontrar la manera de hacerla aquí)
1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
1 huevo
1/2 cucharada de café de sal
1/2 cucharada de café de levadura en polvo para repostería

1 manzana
1 puerro
1 tazón de espinacas frescas picadas

Rehogar la manzana cortada en daditos con el puerro picado. Reservar.
Hervir las espinacas en abundante agua durante un par de minutos y escurrir bien, asegurándonos de quitar bien todo el líquido. Reservar.
Mezclar la masa madre con el aceite, la sal, la levadura y la yema del huevo. Por otro lado montar la clara a punto de nieve, y mezclarla delicadamente con el resto de ingredientes. Añadir la manzana, el puerro y las espinacas.
Calentar una sartén antiadherente, echar la masa con un cucharón, y darle la vuelta a la tortita cuando aparezcan burbujas en su superficie.

Nosotros nos las comimos acompañadas por una sencilla ensalada de lechugas de la huerta y salsa de berenjena asada.


martes, 1 de marzo de 2011

Concurso de cocina Pimienta Rosa



Pimienta Rosa es un blog que comenzó con la intención de animar a la gente a que cocine platos sencillos y sanos pero no por ello menos sabrosos. Y con esa misma filosofía ha organizado un concurso de cocina, cuyas bases podéis consultar aquí, y que consiste en cocinar "recetas sanas, sencillas y sabrosas, recetas con una buena cantidad de verdura, con pocos ingredientes y normalmente de temporada, y apetitosas, sabrosas, con gracia".
Cada mes se propondrá una base distinta para la receta, y habrá dos blogs que serán jurado para elegir el mejor Chef Pimienta Rosa. Y este mes de marzo nos han invitado a Dit y fet y a mi. Tengo que reconocer que me ha halagado muchísimo que me eligieran de jurado para la primera convocatoria, y más aún al lado de un blog tan bonito como el de Mª Jose. Así que he aceptado encantada porque me gusta su filosofía sobre todo en lo que toca a cocinar con productos de temporada y con mucha verdura. Creo que esa es la asignatura pendiente de mucha gente, cocinar las verduras con gracia, y esta es una manera de que exprimamos nuestra imaginación.
Además, no hace falta tener blog para concursar. Así que ¡animaos a participar! El tema de este mes es "la comida enrollada". Pimienta Rosa preparará cada mes una receta con el tema del concurso para que os sirva de inspiración, y en esta ocasión han hecho estos rollitos de tortilla rellenos de calabacín y zanahoria cuya receta podéis ver aquí.


Además, el ganador o ganadora se llevará un premio, así que más motivos para participar ;)

Por mi parte, seré un jurado ecuánime y no me dejaré sobornar por nadie, ¡prometido!  Hay unos estrictos criterios de valoración, que harán que puntuar vuestras recetas sea más sencillo:

a. que tengan un buen contenido de verdura
b. que sean sencillas, con pocos ingredientes, sin demasiada complicación, rápidas
c. que tengan gracia, vitalidad, que apetezcan con solo verlas
d. que la presentación y la calidad fotográfica sean óptimas
e. que el texto que acompañe sea claro, explicativo, y ameno

¡Esperamos impacientes vuestras recetas!